27 sep 2020

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PEDERASTIA EN LA IGLESIA

El Vaticano castiga al sacerdote jesuita que abusó de dos hermanos en el Sant Ignasi de Sarrià

El cura Pere Sala confiesa y escribe a sus víctimas: "Os pido perdón por los momentos en que mi conducta fue impropia de un educador"

Jordi y Oriol de la Mata no aceptan las disculpas, consideran insuficientes las medidas y reiteran que la institución "lo sabía"

Guillem Sànchez

Imagen de dos exalumnas que también denunciaron abusos en el Sant Ignasi de Sarrià tras publicarse el caso de los hermanos de la Mata. 

Imagen de dos exalumnas que también denunciaron abusos en el Sant Ignasi de Sarrià tras publicarse el caso de los hermanos de la Mata.  / MARTÍ FRADERA

Antonio España, superior provincial de la Compañía de Jesús en España, ha enviado este lunes una carta a Jordi y Oriol de la Mata, dos hermanos que a principios de marzo, a través de una entrevista con EL PERIÓDICO, relataron que habían sufrido abusos sexuales durante su escolarización en el colegio jesuita Sant Ignasi de Sarrià de Barcelona. En la misiva, que llega ocho meses después de la revelación de estas víctimas, el Vaticano y el sacerdote Pere Sala -el pederasta que abusó de ellos- admiten que los hermanos de la Mata dijeron la verdad. 

Aquella denuncia del mes de marzo y las que aparecieron a partir de entonces dieron pie a una investigación interna que acabó tutelada por la Doctrina de la Fe. Este órgano del Vaticano encargado de los abusos a menores ha resuelto que el religioso Pere Sala, de 95 años de edad actualmente, debe ser apartado de todo contacto con menores. También se le prohíbe celebrar ningún tipo de sacramento, realizar actividades apostólicas en público o ausentarse de su comunidad sin permiso de su superior. Tras la noticia que publicó este diario, los Jesuitas ya tomaron medidas cautelares que, de este modo, pasan a ser firmes.  

La carta enviada por la Compañía de Jesús a los hermanos De la Mata incluía un mensaje especialmente relevante para los dos exalumnos del Sant Ignasi: una disculpa por escrito del padre Sala

Carta del sacerdote Pere Sala a los hermanos de la Mata. 

Cuarenta años después de que con sus abusos arruinara la vida de Jordi y Oriol y destrozara a toda la familia de la Mata, Sala les escribe para pedirles "perdón" por los "momentos" en que su "conducta" fue "impropia" de un "jesuita y un educador" y que afectaron "negativamente" a sus vidas. 

"No podemos perdonarlo"

Ni Jordi ni Oriol aceptan las disculpas del sacerdote Pere Sala, ni tampoco se dan por satisfechos con la investigación canónica o las medidas de castigo decretadas por la Compañía de Jesús de forma acordada con el Vaticano. Si la investigación ha llegado a esa conclusión, y el propio sacerdote Sala ha admitido lo ocurrido,  "¿cómo puede seguir siendo sacerdote un pederasta?", se pregunta Jordi. "Creo que los Jesuitas nos han tomado el pelo y no voy a detenerme aquí. Voy a recurrir esta resolución al arzobispado", asegura. "Yo puedo perdonar a Sala por lo que me hizo a mí, pero no a la institución ni al colegio que sabiendo lo que ocurría no hicieron nada", zanja. 

Por su parte, Oriol también critica que los Jesuitas no aludan al "encubrimiento" que hizo posible los abusos de Sala y del resto de curas. "Las cartas no dicen nada", afirma. Lo único positivo que les ha traído el correo electrónico este lunes –Oriol está en México y Jordi, en Inglaterra– ha sido cierto "alivio". Por lo menos ahora, se consuelan, nadie podrá llamarlos "mentirosos". 

Los abusos del Sant Ignasi 

Los abusos sexuales cometidos en el pasado por sacerdotes del colegio Sant Ignasi de Sarrià y silenciados por la Compañía de Jesús, dueña del centro, salieron a la luz en marzo del 2019. En las semanas posteriores, y tal como intuían los dos hermanos, aparecieron nuevas víctimas: un total de siete hombres y mujeres –alumnos y alumnas en los años 70 y 80– que fueron acosados por cuatro profesores religiosos: el fallecido Lluís To (tres denuncias pero con más de una decena de acusaciones), Pere Sala (dos denuncias), Antoni Roigé (una denuncia) y Josep Antoni Garí (una denuncia).

Todas las denuncias recayeron en el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona y, como ha ocurrido en la inmensa mayoría de abusos perpetrados en recintos religiosos, han topado con el muro de la prescripción. Según fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, la mitad de esas demandas han sido archivadas porque atañen a delitos prescritos y el resto correrán la misma suerte en breve. 

La querella sigue viva 

Los hermanos De la Mata presentaron hace un mes una querella contra los que fueron rector y jefe de estudios, dos profesores, un auxiliar y -como responsables civiles subsidiarios- contra el colegio Sant Ignasi, la Compañía de Jesús, la Fundación Jesuïtes Educación. El escrito ya ha sido recibido por un juzgado de instrucción de Barcelona que, de momento, ha pedido a los querellantes que ratifiquen la acusación: por un delito de omisión de perseguir actos delictivos. Mireia Balaguer, abogada particular, defiende en su escrito que, aunque los abusos sexuales sucedieran hace años y hayan prescrito, quienes sabían que ocurrieron seguían teniendo la obligación de comunicarlo a los autoridades sin importar el tiempo transcurrido. "Ese deber, el de denunciar, no se extingue", explicó la letrada a este diario.

La comisión interna que los Jesuitas pusieron en marcha a finales del 2018 para investigar su pasado ha recibido hasta la fecha 19 mensajes que señalaron a siete sacerdotes jesuitas. Cuatro de estos ya se conocían tras ser avanzados por EL PERIÓDICO: Tó, Sala, Roigé y Garí. 

La Fiscalía chilena incauta en la Compañía de Jesús información de otro cura abusador 

La Fiscalía chilena entró este lunes en los Jesuitas de ese país para incautar información relacionada con el fallecido cura Renato Poblete, según informa la agencia EFE. Poblete fue durante 48 años un depredador sexual que abusó de 22 mujeres, entre ellas cinco menores de edad. La orden religiosa envió a primera hora un comunicado en el que confirmó la entrega del "informe completo" a los fiscales.

La investigación contra Poblete, quien murió a los 85 años en febrero de 2010 a causa de un paro cardiaco, comenzó en enero tras la denuncia de una de las víctimas por delitos sexuales, abuso de poder y de conciencia, a la que se sumó el testimonio de otras 21 mujeres que sufrieron una experiencia similar. Los hechos ocurrieron entre 1960 y 2008, según informaron entonces los jesuitas, y entre las víctimas hay cinco mujeres que eran menores de edad en el momento en que ocurrieron los hechos.

Los abusos de Poblete consistieron en "un abordaje sexual inesperado y violento, en que intempestivamente se intenta besar y tocar a la víctima", indicó la congregación cuando dio a conocer los hechos en julio.

Ahora, tras la incautación del informe por parte del fiscal Metropolitano Sur, Héctor Barros, y la fiscal jefa de Delitos Sexuales, Yazmín Salech, la Compañía de Jesús reiteró su predisposición a trabajar con la Justicia, aunque expresó su "profunda preocupación" porque los datos de las víctimas se hagan públicos.