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Luisa Neubauer: "La gente no está lo suficientemente cabreada para actuar"

Hablamos con la joven activista climática alemana sobre el movimiento 'Fridays for Future', sus objetivos y la fuerza de la protesta estudiantil

Carles Planas Bou

La activista alemana Luisa Neubauer, a la izquierda, con la noruega Greta Thunberg.

La activista alemana Luisa Neubauer, a la izquierda, con la noruega Greta Thunberg. / INSTAGRAM

“Jóvenes, haced política. Porque sino la hacéis, alguien la hará y probablemente contra vosotros”. Las palabras del filósofo José Ortega y Gasset sobrevuelan las calles de todo el mundo desde que en agosto del año pasado la activista de 16 años Greta Thunberg popularizó las huelgas estudiantiles en Suecia para concienciar de la emergencia que supone el cambio climático.

Convertidas en el movimiento ‘Fridays for Future’ (FFF), cada vez más estudiantes optaron por convocar protestas en sus países para dar un toque de atención a sus gobiernos. En Alemania la primera manifestación se produjo en diciembre gracias al impulso de Luisa Neubauer, su cara visible. Nacida en Hamburgo en 1996, esta joven activista combina sus estudios de geografía en la Universidad de Göttingen con la protesta en las calles de Berlín.

Frustrada con el abandono político de un acuerdo climático de París que se concibió como un cambio histórico, Neubauer optó por dar un paso al frente. Ahora, con tan solo 23 años, encabeza un movimiento que ha conseguido organizar hasta 533 manifestaciones por el clima en toda Alemania. Unas horas antes de que se ponga en marcha la tercera huelga climática de la historia, la joven activista se sienta a charlar con este periodista.

- En menos de un año habéis llevado unas protestas de pocos estudiantes a todo el país. ¿Cómo se vive esto?

Es tan extraordinario como raro. En la primera protesta éramos 300 personas y ahora hay incluso compañías que hacen huelga para sumarse a nosotros. A nivel personal es muy agotador pero también muy bonito.

- Los integrantes del movimiento FFF se refieren a sí mismos como una generación engañada. ¿Cual es el engaño?

“Nos ocuparemos del futuro”. Esa es la mentira. Porque eso es lo que dicen los políticos, aunque no lo hacen. Ignoran el elefante climático que hay en la habitación.

- Muchas veces los mayores retratan a los millennial o los posmillennial como generaciones de jóvenes acomodados, despreocupados y pegados a Internet. ¿Cómo responde el movimiento a esas críticas?

La gente de mi generación es percibida como apolítica, desinteresada, aunque es realmente la política la que se ha olvidado de nosotros. Con esta acción damos una última oportunidad a la política para que reaccione. Las consecuencias de no hacerlo son terroríficas. Creemos en la democracia y en el poder de las instituciones para cambiar las cosas.

- ¿Qué os llevó ahí?

Más allá de las oenegés, antes no encontrábamos respuesta a la pregunta de porqué debería importarnos el cambio climáticoGreta Thunberg apareció y dijo: “Este es mi futuro. Si destruís el planeta también me destruís a mi”. Todos pudimos identificarnos con esa respuesta.

- Es curioso ver como los jóvenes están siendo más responsables que los adultos…

No debería tener que estar recordando a los políticos cual es su trabajo, pero así es. Es muy injusto que tengamos que hacerlo y ser señalados por ello. Durante tiempo los líderes políticos y económicos han ignorado la crisis climática. Nos dicen que nos hagamos científicos o políticos para resolverlo, pero les decimos que no. Somos niños, jóvenes. Esta no es nuestra responsabilidad, lo es velar para que sean ellos quienes rindan cuentas.

Las protestas y la huelga tienen cada vez más apoyo en el país y en todo el mundo. ¿Se puede hablar de éxito si eso no se traduce en la arena política?

Si solo observas las emisiones, la aplicación de las agenda climáticas o la ambición política es más o menos un desastre. Nos hemos manifestado por nueve meses y básicamente no hemos llegado a ninguna parte. Pero creo que es demasiado fácil decir que no hemos conseguido nada y volver a la escuela.

Este capitalismo de los combustibles fósiles que ignora nuestra voz no es algo nuevo, tiene más de 250 años. Me gusta pensar en que somos el agua que se infiltra entre las brechas de una roca dura y pedregosa y las hace aún más grandes. Creo que podemos abrir algunas puertas. El sistema es frágil y quizás podemos ser la disrupción que se necesita.

- A diferencia de otros movimientos emancipatorios como el mayo del 68, no hacéis propuestas nuevas para cambiar las cosas, sino que sois la voz que recuerda a los políticos que deben implementar los acuerdos climáticos que ellos mismos han firmado en las últimas décadas. ¿Es eso poco ambicioso?

Teniendo en cuenta el punto en el que nos encontramos comprometernos con el Acuerdo de París (mantener el aumento de la temperatura por debajo los 1,5 grados) es bastante ambicioso. Más que como deberían ser las cosas, es tristemente radical apoyar ese pacto. Todo lo necesario está ahí. Nuestra misión no es hacer el trabajo que no hacen los políticos, es que podemos envejecer en un ambiente seguro.

- Decís que sois apolíticos y criticáis el sistema. Académicos de peso como Naomi Klein aseguran que la respuesta al cambio climático pasa por un cambio de modelo económico, dejar atrás un capitalismo neoliberal que asfixia al planeta. ¿Qué posición adoptáis en torno al debate más teórico?

No puedo hablar en nombre de FFF, pero creo que esta crisis introduce un nuevo escenario donde no hay derechas ni izquierdas, ni neoliberalismo ni socialismo. Nos basamos en datos científicos, no en una posición ideológica. Cuando apliquemos el acuerdo de París podremos debatir donde ir, pero aún nos queda. Mientras los objetivos no sean lo suficientemente ambicioso para cumplir con ese plan de reducción de emisiones es inútil hablar de cuestiones ideológicas.

- De momento optáis por ser más pragmáticos…

Sí. Todo tendrá que ser diferente. ¿Será el final del capitalismo? No lo sé, pero creo que ese debate es parte de una estrategia para evitar que haya un cambio real.

- Hay muchos sectores importantes implicados en que nada cambie. A pesar de la evidencia científica, el negacionismo climático existe. ¿Cómo seducir a esa gente?

No creo que el problema sean los que niegan el cambio climático, en Europa hay pocos. Los que dicen que entienden la crisis, que quieren aplicar París pero que no hacen nada son los realmente peligrosos, porque la gente confía en ellos mientras permiten que el problema siga creciendo. Hay que desenmascararlos. La gente no está lo suficientemente cabreada para actuar. Es indignación lo que necesitamos.

- Medidas como impuestos a los vehículos más contaminantes o el abandono de la minería generan debate porque también pueden perjudicar a las rentas más bajas.

La crisis afectará a todos por igual. Esta es la realidad. Cuanto más tardemos en actuar más perturbadoras serán las consecuencias. Esa acción debe ser justa con la gente, considerar sus necesidades, pero debemos ver el panorama general y fijarnos en que ya hay gente muriendo en todo el mundo porque no estamos actuando.

- Historias de superación como la de Greta Thunberg pueden servir para inspirar a la gente, pero cuando nos centramos tanto en su figura ¿no corremos el riesgo de diluir sus exigencias?

Es cierto y eso es peligroso. La gente se fija más en la ropa que visto que en lo que digo. En FFF hay tantas personas que todas pueden inspirarte. Pero lo importante es escuchar más las advertencias de los científicos y debatir como podemos afrontar esta crisis.