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CONFLICTO DIPLOMÁTICO

El caso de la madre y la hija atrincheradas en el consulado de Uruguay en BCN llega a la calle

Los partidarios de la mujer y del progenitor se concentran para mostrar su apoyo a uno y a otro

El cónsul de Uruguay es consciente que la situación no puede prolongarse durante mucho tiempo

J. G. Albalat / Guillem Sànchez

Concentración ante el Consulado de Uruguay en Barcelona en apoyo a la madre acogida en la sede diplomática.

Concentración ante el Consulado de Uruguay en Barcelona en apoyo a la madre acogida en la sede diplomática. / MAITE CRUZ

María y su hija siguen atrincheradas en el consulado de Uruguay en Barcelona. No salen desde el pasado viernes para evitar que los Mossos se lleven a la pequeña para entregarla a su padre, Pablo,  como ordenó el pasado viernes la jueza de Vielha (Vall d’Aran) que otorgó la custodia exclusiva al progenitor. La mujer había denunciado a su ex por abusos sexuales a la menor, pero el caso fue archivado el pasado mes de febrero. La polémica ha traspasado los muros de la legación diplomática de la avenida Diagonal y se ha trasladado a la calle.

Partidarios de la madre y del padre han empezado movilizarse y a mostrar su apoyo a uno y a otro, convocando sendas concentraciones. Unas, las partidarias de María, delante del edificio donde se encuentra el consulado. Otras, las organizadas por amigos del padre, en Vielha, localidad en la que reside y trabaja como médico. “No descansaré jamás hasta recuperar a mi hija”. Estas son palabras de Pablo, el padre de la pequeña, extraídas de una carta que leyó una amiga ante un grupo de personas en la capital del Vall d’Aran.

Concentración de apoyo al padre de la pequeña Noa, en Viella.

No buscar culpables

“Yo pido que no busquemos culpables”, requirió el padre. Y es que la batalla legal desatada entre la expareja tiene una víctima inocente la pequeña, que ha visto truncada de golpe su rutina diaria: escuela, casa… Desde el viernes, está entre las paredes de una oficina funcional reconvertida, casi, en una vivienda.

En la puerta de consulado, el pasado lunes se convocó una concentración de apoyo a la madre, a María, en la que se cantó el himno de Uruguay. Este miércoles se ha realizado otra por la tarde bajo el lema 'Contra la violencia patriarcal institucional'. 'María no está sola, nuestros hijos no se tocan' es otro de los lemas del cartel a través del que se ha convocado esa protesta. En ese acto no solo se pretende respaldar a la reivindicación de la madre de la menor, sino también al Gobierno de Uruguay que, a través de su cónsul, ha rechazado, por ahora, entregar a la menor a su padre.

El Ejecutivo del país sudamericano ha evitado entrar de lleno en el fondo del litigio entre la expareja por la custodia de la menor, que tiene la doble nacionalidad, pero ha criticado que la juez acordara que el traspaso de la niña se realizara en una legación diplomática, pues un cónsul no tiene competencias para ejecutar una sentencia de un país que no es el suyo. Los juristas consultados por este diario consideran que la decisión de la togada es extraña, ya que normalmente, en caso de conflictividad entre una pareja, la entrega de un menor se debe hacer en un punto de encuentro, un sitio neutro donde se cuenta con la supervisión de especialistas.

Los abogados de la madre y del padre continúan con las espadas en alto. Los de la mujer están intentando por todos los medios que la jueza de Vielha cambie de criterio y suspenda la entrega por el “bien” de la niña que hace cuatro años que no ve a su padre. La letrada del progenitor lo tiene más que claro: se ha de cumplir la sentencia y la pelota está en el tejado de la madre. El cónsul uruguayo, por su parte, es consciente de que no se puede alargar mucho más esta situación y espera que la solución llegue pronto.

En Uruguay la controversia no para. Las asociaciones Volaera y Plataforma Luna, junto a la oenegé uruguaya El Paso, están recogiendo adhesiones a un manifiesto para apoyar a María. Estas entidades se suman así a la campaña #MaríaNoSeVa, que en Uruguay ha venido mostrando su apoyo a la madre desde el 2018, cuando la Corte Suprema de ese país determinó que madre e hija debían volver a España, después de haber permanecido allá desde el 2016.