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TRAS SER ESPANTADOS

¿Son los humanos culpables de la tragedia de los 11 elefantes despeñados en Tailandia?

La manada fue arrastrada por la corriente de un río al tratar de ayudar a una cría que se despeñó por una cascada

El país está inmerso en una encendida polémica sobre el impacto del turismo en el hábitat de los paquidermos

David Latona / Efe

Uno de los 11 elefantes despeñados en la cascada de Khao Tai. 

Uno de los 11 elefantes despeñados en la cascada de Khao Tai.  / EFE / NARONG SANGNAK

El parque nacional de Khao Yai está de luto después de que 11 elefantes se hayan despeñado por una cascada para salvar a una cría, lo que ha activado una compleja operación de rescate y la polémica sobre si la tragedia fue provocada por el impacto del turismo en su hábitat.

El guarda forestal Narongrit 'Tee' acompañó a Efe a lo largo del proceloso río en cuya cascada, conocida localmente como Haew Narok ("el abismo del infierno"), fallecieron los paquidermos tras ser arrastrados por una poderosa corriente. Allí, eran visibles las huellas de diversos tamaños y los excrementos de los animales.

Una manada de 15 paquidermos

Según Narongrit, las huellas indican que la manada podría haber estado compuesta en un principio por quince elefantes en total, lo que, de confirmarse, significaría que se salvaron tres.

Varias ramas de bambú aplastadas y huellas cercanas a bloques de hormigón recubiertos de alambre de espino e instalados para impedir que los paquidermos atraviesen una senda para humanos parecen indicar que, al desviarse de su camino, las bestias se precipitaron directamente en la corriente del río Tha Dan.

Cría arrastrada por la corriente

Todo comenzó la noche del pasado viernes, cuando una pequeña cría, probablemente de entre 3 y 5 años, fue arrastrada por la corriente tras intentar evitar la barrera interpuesta por el hombre. Cuando varios miembros de su familia se arrojaron al agua para tratar de salvarla, se vieron igualmente arrastrados por la corriente.

Narongrit recuerda que aquella noche, él y sus compañeros oyeron sonoros barritos y, al principio, pensaron que una elefanta estaba pariendo, pero comenzaron a sospechar que algo diferente estaba ocurriendo cuando los ruidos se prolongaron durante toda la noche.

La mañana siguiente, los guardas acudieron a la zona y encontraron a dos supervivientes, una madre de 35 años y su hijo de cinco. Ambos habían conseguido cruzar la poderosa corriente del río, pero estaban muy debilitados por el esfuerzo y visiblemente traumatizados, ya que rechazaron los alimentos que se les ofrecían.

Tareas de rescate de los restos de los elefantes despeñados. / Afp

Encendida polémica

Tras la tragedia, se ha desencadenado una encendida polémica en Tailandia, cuyo símbolo nacional es el elefante, sobre los efectos de la acción de los humanos sobre el hábitat de estos animales.

Según agrupaciones de protección animal, unos 3.000 elefantes salvajes viven en la actualidad en los bosques de Tailandia amenazados por la creciente deforestación, en comparación con los 300.000 paquidermos que poblaban el país hace más de un siglo.

El activista medioambiental Khemthong Morat, fundador de la oenegé "Los niños aman el bosque", escribió el martes una carta al ministro de Recursos Naturales y Medio Ambiente que publicó en su cuenta de Facebook y en la que culpaba directamente a las infraestructuras turísticas del parque por la muerte de los animales.

En busca de comida

"El centro de visitas de la cascada de Haew Narok se halla en el camino que los elefantes han usado para buscar comida desde tiempos inmemoriales. Por lo tanto, deberían ser demolidos los restaurantes, el aparcamiento, los lavabos, el refugio de los visitantes, la sala de exposiciones, la tienda de regalos y la oficina de los funcionarios", exigía el activista en su carta.

Además, Khemthong culpaba a los guardas forestales por no vigilar la zona y espantar a los elefantes cuando se acercaban a la cascada.

Witthaya Hongwiangchan, director de Áreas Protegidas de la provincia de Prachinburi, donde tuvo lugar el incidente, dijo que estaba de acuerdo con este último punto y, por ello, se planea incrementar el número de guardas forestales que vigilan la zona.

"En lo que respecta al otro punto, es cierto que la oficina de los guardas se encuentra en el camino que atraviesan los elefantes, por lo que es posible que la traslademos a largo plazo. El resto de las instalaciones son necesarias", apuntó Witthaya.

Aninmales de gran peso

Por su parte, Edwin Wiek, director de Wildlife Friends Foundation Thailand señaló que no creía "que se pueda impedir hacer nada a una criatura tan grande. Pesan en torno a cuatro toneladas. Hay quien ha propuesto instalar una valla o cuerdas, pero nada como eso puede ser lo bastante fuerte como para detener la fuerza combinada de 10 a 12 toneladas de los elefantes que quieren pasar".

Wiek también indicó que a menudo se producen accidentes cuando los elefantes colisionan con los coches que circulan en la autovía que cruza el parque, pero que los animales "han cambiado la forma en que se desplazan en los parques nacionales y han adaptado su comportamiento a la presencia de carreteras."

Cal sobre los cadáveres

Entretanto, continúan las labores para recuperar los restos de los animales, de los cuales han sido recuperados dos.

"Es posible que no podamos rescatar a todos los elefantes. Algunos estaban atrapados en las rocas y será difícil sacarlos. Lo que pensamos hacer en ese caso es hacer volar un dron y lo usaremos para que lleve cal viva y la deposite sobre los cadáveres para desinfectar la zona y evitar que se contamine el río", explicó Witthaya.

Temas: Tailandia