11 jul 2020

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Estudio sobre la movilidad

320.000 personas sufren atascos cada día para entrar en Barcelona

El RACC alerta de que los conductores que circulan en hora punta por la B-10 y la B-20 pierden alrededor de 28 minutos

Efe

La Ronda de Dalt, repleta de coches, en una imagen de archivo.

La Ronda de Dalt, repleta de coches, en una imagen de archivo. / RICARD CUGAT

Los conductores que circulan por los accesos de Barcelona en hora punta pierden un total de 47,8 horas anuales en retenciones de tráfico, lo que equivale a prácticamente dos días enteros al año y seis jornadas laborales. Los usuarios más efctados son los que utilizan las rondas de Barcelona (B-10 y B-20). En total, unas 320.000 personas sufren cada día las colas para entrar en la ciudad o acceder a su área metropolitana.

 Así se desprende de un estudio elaborado por el RACC que ha presentado este miércoles su presidente, Josep Mateu, quien ha reclamado un "plan de emergencia masivo" en transporte público para que los ciudadanos dejen de ser "víctimas" de los atascos.

De acuerdo con el informe, las retenciones en los accesos a la capital catalana han aumentado un 29,5 % respecto a 2016 y afectan diariamente a 320.000 personas, que llegan a perder hasta 63.000 horas por jornada y 15,3 millones de horas por año. Esta cifra de afectados incluye tanto los conductores y pasajeros de vehículos privados como las personas que viajan en autobús para entrar en la ciudad.

El momento más crítico de la hora punta por la mañana -que comienza a las 07.00 horas y se alarga hasta las 09.00 horas- es a las 07.30 horas, mientras que por la tarde -que comprende de las 16.30 horas a las 19.30 horas- se sitúa a las 17.30 horas.

Obligados a madrugar

Estos datos revelan que, en relación a 2016, los momentos de máxima congestión en las entradas a Barcelona se han ampliado hasta dos horas al día debido a que muchos conductores se han visto obligados a madrugar para evitar la peor congestión.

Retenciones que, por otro lado, tienen actualmente un impacto económico de 169 millones de euros anuales, un 23 % más que en el 2016, según los cálculos de la entidad, que ha estimado en 10 euros el valor de la hora perdida en el tráfico.

De hecho, durante los momentos de mayor retención, las carreteras metropolitanas llegan a acumular 52 kilómetros de cola, con un flujo de circulación de menos de 40 km/h.

Los usuarios más perjudicados son los que circulan por las rondas de Barcelona (B-10 y B-20), con demoras de alrededor de 28 minutos, muy por encima de los 3,3 minutos de media que pierden los de la C-31 y C-32, en el Maresme.

De los 402 kilómetros de corredores analizados, los del Barcelonès, el Baix Llobregat y el Vallès Occidental son los que concentran cerca del 80% de la congestión, principalmente por la mañana y en el tercer caso, donde se ha pasado de 2,8 millones de horas anuales de retención a las 4 millones de horas.

En general, el tráfico en los accesos a la capital catalana ha aumentado un 14,6 % desde 2016 y se sitúa a niveles similares a antes de la crisis, sobre todo en la C-16 y la C-33, dos pistas de pago que demuestran, sostiene el RACC, que cada vez más las personas se plantean pagar para evitar los atascos.

Desplazamientos metropolitanos

Además, la mitad de los desplazamientos que se realizan son de carácter metropolitano y el recorrido oscila entre los 20 y los 50 kilómetros.

Ante este escenario, Mateu ha urgido a las administraciones a que lleven a cabo un plan de choque que revierta la "emergencia" y el "problema de competitividad del transporte público", ya que, ha opinado, "los ciudadanos no tienen más alternativa que el coche".

El presidente de la entidad ha reclamado "una red de transporte público de calidad que conecte toda el área metropolitana", especialmente, ha recordado, ante la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones a partir de enero del 2020.

En este sentido, ha instado a "ejecutar con urgencia las infraestructuras" de la red de trenes de Rodalies, como el segundo túnel de ferrocarriles del Vallès o el desdoblamiento de la R3, así como rebajar los precios de los títulos de tarifa plana para que sean "más competitivos" que la T-10.

Finalmente, también ha abogado por ampliar los aparcamientos Park & Ride en las estaciones de tren, impulsar más carriles VAO de bajo coste y emplear la tecnología para señalizar si las rondas están congestionadas o para que los conductores adopten velocidades variables.