15 ago 2020

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EN BARCELONA

Indemnización por la muerte de un paciente en el Hospital de Bellvitge

Un juez ratifica un acuerdo al que ha llegado el abogado de la familia y la compañía aseguradora

La demanda sostiene que al fallecido no se le atendió adecuadamente a raíz de una infección

J. G. Albalat

Zona de urgencias del Hospital de Bellvitge.

Zona de urgencias del Hospital de Bellvitge. / JOAN CORTADELLAS

Andrés, de 69 años, acudió al Hospital de Bellvitge en marzo del 2016 aquejado de un síndrome isquémico que le afectaba al brazo derecho. Tras visitarse en el CAP, se decidió su ingreso en el centro sanitario, donde se confirmó el diagnóstico: el hombre sufría lesiones gangrenosas irreversibles en dos dedos de la mano, por lo que se procedió a su amputación. La deficiente atención sanitaria a raíz de una infección acabó con su vida unos meses después. A pesar de su gravedad, no ingresó en la UCI. Ahora un juez de Barcelona ha ratificado un acuerdo por el que una compañía aseguradora Zurich Insurance indemnizará a la familia del fallecido con 50.000 euros por el daño moral sufrido por la muerte del paciente.

La demanda de la familia, a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, señala a la “deficiente asistencia médica” prestada a Andrés, así como la “falta de pericia y seguimiento evolutivo inadecuado”, la causa de su fallecimiento el 15 de julio del 2016. El hombre, según el texto del abogado José Aznar Cortijo, era un paciente con riesgo, no solo por la edad, sino también por las otras patologías como hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia renal (hacía hemodiálisis desde hacía unos meses) y porque había sufrido años antes un infarto y un inctus.

El enfermo acudió al Hospital de Bellvitge el 29 de marzo del 2016, donde le amputaron los dos dedos gangrenados. Meses después, el 10 de julio, Andrés tuvo una caída casual y se descubrió que la herida estaba infectada, iniciándose un tratamiento farmacológico. A los pocos días, apareció la fiebre. Su estado se fue agravando. Sueño, desorientación, alucinaciones visuales. ”Esta situación del estado del paciente que debía ser motivo de sospecha de la evolución de una sepsis (dolencia grave a causa de una infección) en curso, no motivó ningún cambio de actitud terapéutica.

Empeoramiento

Los días iban pasando y el estado de salud del paciente no mejoraba. El 14 de julio por la mañana, meses después de la amputación de los dedos, Andrés seguía desorientado y somnoliento. Mejoraba solo a ratos. La demanda destaca que había una situación de “síndrome confusional agudo” y “provocado por un proceso infeccioso”. Su estado se agravó cada vez más: “distensión abdominal y ausencia de ruidos intestinales, signos que debían alertar a un empeoramiento”, incide la demanda. La situación respiratoria también era grave y aparece una hipotensión severa. En la madrugada del 15 de julio, falleció

La demanda concreta que “hay una falta de diligencia debida” en la asistencia prestada en el Hospital de Bellvitge, puesto que desde los primeros días de ingreso “no se pusieron los medios adecuados para descartar la existencia de una asistencia de urgencias que evitaran, en primer lugar, una infección” y después una afectación abdominal, que no se trató “debidamente” hasta cursar un cuadro de insuficiencia respiratoria y cardiaca. El abogado de la familia recalca que el tratamiento fue tardío y no se hizo “ninguna actividad eficaz del control de la evolución de la enfermedad”, ni se le ingresó en la UCI a pesar de su estado. El letrado argumenta que “el daño era evitable con un proceder diligente”