26 feb 2020

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contratado por una organización criminal

Detienen al alunicero 'El Niño Juan' cuando iba a robar por encargo en un museo en Francia

Juan María Gordillo Plaza pretendía junto con otros cinco arrestados sustraer antigüedades chinas de la esposa de Napoleón III

La policía francesa investiga qué obras de arte eran su objetivo y qué organización oriental habría encargado su robo al delincuente español

Juan José Fernández

El alunicero ’Niño Juan’, en su última detención en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional, en 2018.

El alunicero ’Niño Juan’, en su última detención en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional, en 2018. / M. INTERIOR

Con más convencimiento que la policía española, las fuerzas de seguridad francesas buscan pistas de la implicación de una mafia china en el intento de robo en el castillo de Fontainebleau. A este lado de los Pirineos, sin embargo, no se descarta aún que el encargo que supuestamente recibió el alunicero Juan María Gordillo Plaza, 'El Niño Juan', y que le ha costado su detención en territorio francés, tenga su origen en el capricho individual de un millonario chino, ligado, eso sí, a grupos o actividades delicuenciales.

El Niño Juan fue detenido en la noche del pasado 27 de diciembre junto a cuatro miembros de su entorno y un ciudadano chino, cuando, supuestamente, preparaban un asalto al museo de objetos decorativos que alberga el castillo de Fontainebleau, que fue residencia de Napoleón III y su esposa, María Eugenia de Montijo.

El museo alberta valiosas obras de arte chinas, a las que era muy aficionada la emperatriz, y que forman parte de un importante acúmulo de bienes culturales expoliados a China por tropas francesas y diplomáticos a lo largo del siglo XIX. 

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) y la Brigada de Patrimonio Histórico asisten ahora a la policía gala en la consecución de detalles que ayuden a averiguar el origen del encargo, y qué exactamente le fue encargado a la banda de El Niño.

Aviso de los agentes españoles

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía pusieron sobre aviso a sus colegas galos de que delincuentes españoles estaban organizando un robo de obras de arte en un museo en Francia, y de que la fecha que habían elegido rondaba el final del pasado mes de diciembre.

"Sobre El Niño Juan y su gente se establece siempre una cierta inteligencia -admite un viejo conocido policial del alucinero-, porque llevaba tiempo ofreciéndose, y porque siempre es susceptible de recibir un encargo sustancioso. Si yo quiero robar algo importante, en Madrid se lo encargaría a El Niño Juan". Fue por esa vigilancia preventiva por lo que se pudo averiguar una parte de sus planes.

Cotejando tres fotos enviadas desde Madrid, policías galos pudieron acreditar la presencia en territorio francés de varios españoles que, continuamente, se reunían con un asiático en un hotel de Nemours, al sur de París, y a 16 kilómetros Fontainebleau, donde estaban alojados y en el que el era el chino el que pagaba los gastos. Los agentes  comprobaron que se trataba de El Niño Juan, con numerosos antecedentes por alunizajes.

Cuando la policía española dio el aviso, no sabía aún cuál era el objetivo del ladrón madrileño. Eso se pudo cotejar después, en seguimientos físicos de la policía francesa durante diversos trayectos de El Niño Juan; todos a Fontainebleau. 

Capuchas y palancas

La policía francesa, concretamente agentes de la OCBC (Office Central de lutte contre le trafic de Biens ­Culturels, en sus siglas en francés), confirmó las sospechas cuando vio a los cinco españoles entrar en un Decathlon y comprar ropas deportivas oscuras, incluidos guantes y capuchas, y en otras tiendas herramientas como picos, palanchas, dos hachas y otros elementos para el corte y apertura de agujeros en diversos materiales. La alerta de los agentes galos se disparó cuando les vieron robar dos vehículos, señal de un inminente paso a la acción.

La compra de material en territorio francés tiene su lógica, porque los enviados españoles, tan conocidos por la Policía, no podían arriesgarse a que les pillaran pasando la frontera con tales pertrechos. Tiene menos lógica, si se confirma, el detalle de que se dedicaran a comprar sus aperos de ladrón en grupo.

Fuentes policiales estiman que el encargo de robo en el castillo-museo coincide con una aspiración vieja y compartida en China, de orgullo nacionalista, considerando ilegítimas las obras de arte sacadas de aquel país en la etapa colonial y antes de la revolución maoísta. "Digamos que para un millonario chino, enriquecido, como no puede ser de otra forma, con el visto bueno del establishment, no es tanto delito aspirar a 'recuperar' un bien artístico nacional", explica esa fuente.

No se descarta pues que el encargo a El Niño Juan tuviera su origen en una pasada visita de algún rico chino al museo, donde habría visto las piezas que en ese momento pasó a codiciar.

Operarios españoles

No es extraño el empleo de operarios locales por las organizaciones criminales chinas. De hecho, sus líderes en Europa no conocen bien el terreno, y tiran por ello de europeos. No es una regla fija, pero en España, durante el último lustro, han sido varios grupos de ladrones italianos los detectados por las fuerzas de seguridad trabajando para jefes chinos, que les adelantaban una cierta cantidad con cada encargo.

El encargo que ahora investiga la justicia francesa no tiene por qué tener origen español. No hay una mafia china específicamente española, indican las fuentes policiales. Las organizaciones criminales chinas son transnacionales, se implantan en Europa, especialmente en Londres y París, pero no residen allí sino que se mueven por el continente y responden a un último control en Pekín o Shangái. Por eso no se ha detectado aún en Europa un Al Capone chino. 

Sí hay una excepción a la confianza de líderes criminales chinos en 'mano de obra' española: el narcotráfico. Para el transporte y custodia de alijos, la organización siempre elige chinos, de menor rango pero chinos, y a ser posible de la misma región de origen que sus jefes.

Impune

Para desesperación de la Policía Nacional, los robos con fuerza no habían pasado hasta ahora excesiva factura a 'El Niño Juan'. Seguía en libertad pese a sus muchos antecedentes, varias detenciones e intermitentes ingresos en prisión. En febrero de 2018 cayó con una banda que robaba geolocalizadores electrónicos y teléfonos móviles en coches y camiones. En 2017, huyó en vano, pero durante más de 30 kilómetros, perseguido por coches policiales por las carreteras M-50, A-4 y M-301, hasta que colisionó con otros coches.

En operaciones anteriores resultó implicado en delitos de robos con fuerza, tenencia ilícita de armas y extorsión. "Es un tipo de origen humilde con gran empatía, simpático, con facilidad de seducir y liderar a sus cómplices –relata un policía que lo detuvo varias veces–, y aprendió a robar con los mejores aluniceros de Madrid, entre ellos Javier Martín Sáez (muerto a tiros en 2017) y Alberto Díaz 'el pimiento' (muerto también a tiros, nueve años antes)".

Pero el hecho de ser un experto en cajas, butrones y escaparates no le convertía en un delincuente internacional. Las fuentes policiales consultadas no se arriesgan a afirmar si era la primera vez que El Niño Juan trabajaba para jefes chinos. Lo que sí es seguro es que no robaba para él. La policía madrileña casi siempre le ha sorprendido trabajando por encargo. "No podría ser de otra forma -dice la misma fuente-. Salvo cuando se ha tratado de teléfonos móviles, siempre le hemos cogido con material de muy difícil salida, que ninguna mafia podía atomizar".

Unas fotos de objetos chinos que uno de los detenidos llevaba en un bolsillo el pasado 27 de diciembre podrían dar pistas a la justicia francesa sobre qué buscaba la banda de El Niño Juan en el viejo castillo en el que pasó su vida de casada Eugenia de Montijo, emperatriz consorte de los franceses.