04 abr 2020

Ir a contenido

Falta de efectivos

La criba en las oposiciones a Mossos puede dejar 100 plazas vacantes

Solo 775 aspirantes entre las más de 9.000 candidatos han sido considerados 'aptos' para estudiar en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya

Interior ve positivo este grado de exigencia aunque ahora impedirá reemplazar a cincuenta aspirantes que han renunciado a su puesto

Guillem Sànchez

Aspirantes ’aptos’ en el ISPC hacen prácticas en el temido bulevar, zona en la que se simulan servicios en plena calle.  

Aspirantes ’aptos’ en el ISPC hacen prácticas en el temido bulevar, zona en la que se simulan servicios en plena calle.   / ANNA MAS

Más de 9.000 ciudadanos, muchos de ellos con estudios universitarios, se inscribieron en el otoño del 2018 a las oposiciones para lograr una de las 750 nuevas plazas de agente de los Mossos d’Esquadra. Una cifra récord. Las bases del concurso público para reclutar efectivos en un cuerpo de seguridad anémico –Govern y sindicatos estiman que hacen falta unos 2.000 funcionarios para subsanar el déficit congénito de la plantilla– habían previsto que 800 de esos 9.000, los que hubieran obtenido la mejor nota entre el total de los considerados 'aptos', comenzaran este 18 de noviembre el curso de formación en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC). Se pretendía inscribir a 800 alumnos previendo que aproximadamente un 10% del total de aspirantes no superarán este curso y lograr así que el número final se ajuste a los 750 nuevos funcionarios deseados. El problema ha sido que la criba en las oposiciones ha sido severa y el tribunal solo ha acabado considerando 'aptos' a un total de 775 aspirantes, según fuentes policiales consultadas por EL PERIÓDICO.

Una cincuentena de estos 775 elegidos, además, han acabado renunciando a su plaza. Y dado que no existían más aspirantes 'aptos' para reemplazar sus vacantes, el curso en el ISPC ha comenzado con 700 alumnos (en realidad son 722 pero 22 ya eran policías locales anteriormente, tenían ya esta formación aprobada en el pasado y están exentos de repetirla). Si la exigencia de otros años se mantiene en la escuela de policía, y los instructores vuelven a suspender a un 10% de los opositores, después de las más de 1.000 horas de formación se acabarán licenciando solo unos 650. La hornada quedará lejos de los 750 funcionarios de seguridad pretendidos y supondrá perder la oportunidad de generar a un centenar más de policías que muchos municipios, Barcelona sin ir más lejos, echarán de menos.

Desde Interior no se percibe esta situación como algo negativo sinó todo lo contrario: este grado de exigencia es "positivo" porque asegura escoger únicamente a aquellas personas idóneas para ejercer de policías.  

Oposiciones contraprogramadas

La mayoría de los 775 'aptos' que han renunciado a su plaza ganada para entrar en los Mossos lo ha hecho para trabajar de guardias urbanos. El decreto estatal que ha permitido avanzar la jubilación de funcionarios de policías municipales ha provocado que durante el 2018 muchos ayuntamientos hayan abierto procesos de selección paralelos a los oposiciones a Mossos para cubrir las bajas.

Los aspirantes a policía, tras años de sequía sin apenas oposiciones a causa de la crisis económica, han tenido donde elegir durante el 2019 y muchos han optado por participar simultáneamente en varios procesos. Consta el caso de uno que ha concursado en cinco a la vez. La mayoría de los que han acabado aprobando más de una oposición han elegido integrarse en el cuerpo autonómico y descartar las plazas en las guardias urbanas municipales. Pero no todos: hay 27 alumnos de los 775 considerados 'aptos' que han renunciado a entrar en los Mossos para convertirse en policías locales. Lo han hecho motivados, subrayan fuentes policiales, por una plaza fija cerca de donde residen. El resto de los 'aptos' que no se han presentado al primer día de clase en el ISPC no han revelado los motivos de su renuncia. 

Oposiciones asequibles, filtros duros  

Efrain Martínez, responsable del Institut Rocafort, un centro que prepara a los aspirantes a policía, asegura que el contenido preparable de las oposiciones (de contenidos teóricos y de pruebas físicas) es relativamente "asequible" en comparación con concursos a otras plazas de funcionarios. Pero advierte de que existen algunos filtros entre fases de la oposición que sí resultan muy duros. Cristina Morata, jefa de estudios de oposiciones en la academia Adams Formació, coincide con Martínez en que la preparación de las materias "no es excesivamente exigente" pero, en el mismo sentido, alude al test de personalidad, que ya ha sido modificado para las oposiciones actuales, como uno de estos filtros que, según las academias, hacía descarrilar a personas muy preparadas.

Entre algunos formadores y aspirantes existe la duda de si la administración estrecha demasiado el paso por ese embudo para diezmar drásticamente la cifra de supervivientes y, de esta manera, reducir el gasto que comportan los macroprocesos de selección. Creen que no es un problema de la talla de los aspirantes sinó de que el tribunal esta vez ha cortado por lo sano

Las oposiciones a Mossos

Para poder concursar en unas oposiciones para agente de los Mossos d'Esquadra es imprescindible haber superado el Bachillerato o disponer de un grado medio en formación profesional. Las oposiciones constan de seis fases.

Primera. Hay una parte teórica –un test sobre conocimientos de actualidad, historia de Catalunya, derecho administrativo y tareas propias del policía– y otra de aptitudes –que mide las capacidades del opositor–.

Segunda. Es física y consta de tres pruebas: un circuito de agilidad, una de resistencia (la course Nabette) y una de fuerza (levantamiento de peso desde un banco en posición horizontal).

Tercera. Entrevista personal y test psicotécnico que certifica la adecuación del carácter para ser policía.

Cuarta. Conocimiento de la lengua catalana (de la que están exentos quienes disponen del nivel C o C1).

Quinta. Revisión médica, que descarta a quienes sufran lesiones o enfermedades incompatibles con la tarea.

Sexta. Revisión de los tatuajes. Antes de recibir el salvoconducto al ISPC, el tribunal se cerciora de que ningún aspirante presenta en su cuerpo tatuajes contrarios al código ético. 

CAMBIOS: Con respecto al año anterior, en las oposiciones actuales se ha eliminado el corte de altura (el de edad se eliminó en el 2018), se ha suprimido el polémico test de personalidad ahora esta se mide en la entrevista y en el test psicotécnico- y ha dejado de medirse el tamaño que pueden tener los tatuajes. "Nos hemos adaptado a la sociedad catalana actual. No podemos prescindir de jóvenes que lleven tatuajes porque hay muchos aspirantes valiosos que los lucen. Lo que no se permite son tatuajes cuyo contenido sea contrario al código ético. Si alguien tiene un tatuaje de una esvástica, por ejemplo, se queda fuera".