10 ago 2020

Ir a contenido

EN BARCELONA

Sentencia pionera por maltrato contra los dueños de una tienda de perros

Un juez impone a un matrimonio un año y un día de prisión y tres años de inhabilitación

Una inspección municipal encontró cachorros desnutridos, con heridas y fiebre

J. G. Albalat

Un perro en una foto de archivo.

Un perro en una foto de archivo. / JOAN CORTADELLAS

Sentencia pionera. Un juzgado de Barcelona ha condenado a los dueños de un local de venta de mascotas por un delito continuado de maltrato animal. Al matrimonio formado por Alexandre A. P. B y Alina C., que regentaba el establecimiento Mundo Cachorro, situado en la capital catalana, se les ha impuesto una pena de un año y un día de prisión e inhabilitación de tres años y un día para ejercer oficio alguno que tenga que ver con los animales. En su tienda, los inspectores del Ayuntamiento de Barcelona y la Guardia Urbana hallaron el 15 de octubre del 2015 perros extremadamente delgados, desnutridos, con heridas, con fiebre, problemas respiratorios y otras dolencias graves (en algunos casos su patología les produjo la muerte). El consistorio clausuró el negocio.

A pesar de que la Generalitat, que sancionó a esta empresa con 11.001 euros, no vio "dolo o culpa" en la actuación de Alina C., el juez Ricardo Yáñez Velasco ha aceptado la tesis de la fiscala Raquel Carillo y ha condenado a la pareja por un delito continuado de maltrato animal. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO,  los acusados, que regentaban la tienda, "tenían conocimiento de que no se ofrecía tratamiento médico adecuado a los animales" enfermos que estaban bajo su cuidado, llegando a morir algunos cachorros. En la inspección se intervinieron 134 animales, de los cuales 128 eran perros (ocho estaban en la enfermería) y seis gatos.

La sentencia expone que el local no contaba con registro oficial de ingresos y salidas de la enfermería, ni diagnóstico o pautas de medicación. Además, los animales enfermos no estaban aislados y tampoco se llevaban a cabo tratamientos de desinfección, "acreditándose una grave deficiencia higiénica en las jaulas", lo que favorecía el contagio. En opinión del juez, el escenario era de "indiscutible dejadez y ausencia de tratamiento necesario para cachorros enfermos, que no estaban separados del resto, lo que produjo la muerte de nueve de ellos. El magistrado subraya que no hay "tipo alguno de justificación de esa situación".