30 sep 2020

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Los españoles viven más que en la UE pero los últimos años peor

El sistema sanitario español es uno de los mejores de Europa, según un estudio de la Comisión

No obstante, los mayores de 65 años sufren más enfermedades crónicas y depresión

Patricia Martín

Un grupo de mujeres mayores, en el barrio de Gràcia de Barcelona.

Un grupo de mujeres mayores, en el barrio de Gràcia de Barcelona. / RICARD CUGAT

España tiene la esperanzada de vida, situada en 83,4 años, más elevada de la UE. Es un dato conocido pero un informe de la Comisión Europea y la OCDE, presentado este jueves, alerta de que los españoles viven más, sí, pero durante los últimos años sufren más enfermedades crónicas, más limitaciones en su vida cotidiana y más síntomas de depresión que la media de los países europeos.

El informe titulado ‘El estado de salud en la UE calcula que los españoles pueden vivir unos 21,5 años a partir de los 65 años, 1,5 años más que la media de los Veintisiete. Si bien, el 59% sufre una enfermedad o varias enfermedades crónicas, frente al 54% de la UE. Además, el 21% tiene limitaciones para hacer su vida diaria, tres puntos más que en la Unión Europea. Y el 39% refieren que tienen síntomas de depresión, diez puntos más.

Son varios las causas que podrían explicar estos datos, pero entre ellas, los llamados “determinantes sociales”, según Javier Padilla, experto en gestión sanitaria, juegan un papel importante. El también médico de familia apunta que muchas personas mayores no disponen de renta suficiente para comprar alimentos saludables, medicamentos o tienen redes sociales débiles, lo que conlleva “el problema creciente de la llamada soledad no deseada”, que aumenta la posibilidad de sufrir depresión.

El principal reto, el envejecimiento

Según esta tesis, el foco del problema no hay que buscarlo en los fallos del sistema sanitario, que según la investigación europea, es uno de los mejores de los Veintisiete. Si bien, su principal reto es, precisamente, la atención a las personas mayores, cuyo porcentaje irá en aumento y por tanto se incrementará la demanda de servicios sanitarios y cuidados, con la consiguiente presión presupuestaria.

Y es que el gasto sanitario per cápita (2.371 euros) en España es un 15% inferior a la media de la UE, pero el dinero aquí cunde más que en otros países, como Lituania, que invierten un porcentaje similar del PIB (en torno al 9%) por tres motivos, según explicó Cristian Herrera, analista de salud de la OCDE, en la presentación del informe.

El primer motivo tiene que ver con la prevención. España destaca por su ley antitabaco, su calendario de vacunación, su acuerdo con las empresas alimentarias para reducir la cantidad de azúcares y grasas, entre otras acciones preventivas. En segundo lugar, sobresale la red de atención primaria y, en tercer lugar, se sitúan los intentos de reducir las “iniciativas con escaso valor” como las largas estancias hospitalarias o el uso de medicamento no genéricos. En la otra cara de la moneda, destaca que los españoles pagan más por medicamentos o el dentista que otros europeos.

Menos muertes cardiovasculares

En este contexto, en los últimos años han descendido las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, que sigue siendo la principal causa de muerte, lo que ha aumentado la esperanza de vida. Si bien, asociado al envejecimiento de la población se ha incrementado los fallecimientos debidos al Alzheimer.

España sale bien parada tanto en el índice de tasas de mortalidad evitables como en las enfermedades tratables, lo que indica “el eficaz tratamiento de personas con afecciones potencialmente mortales”, según los analistas. Si bien, las muertes por cáncer de pulmón se acercan a la media europea, lo cual es síntoma de que fuman a diario el 22% de la población, tres puntos por encima de la media europea.

Relacionado con lo anterior, también son preocupantes los índices de obesidad, que sufren uno de cada seis adultos y casi un 20% de los adolescentes, también por encima del promedio. Los motivos son la escasa actividad física, debido a un aumento de las horas que los españoles pasan delante de las pantallas, unido a la falta de horas de sueño y la alimentación inadecuada. Como dato positivo y que no siempre figura en el imaginario colectivo, la proporción de adultos que consumen alcohol en exceso está muy por debajo de la media (el 9% frente al 20%), lo que reduce las enfermedades asociadas.