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FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Romper el tabú de la muerte

Funerales en espacios privados y más participados, grupos de duelo y psicólogos ayudan a afrontar la pérdida

Carme Escales

El cementerio de Montjuïc, este viernes, día de Todos los Santos.

El cementerio de Montjuïc, este viernes, día de Todos los Santos. / JOAN CORTADELLAS

Pensar en cómo afrontar la muerte sigue siendo algo que se posterga in eternum. Solo enfermedades en situación avanzada, fallecimientos inesperados o la visita al cementerio el 1 de noviembre vuelven a poner a mucha gente frente al destino. "La epidemiología del envejecimiento, las enfermedades crónicas avanzadas nos deben hacer reflexionar sobre cómo afrontar individual y socialmente no solo el final de la vida, sino todas aquellas pérdidas que conlleva la propia enfermedad", expresa Xavier Gómez-Batiste, director del Observatorio Qualy del Institut Català d'Oncologia y de la Cátedra de Cuidados Paliativos de la Universitat de Vic. "El duelo se inicia cuando empieza la enfermedad y se debe trabajar ya durante esta, que está plagada de pérdidas", añade. 

"Nuestro otro objetivo es identificar a las personas con especiales dificultades en ese momento de la vida y poner voluntarios a su disposición para ayudarlas. Se trata de organizar la compasión, mejorar la respuesta a las pérdidas identificando los factores de riesgo porque con una mejor capacidad del cuidado, se mejora también el duelo familiar", precisa el experto, que el pasado año fue nombrado máximo responsable de cuidados paliativos de la Organización Mundial de la Salud. "El objetivo es que el final de la vida sea considerado una parte natural de la propia vida, un cambio de actitud", concluye. En esa línea se trabaja también desde la Fundació Mémora, abriendo espacios para hablar del final de la vida mejorando el bienestar emocional de quienes lo sufren.

Perder el miedo

"Eliminando el miedo a la muerte se vive con otro punto de vista", afirma Luján Comas, médica anestesióloga y cofundadora de Merrylife, asociación sin ánimo de lucro en la que profesionales de la medicina y otros ámbitos promueven la consciencia sobre la importancia de vivir en plenitud otorgando al desenlace final un concepto diferente de continuidad a través de emociones y sentimientos. Cuentan también con grupos de acompañamiento al duelo individuales y en grupo. Pensar en la muerte lleva a aferrarse más a la vida, vivir con mayor plenitud. Tal vez ahí es donde late la necesidad de un cambio de chip.

A ello contribuyen especialistas en duelo, psicólogos y quienes intervienen en los últimos momentos de la vida. También en el funeral. "Si el funeral es un homenaje a la vida, el concepto de la muerte cambia radicalmente". Así se expresa Remei Capitán, economista que después de trabajar 21 años en la banca, se ha tomado una excedencia para "ayudar a cicatrizar bien la pérdida de seres queridos". Lo hace organizando "homenajes de vida". Le ha dado la vuelta a los funerales tradicionales poniendo el acento en la vida y preferencias del difunto. "La muerte de un ser querido nos lleva a volver a nacer y vivir sin aquella persona", dice la fundadora de Agraïments, un servicio integral de organización de ceremonias de adiós personalizadas, laicas o religiosas.

"Compartir un pan con tomate, una actuación castellera o unas sardanas, llevar las cenizas donde decidió quien se va, reunirse en fincas particulares, al aire libre o en un polideportivo son un valor añadido que ayuda a vivir esa ausencia mejor", dice Capitán. Agraïments recibe peticiones de personas que quieren preparar su despedida y familias que desean recordar a quien ya tuvo su funeral con una nueva ceremonia que les ayude a cicatrizar mejor la herida de la pérdida. “Cuando hay algo que no permite avanzar en un duelo, es mejor sacarlo. Compartir la pérdida con quien nos rodea siempre es más fácil”, concluye Anna Salazar, psicóloga especializada en duelo y trauma en Orum Center.