Libros de educación sexual

'Sex-¡Oh!' para recuperar el placer (y el poder) femenino

La ilustradora catalana, Lyona, habla con EL PERIÓDICO de su último libro sobre su "revolución sexual"

Sus experiencias se suman a lo aprendido leyendo a autoras feministas como Naomi Wolf o Silvia de Bejar

MIRIAM LÁZARO

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Lourdes Barragán

“Pero, ¿tú te masturbas?”, fue uno de los muchos mensajes que, con sorpresa e incredulidad, recibió 'Lyona' - nombre artístico de esta ilustradora catalana- después de compartir en redes sociales imágenes de su última adquisición: un vibrador. Del asombro que ésto provocaba en muchas de sus seguidoras, hace tan solo un año, comenzó a rondar su cabeza una idea de la que terminó naciendo ‘Sex-¡Oh!’ (Random Cómics). Los ingredientes de esta historia fueron sus propias percepciones y conocimientos sobre el sexo, las mujeres y los estereotipos mezclados con algo de amor por la ilustración y una pizca de humor.

“Toda la vida hemos pensado que con la penetración simplemente debíamos tener placer”, explicaba a este diario la autora catalana. Solo el 65% de las mujeres consiguen llegar al orgasmo durante sus relaciones sexuales. De todas ellas, muy pocas lo consiguen únicamente mediante la penetración y ¡sorpresa!, los hombres sí que lo alcanzan en un 95% de los casos.

Ilustradora y realizadora de profesión, Lyona presta oídos al consejo de expertas como Marta Torrón, fisiosexóloga en Barcelona, y ojos a aquellos libros que moldearon su concepción del placer femenino y de las limitaciones sociales que muchas veces las propias mujeres se autoimponen para experimentarlo. Nombres como el de Naomi WolfEmily Nagosky o Silvia de Bejar resuenan entre sus principales influencias, aunque la catalana se decanta por un formato ilustrado para depositar en él lo aprendido y también lo experimentado. De aquí parte su recorrido por el pasado y presente de una historia, como ilustra en su libro, con más "frenos" que "aceleradores".

Un paseo ilustrado por la sexualidad

A través de la religión, la ciencia, el arte o el cine se ha moldeado una imagen del sexo y la mujer que tradicionalmente delegaba el orgasmo a un mero trámite para la reproducción. Algunos psiquiatras, como el alemán Richard von-Krafft-Ebing, hablaban del deseo sexual en las mujeres como algo pequeño y minoritario ya que, de no ser así, estarían consumidas por la “perversión”.

Esto ocurrió a finales del siglo diecinueve, pero hoy sigue resultando sencillo encontrar obras en el mundo del arte que presentan el cuerpo femenino como un símbolo de pureza y castidad. Incluso en algunas películas muestran imágenes engañosas del placer sexual, que parece alcanzarse en pocos minutos antes de descansar bajo las sábanas estratégicamente colocadas. Todas y cada una de ellas son las las piezas de un complejo puzle que a veces impide dejar a nuestro cerebro disfrutar del sexo. Pues, ¿quién hubiera pensado que ésta era la zona más erógena de todas?

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La importancia de conocer(se) para comunicar

Las páginas de Sex-¡Oh! están impregnadas de todos estos y muchos otros pensamientos que hoy frenan el deseo sexual de algunas mujeres y las invita a comprobar que no son la excepción ni tampoco confirman la regla. Que si cruzas la pantalla del cine verás todo tipo de cuerpos, verás vello púbico y verás muchas formas de disfrutar del sexo que sobrepasan la penetración y las posturas imposibles. Y que para comunicar tus propios deseos, primero hace falta conocerlos.