14 ago 2020

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Datos de los Mossos

Los abusos sexuales dentro del matrimonio aumentan en un 40%

El balance policial de violencia machista detecta un repunte de casos de mujeres forzadas a tener sexo por sus parejas

"Muchas víctimas creían que al tratarse de su marido o novio no podían denunciarlos", explica la cabo Andrea García

Guillem Sànchez

Zapatos rojos por las víctimas de la violencia machista, en una protesta en Bruselas.

Zapatos rojos por las víctimas de la violencia machista, en una protesta en Bruselas. / AFP

La violencia machista ha asesinado a ocho mujeres a lo largo de este 2019 en Catalunya, una más que en el 2018. También este año ha estado a punto de acabar con la vida de otras 23, siete más que en el periodo anterior. Y ha dejado huérfanos a 11 hijos, 8 de los cuales eran menores de edad cuando perdieron a su madre. Los Mossos d'Esquadra han arrestado a siete de los hombres homicidas. El octavo se suicidó. Solo dos de las víctimas habían denunciado en alguna ocasión a sus agresores. Una de ellas contaba con medidas judiciales de protección. En total, según los datos de la policía catalana, las mujeres han presentado a lo largo de estos 11 meses 11.103 denuncias contra hombres que las han maltratado, un 1.5% más, y han arrestado a 4.538 hombres por violencia de género, un incremento del 24 %.

Estas son las cifras generales que deja el balance de violencia machista en Catalunya. Pero al bucear un poco por el baile de números asoma una tendencia significativa. Andrea García, del Grupo Central de Atención a las Víctimas, explica que este 2019 se ha comenzado a desenterrar la violencia sexual que habita en las relaciones sentimentales.

Cuando el violador es el marido

Las denuncias por agresión sexual dentro del ámbito doméstico han crecido en un 21% y por abusos sexuales en un 40% (han pasado de 28 a 40). "Este tipo de violencia ha existido siempre pero ahora las mujeres comienzan a tomar conciencia de que pueden denunciarla", explica García. El aumento de denuncias recogido también guarda relación con el hecho de que este 2019 los agentes que toman declaración cada vez que alguien presenta una denuncia por maltrato machista tienen instrucciones de hacer hincapié en preguntar si han sufrido también abusos sexuales. "Muchas mujeres entonces responden que sí pero ni siquiera se habían planteado denunciarlo creyendo que, al ser su marido o su novio quien las había forzado a mantener relaciones sexuales, su consentimiento se daría por su supuesto".

Según los relatos de todas ellas que han ido recogiendo los Mossos, muchas víctimas de maltrato machista también habían sido obligadas por sus parejas a tener sexo por la fuerza bruta (agresión sexual). Aunque la mayoría explicaba que lo ocurrido era que habían accedido después de ser presionadas o coaccionadas, o para evitar que se enfadaran, o porque creían que era algo a lo que no podían negarse (abuso sexual). Gracias a estos testimonios recogidos, ha emergido que en el 2019 para muchas mujeres sigue siendo "normal" que el hombre se desahogue sexualmente con ellas, que viven el sexo como un peaje necesario para escapar a males mayores. "Es otra forma de control machista", insiste García. 

A pesar de que resulta de gran valor social que aflore esta realidad, García admite que el recorrido judicial que tendrán la mayoría de las denuncias es incierto. En muchos casos ellas lo han revelado cuando acudían a denunciar una situación general de violencia machista y los episodios de violaciones o abusos sufridos habían sucedido días, semanas, meses o incluso años, atrás. "Es muy complicado poder investigar y demostrar judicialmente un abuso o una agresión que pasó hace tanto tiempo". 

Más pornovenganzas y seguimientos a través del teléfono

Otro dato relativo al balance que los Mossos presentan anualmente el día internacional contra la violencia machista es que los delitos por revelación de secretos han aumentado un 11,2%. La mayoría de estos guardan relación con casos conocidos popularmente como 'pornovenganzas' –cuando un hombre publica fotografías íntimas de su expareja para humillarla– o con la instalación de aplicaciones espías en el teléfono móvil de ellas para controlarlas. 

El dato más positivo es que las víctimas menores de edad se han reducido en un 12% en relación al 2018. La franja de edad de las víctimas adolescentes que más denuncian se sitúa entre los 15 y los 17 años.