03 abr 2020

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especies en peligro

El dramático estrés del Mar Menor

La laguna afronta un proceso de degradación que se ha cobrado la muerte de tres toneladas de peces

La turbidez de las aguas amenaza con destrozar la biodiversidad de un ecosistema único en Europa

Belén Pardo

Centenares de peces muertos en la playa de San Pedro del Pinatar, en Murcia, el domingo pasado.

Centenares de peces muertos en la playa de San Pedro del Pinatar, en Murcia, el domingo pasado. / EFE / MARCIAL GUILLÉN

El Mar Menor, una laguna salada formada en la era terciaria y caracterizada por su gran biodiversidad terrestre y marina, vive una situación dramática desde hace años, agravada últimamente por los 60 hectómetros cúbicos de agua dulce que entraron en su interior por los efectos de la gota fría de septiembre pasado. El agua y las toneladas de barro vertidas en este
mar cerrado y poco profundo han generado una bolsa de agua sin oxígeno que ha ocasionado la muerte de 3.000 kilos de peces y demás animales marinos, entre ellos doradas, lubinas, anguilas, magres y langostinos.

La fauna de este ecosistema está sometida a un estrés máximo porque las aportaciones de agua han provocado que la salinidad del Mar Menor siga muy baja, que la turbidez se mantenga en parámetros altos y que la temperatura no suba. Estos factores han puesto la fisiología de los organismos vivos al límite porque esas aguas turbias impide que puedan alimentarse o respirar, dado que se les incrustan partículas en las branquias, según Ángel Pérez Ruzafa, catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia, quien añadió que sobrevivirán los más fuertes, aunque descartó que vayan a desaparecer especies completas.

Un antes y un después

La escandalosa fotografía de miles de peces muertos en la playa de Lo Pagán marcará "un antes y un después en la recuperación del Mar Menor", según anunció el presidente autonómico, Fernando López Miras, tras la reunión de urgencia del Consejo de Gobierno, aunque aseguró que nadie es responsable de esta situación y no adelantó el tiempo necesario para la recuperación de este ecosistema único en toda Europa.

El Mar Menor murciano tiene una superficie de 170 kilómetros
cuadrados y una profundidad media de cuatro metros
. Esta escasa profundidad ha favorecido la suave temperatura del agua, la concentración de sales y yodo, reconocidos por su valor terapéutico, y la presencia de una fauna piscícola y flora especifica que hacían de este enclave marino un lugar ideal. Comprende 73 kilómetros de costa en cuatro municipios: San Pedro del Pinatar, San Javier, Los Alcázares, y las playas cartageneras de Los
Urrutias, Los Nietos, Islas Menores, Playa Honda, Mar de Cristal, y La Manga del Mar Menor. Se trata de la mayor laguna costera del Mediterráneo occidental.

La 'sopa verde'

Hace una década, la comunidad científica alertó del deterioro progresivo del enclave, ocasionado por la sobreexplotación agrícola y acuífera así como la dejación de la Administración a la hora de hacer frente a esta decadencia, que hasta el 2016 no empezó a ser tomada en consideración. Los ecologistas denunciaron el aumento de la turbidez de las aguas de la laguna, por las agresiones que recibe, en forma de contaminación, que desembocaron en la llamada 'sopa verde' generada por la materia orgánica y que provocó la desaparición de casi el 85% de la pradera sumergida de la laguna, además del proceso de eutrofización provocado por fertilizantes químicos procedentes de la agroindustria intensiva en el campo de
Cartagena, la proliferación de pozos ilegales y la existencia de cientos de
desalobradoras cuyos vertidos terminan en el Mar Menor. Desde entonces la
recuperación del Mar Menor ha ido fluctuando sin grandes avances y distintas voces han pedido un plan para esta laguna al igual que hubo un 'plan Prestige'.

Además de los vertidos que provienen de la agricultura, los problemas que afectan al Mar Menor son de distinta y variada índole, entre ellos una construcción desmesurada que ha masificado el turismo sin previsiones para evitar los vertidos urbanos al Mar Menor; la carencia de unas infraestructuras que recojan todos desperdicios y eviten su llegada al mar, así como deficiencias en la red de depuración de aguas, que producen desbordamientos por lluvias y acaban a través de ramblas o canales en el mar, y sobre todo las aportaciones de aguas procedentes de regadíos contaminadas por nitratos y salobres de la desalación, en su gran mayoría ilegal.

Bombeo de aguas

Para el Gobierno regional, el Mar Menor tiene solución. En este sentido es prioritario que la Confederación Hidrográfica del Segura inicie el bombeo de aguas de la rambla del Albujón, evite la llegada de vertidos de agua dulce con un alto nivel de nitratos y disminuya el nivel freático de la zona.
Se va a redactar un decreto ley de protección integral del Mar Menor con el objetivo de recuperar el territorio lo antes posible. El Ejecutivo autonómico pedirá al Gabinete central que declare el Mar Menor como zona de actuación especial y la aprobación de un decreto de medidas urgentes.

Descenso del turismo

El deterioro del Mar Menor a lo largo de los años ha llevado aparejado un descenso de turismo en los municipios y una disminución en el alquiler vacacional, a los que se ha unido la negativa a consumir pescados de la zona por su posible mala calidad nutricional. Toda esta problemática requiere medidas apremiantes y tratamientos efectivos que
permitan preservar la naturalidad y la integridad ecológica del ecosistema y recuperarlo del deterioro producido, de lo contrario la joya de la corona turística de Murcia quedará reducida a una charca.