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A LAS 3 SERÁN LAS 2

El cambio de hora de octubre del 2019, la madrugada del sábado 26 al domingo 27

Supone la entrada en el horario de invierno, que permite una mejor adecuación entre la luz solar y el ritmo de actividad mayoritario de la población

Valerio Seoane

Una mujer muestra dos relojes con el cambio de hora, en una foto de archivo.

Una mujer muestra dos relojes con el cambio de hora, en una foto de archivo. / EFE / ANDREAS GEBERT

El cambio de hora de octubre del 2019 se producirá en la madrugada del sábado 26 al domingo 27, cuando deberemos atrasar los relojes una hora (si no lo hacen automáticamente) para entrar en el horario de invierno. Así, tendremos 60 minutos más para dormir, ya que a las tres de la madrugada serán de nuevo las dos.

Los debates que a nivel europeo se han dado este año para eliminar el cambio de hora no han fructificado en nada, de momento. El pasado marzo, el Parlamento Europeo apoyó abolir esta práctica en el 2021, pero la mayoría de los estados de la UE no tienen una postura definida y no hay una posición común en el Consejo de Ministros de la UE. En España, los expertos no se ponen de acuerdo sobre el asunto.

¿Hay que adelantar o atrasar el reloj?

Pese a que el 80% de europeos está en contra, este octubre vuelve a haber cambio de hora. En este caso, lo que hay que hacer es atrasar los relojes -a las tres volverán a ser las dos- para entrar en el horario de invierno. Es decir, que dispondremos de una hora más para dormir (o para lo que cada uno quiera dedicar esos 60 minutos extras). 

¿Por qué es mejor el horario de invierno?

Los expertos a quienes el Govern de Quim Torra encargó un informe sostienen que el horario de invierno es mejor. El llamado consejo asesor de la reforma horario ha llegado a la conclusión, en línea con lo que defiende la Sociedad Española del Sueño, que el horario de invierno es mejor, y es el que apuestan por mantener en caso de que se elimine el cambio de hora.

Según los expertos consultados por el Govern, el horario de invierno es el que permite la mejor adecuación entre la luz solar y el ritmo de actividad mayoritario de la población. Lo que defienden, en definitiva, es que el ser humano requiere de una luz determinada para realizar las actividades que desarrolla a lo largo del día. Es lo que se conoce como ritmo circadiano, algo así como el reloj interno que hace que las personas puedan rendir como deben. El horario de invierno es más acertado, apuntan, porque se ha visto que la luz de la mañana, que es la que perdemos en el horario de verano, es más beneficiosa que la de la tarde y, por eso, el hecho de levantarse con luz es más adecuado para la salud integral de la persona. 

Efecto sobre el ánimo, no sobre las neuronas

El cambio de hora sí afecta al estado de ánimo pero no a las neuronas. Lo explica Diego Redolar, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, quien afirma: "No tiene repercusiones en nuestros ritmos circadianos quedarnos en un horario u otro". Otra cosa es el estado de ánimo.

Según este experto, "la luz no es el único factor que controla el ciclo de sueño-vigilia, sino que se tienen que configurar diversas señales que interactúan entre sí y que nos ayudan a adecuar nuestros ritmos biológicos a los cambios del entorno". Por lo tanto, la repercusión de avanzar o retrasar una hora la actividad diaria es mínima cara a la parte neural que controla el ciclo sueño-vigilia, porque nuestro cerebro se adapta muy rápido. "Según estudios realizados hace años, por cada hora de desfase horario necesitamos un día de adaptación. Por lo tanto, si cambiamos la hora en la noche del sábado al domingo, el lunes ya estaremos adaptados al nuevo horario. Esto se aplica al caso de los adultos, ya que en niños y ancianos este tiempo puede aumentar un poco", apunta Redolar.

¿En qué te afectará el cambio de hora?

El cambio al horario de invierno afecta especialmente a personas con patologías, bebés lactantes y a las mascotas. Los efectos del cambio en los biorritmos son similares pero menos bruscos que el fenómeno jet-lag, que se produce después de un largo viaje. Al despertarse, cuando el reloj biológico marca la hora a la que está acostumbrado, es cuando se producen alteraciones, aunque con el tiempo el organismo se adapta y lo compensa rápidamente. 

Consejos para superar el cambio

Asumido que los primeros días del nuevo horario vamos a experimentar alguna molestia, aquí van algunos consejos para hacerlo más llevadero: hacer ejercicio físico suave, cambiar el horario de las comidas y evitar el consumo de cafeína, alcohol y bebidas excitantes son algunas de las sugerencias.

España, fuera de su huso

Actualmente España no se rige por el huso horario que le correspondería por su situación geográfica, ya que nosotros seguimos la hora de Berlín, mientras que es la de Londres aquella que nos pertocaría. Sin embargo, esto no ha sido así siempre: España ha cambiado varias veces de hora a lo largo de su historia.

A principios del siglo XIX, de hecho, había diversos horarios en territorio español (la diferencia entre Barcelona y Madrid rondaba los 30 minutos, por ejemplo). Esta disparidad acabó en 1901, cuando se estipuló que toda España se ajustaría al horario del meridiano de Greenwich (hora GMT).

El huso horario de España cambió por última vez en 1940, por decisión de Franco. El dictador quiso sincronizar la hora española con la de la Alemania nazi, tal y como hicieron otros países. La razón que se le da es que Franco lo hizo como un gesto hacia Hitler.