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RECORTES SANITARIOS

Catalunya, la región con más tiempo de espera para el médico de cabecera

Un informe de FACUA constata que el 74% de los encuestados debe aguardar al menos una semana

El 52,8% de los españoles tardan más de tres días en obtener cita en el servicio de atención primaria

Julia Camacho

Un grupo de pacientes esperan a ser atendidos en el CAP de Manso, en Barcelona.

Un grupo de pacientes esperan a ser atendidos en el CAP de Manso, en Barcelona. / Ferran Nadeu

Los recortes en la sanidad pública en los últimos años alcanzan también a la medicina de atención primaria. Según un estudio de la asociación FACUA-Consumidores en AcciónCatalunya es la comunidad donde más tiempo se tarda en concertar una cita con el médico de familia en la sanidad pública, ya que el 73,9% de los encuestados afirmaron esperar al menos una semana. Así, solo un exiguo 7,4% de los ciudadanos manifestaron que solían conseguir cita para el día siguiente o el mismo día en el que la solicitaba.

De esta forma, Catalunya se sitúa muy por encima de la media de espera en todo el país, ya que en el resto del territorio nacional el porcentaje de población que debe asumir esos largos tiempos de espera en la atención primaria de la sanidad pública se sitúa en el 34,7% de promedio. La Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales ya denunció que Catalunya es la comunidad que más recortó en gasto social durante la crisis económica y la autonomía con más personas pendientes de una operación (168.108 pacientes en junio, según el Ministerio de Sanidad), con más tiempo medio de espera para ser intervenido (146 días frente a los 115 de media de España) y con una mayor tasa  de espera por cada mil habitantes (23,32 pacientes en lista por cada mil habitantes). 

Solo una cuarta parte logra cita el mismo día

Según el informe de Facua, realizado entre el 26 de noviembre y el 10 de diciembre y en el que han participado 5.415 usuarios, solo el 24,6% de los pacientes encuestados obtuvieron la cita médica para el día siguiente o el mismo día en que la solicitaron. El 52,8% tiene que esperar un plazo de más de tres días. Casi uno de cada 10 se encontró con que el plazo era de al menos 15 días. Para obtener los datos, FACUA les pidió que contactasen con su centro de salud o usasen el teléfono, web o 'app' del sistema público de salud de su comunidad autónoma y comprobaran cuál era la fecha más próxima en la que les darían cita con su médico de atención primaria.

No obstante, Catalunya no es la única comunidad en esta situación: en otras cuatro comunidades, más de la tercera parte de los encuestados han puesto de manifiesto esperas de una semana o más para obtener la cita médica. Es el caso de Andalucía, slas Canarias, Comunidad Valenciana e Islas Baleares.

“Es una temeridad lo que hacen los políticos con la sanidad pública, devaluando su calidad no ya por errores de gestión, una incorrecta planificación o por no destinar recursos que corresponden ya sea porque no hay dinero o no ponen al frente a buenos gestores”, censuró el portavoz de Facua, Rubén Sánchez, quien denunció que, en ciertos casos, “se trata de algo absolutamente premeditado” por estrategia política. “Se intenta expulsar a ciudadanos al sector privado, obligarles a que contraten un seguro privado, algo impropio de un gobierno que se preocupa por la salud de sus ciudadanos y quiere apostar por lo público”, lamentó.

Colapso de las urgencias

Además, la asociación de consumidores advierte que en aquellas comunidades autónomas que no tienen suficientemente dimensionado el número de facultativos para la atención primaria se provoca no solo un perjuicio a los usuarios, sino también colapsos en otros servicios médicos. Y es que, al no lograr citas en plazos razonables, muchos pacientes se ven obligados a recurrir a las urgencias de centros de salud y hospitales.

Por este motivo, Facua reclama a los gobiernos autonómicos transparencia en sus modelos de gestión sanitaria, un correcto dimensionamiento de los servicios, recursos suficientes para atender las necesidades de la población y que se abran a una auténtica participación de la ciudadanía organizada en el diseño de las políticas sanitarias para garantizar la calidad que necesita el sistema público de salud.