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Interior blinda Madrid para la Cumbre del Clima

Evitar un atentado, prioridad de un dispositivo policial de 5.000 agentes

Juan José Fernández

Interior blinda Madrid para la Cumbre del Clima. / EFE

La posibilidad de un atentado preocupa más que los grandes disturbios al dispositivo de fuerzas de seguridad que custodia la COP25 que se inaugura este lunes en Madrid. Ya se veía así incluso antes del precedente "inquietante" del ataque de un islamista en Londres el pasado viernes, y por eso esta Cumbre del Clima echa a andar con un nivel 4 de alerta antiterrorista "reforzado", dicen fuentes del Ministerio del Interior.

Eso significa la implicación de más efectivos de información y escolta para un operativo que moviliza de forma específica a 5.000 agentes de Policía, Guardia Civil y Policía Local de Madrid. De todos ellos, 1.100 son agentes de antidisturbios de siete de las 11 Unidades de Intervención con que cuenta la Policía, además de tres grupos del GRS de la Benemérita, pues los desórdenes callejeros son la segunda preocupación de Interior.

La ciberseguridad de la cumbre es la tercera de las preocupaciones, en la que se centran la Brigada Central de Investigación Tecnológica de la Policía y el Centro Criptológico Nacional, dependiente del CNI. Esta actividad de vigilancia sobre las redes la harán esos organismos desde sus sedes, y no en los dos centros de coordinación (o CECOR) constituidos para el evento.

Habrá uno en Ifema, con presencia de personal de Policía de la ONU, Ministerio del Interior, Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Local, bomberos y los dos servicios de atención sanitaria SAMUR y SUMA112. El otro, no lejos de allí, y que ha visitado este domingo el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha desplegado en el complejo policial madrileño de Canillas, recogerá a personal de todos esos cuerpos, más ejecutivos de Presidencia del Gobierno, Casa Real, Ministerio de Defensa, Protección Civil, Aena, Adif, la Empresa Municipal de Transportes y el Metro de Madrid.

Disturbios

A lo largo de las reuniones de seguridad que, hasta este fin de semana, se han sucedido en la precumbre, los servicios de información no han reportado un número preocupante de traslados de radicales a Madrid desde Barcelona u otras ciudades europeas. "Es pronto, en cualquier caso, y es un riesgo que no descartamos en absoluto", indican en Interior.

La preocupación por algaradas callejeras se incrementará según se acerque el viernes 6. En esa fecha coincide la celebración del Día de la Constitución con una marcha de arranque de la Cumbre Social por el Clima, la contracumbre de movimientos ecologistas y anticapitalistas, con inicio en Atocha y recorrido muy próximo a la sede del Congreso de los Diputados.

Extiniction Rebellion, el grupo que ha tomado la delantera internacional en las protestas verdes callejeras, ha emitido un comunicado en el que anuncia una "toma pacífica" de las calles de Madrid, con marchas y performances artísticas y no violentas.

Pero esas acciones pacíficas de grupos como Fridays For Future o Extinction Rebellion pueden verse transformadas por una vaguardia agresiva, principalmente de anarquistas. Un comunicado que mueven esos grupos bajo el título ‘todas las balas serán devueltas’ hace este llamamiento: "Como en Hamburgo, queremos que esta cumbre se convierta en su infierno", aludiendo a los disturbios en torno a una reunión del G20 en la ciudad alemana.

El operativo de seguridad tiene en cuenta también el llamamiento que diversas fuerzas de oposición chilenas han hecho desde Santiago para extender en Madrid su revuelta.

De una edición problemática de la Cumbre, la COP21 en París -con 208 detenidos en la manifestación más dura, el 29 de noviembre de 2015- toman nota los jefes antidisturbios. Fue ahí cuando comenzó la construcción organizada de parapetos con mobiliario urbano, repartiéndose el trabajo los radicales e intentando llevar la algarada hacia zonas de aparcamiento de autobuses o furgones para utilizar los vehículos como barricada.

Para incrementar el dispositivo de antidisturbios no ha sido necesario retirar efectivos de la ‘operación Ícaro’ contra los desórdenes callejeros en Catalunya, confirman fuentes de Interior. El 75 % de los efectivos ya había regresado a sus bases. Ícaro, no obstante, sigue abierta, indican las mismas fuentes, que no descartan un intento por parte de las fuerzas independentistas de aprovechar el foco mediático de la cumbre con movilizaciones en Barcelona o "haciéndose ver en Madrid".

Áreas de descanso

Para el aparato de seguridad de la COP25 hay tres áreas de máxima atención durante las próximas dos semanas, en Ifema, la Castellana y el centro de Madrid.

La organización de la cumbre ha intentado que la inmensa mayoría de los asistentes se aloje en un conjunto de 19 hoteles lo menos alejados posible de la Castellana madrileña. En esa avenida se ha constituido a toda prisa un área de actos complementarios a la COP25 con el nombre de Castellana Verde. Y es la segunda área de atención, en manos de unidades de seguridad estática de la Policía. De la misma misión se encarga la Guardia Civil en hoteles de las afueras de Madrid.

Precisamente a hoteles de las afueras se ha tenido que ir la mayor parte del dispositivo antidisturbios. Sus agentes y sus furgones se alojan, sin separar los 22 grupos operativos en que están repartidos, en establecimientos de Guadarrama, Alcalá de Henares, Valdemoro e incluso Guadalajara. Los agentes se pagan su alojamiento y manutención con una dieta de 77,13 euros diarios.

Sus puntos de pernocta están alejados de su principal escenario, el centro de Madrid, zona muy vigilada por la amenaza de disturbios que coincide con el inicio del periodo de cuatro semanas con más afluencia de visitantes a la Puerta del Sol, la Plaza Mayor y las calles aledañas.

Feria abierta

De las tres áreas de vigilancia especial, la principal es el eje aeropuerto-Ifema, al que llegan y donde interactuarán 29.000 asistentes previstos a la Cumbre. El recinto ferial es un espacio en el que la Policía tiene amplia experiencia de custodia, pero que no puede cerrar exclusivamente para la COP25.

Son 300.000 metros cuadrados, incluidos los aparcamientos, donde la actividad ordinaria del recinto ferial no para estos días. De hecho, se celebra la feria Juvenalia, y aún hasta este fin de semana se extiende la Horse Week. Más de 100.000 personas en tornos de entrada y salida de un terreno previamente revisado por unidades caninas y del subsuselo de la Policía.

El espacio específico de pabellones para la Cumbre del Clima está ya bajo mando de la Policía de la ONU, con un comisario de policía español como jefe operativo y 450 vigilantes privados de apoyo. La primera petición de la policía de Naciones Unidas fue la instalación de tres kilómetros de vallado de seguridad que se terminó de poner el viernes pasado.

Las áreas más militarizadas de la seguridad de la cumbre corresponderán a la Guardia Civil y al Ejército del Aire. El instituto armado se encarga de la seguridad de fronteras, vigila el tráfico en los ejes de llegada y salida y custodia el Palacio Real y los aeropuertos. A la Fuerza Aérea le corresponde la vigilancia de un espacio aéreo restringido sobre Ifema y la coordinación con los medios aéreos policiales cuando se produzcan manifestaciones.