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en prado vargas

Un diente de leche neandertal da nueva luz a los paleontólogos

El molar inferior y la cueva donde se ha encontrado en Burgos abren un nuevo foco para investigar la desaparición de la especie

En Atapuerca, el hallazgo de un temporal reafirma que hace 450.000 años los 'homos' utilizaban el lenguaje

Diego Sánchez

Campaña de excavación en el yacimiento de Prado Vargas. / DIEGO Sánchez

En el Paleolítico medio, una niña neandertal de 8 años -bautizada hoy como Vera- se calentaba junto a una pequeña hoguera, dentro de una cueva, cuando de repente se le cayó un diente de leche. Concretamente un molar inferior. Unos 46.000 años después, este minúsculo diente ha salido a la luz en la cueva de Prado Vargas (Burgos), -situado en el monumento natural de Ojo Guareña, complejo de cuevas a unos 100 kilómetros de los yacimientos de Atapuerca-. Podría ser una excelente pista para entender por qué desaparecieron los neandertales.

"En Prado Vargas tenemos una instantánea de hace miles de años, no era un alto para cazadores, era una cueva habitada durante generaciones. Tienes un hogar, alrededor del cual se encuentran restos de huesos de bisonte, corzo, ciervo, caballo, tejón, entre otros animales. También muchas herramientas de piedra (sílex y cuarcita) que utilizaban para consumirlos, y por supuesto, el diente de leche", describe Marta Navazo, profesora de Prehistoria en la Universidad de Burgos y codirectora de la excavación.

Cómo se extinguieron los últimos neandertales es todo un misterio. "Después de vivir decenas de miles de años en Europa, aguantando rigores climáticos desaparecen, parece que hay un momento en el que tienen una crisis fuerte, y en Prado Vargas hay registros de lo que pasó antes, durante y después", apunta esperanzada Navazo. El diente de Vera, -llamada así en honor a la nieta del propietario del terreno donde se encuentra la cueva-, del tamaño de una chincheta, junto con los demás restos encontrados en la cavidad, podrían ayudar a descifrar el enigma de esta especie que precedió al 'Homo sapiens'.

Los neandertales eran homínidos robustos, de extremidades cortas, cadera y tórax anchos, y con un cráneo caracterizado por un doble arco superciliar, y ausencia de mentón. Vivieron en Europa hace 100.000 años. Los últimos de sus especie se encontraron en Gibraltar, y marcan su extinción en el continente hace 30.000 años aproximadamente. Fueron los últimos de la meseta norte.

"Encontrar restos humanos de neandertales es complicado, no se ha localizado ningún enterramiento en la península Ibérica", señala Navazo. Incluso en Atapuerca, el "yacimiento de yacimientos", con registros de todas las especies de 'homo' que han vivido en el viejo continente, tan solo se han encontrado, un fragmento de cráneo en Cueva Fantasma, y una falange en la Galería de las Estatuas, en el entorno de Cueva Mayor, cerca de la Sima de los Huesos. Por eso, el hallazgo del diente de Vera durante esta última campaña es tan excepcional.

Azar y casualidad

"Llevo casi 40 años excavando en el yacimiento del Abric Romaní en Capellades (Anoia), y no he encontrado ni un solo diente, es cuestión de azar y casualidad", constata Eudald Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca. "Prado Vargas puede ser un buen yacimiento para conocer la vida de los neandertales", sugiere. El equipo de ocho arqueólogos, dirigido por Navazo y Rodrigo Alonso, lleva tan solo tres años excavando y el futuro es prometedor. Para José María Bermúdez de Castro, también codirector en Atapuerca, "este diente es de los pocos restos humanos que van a salir este año en Europa".

Entrevista con Eudald Carbonell. / DIEGO SÁNCHEZ

Para que se entienda la magnitud del hallazgo, el molar apareció en el nivel cuatro de la excavación, a unos 25 centímetros de profundidad, y lo que queda por excavar, -según sondeos- son 100 metros cuadrados de superficie y nueve metros de profundidad. "Yo me jubilo aquí y no creo que acabe la cueva", dice con franqueza Marta Navazo, investigadora durante 24 años en Atapuerca. "En esos nueve metros de depósito arqueológico vamos a encontrar a los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos de Vera. Vamos a poder saber cuántos vivían, cómo vivían, cómo gestionaban el espacio, donde tallaban las herramientas, donde dormían, dónde comían. Sabemos que había niños así que tendría que ser un lugar de habitación continuada", asegura. "Te abre el apetito a seguir excavando", remacha.

Oír en banda ancha

Mientras tanto, en Atapuerca, Patrimonio de la Humanidad, cuna del 'Homo antecessor' o 'el chico de la Gran Dolina', (yacimiento donde se encontró, la nueva especie única, de 800.000 años de antigüedad, descubrimiento galardonado con el Premio Príncipe de Asturias 1997), o el lugar donde apareció Miguelón, el mejor cráneo conservado de la Prehistoria ('Homo heidelbergensis'), este año la sorpresa la han dado unos huesecillos craneales minúsculos de preneandertal, encontrados en la Sima de los Huesos: un temporal y dos parietales. 

"Ya habíamos encontrado más restos en campañas anteriores, pero este hallazgo refuerza nuestra tesis de que los homínidos de 450.000 años escuchaban en banda ancha, como nosotros", resume Eudald Carbonell. A partir de tomografías de la región del hueso temporal ha sido posible reconstruir digitalmente las cavidades del oído externo y medio en cinco ejemplares de la Sima de los Huesos. Una vez montados e incardinados los huesecillos del oído fueron sometidos, por los ingenieros, a pruebas de audición, y obtuvieron unos resultados muy parecidos a los de los sapiens. 

"Descubrimos que los homínidos de 500.000 años tenían la capacidad de escuchar y hablar, que tenían lenguaje, no tiene nada que ver cómo oyen o se comunican los primates. Al oír en banda ancha significa que estás preparado para capturar lenguaje, así que parece obvio que si puedes recibir, es que también puedes emitir. Es la primera prueba directa que se ha hecho sobre el uso del lenguaje en la evolución humana", destaca Carbonell.

Este año se cumplen dos décadas de la Fundación Atapuerca, y más de cuatro décadas de excavaciones en la zona. "¿Qué hemos aprendido de Atapuerca?, -se pregunta Carbonell- Probablemente que la Sima de los Huesos es la primera acumulación intencional de cadáveres hace 450.000 años, lo que podría ser los inicios de ritos funerarios en la Prehistoria. Ahora sabemos que nosotros, el 'Homo sapiens' es un híbrido, con un porcentaje fundamental de nuestros orígenes africanos de hace 300.000 años". Todavía son muchos los retos que quedan por delante. A través de peritajes, hechos con sondeos y radares, se ha determinado que será muy difícil encontrar restos más antiguos de 1,5 millones de años. "Pronto excavaremos los registros del Paleolítico y volveremos al nivel TD6 de la Gran Dolina, -donde se encontró al 'antecessor'-, así que en los próximos cuatro años, justo cuando nos jubilemos los directores, Arsuaga, Bermúdez de Castro y yo mismo, encontraremos cientos de restos de homínidos de cerca de un millón de años", pronostica satisfecho el arqueólogo.

Canibalismo, compasión y Rafa Nadal

El cráneo número 17 de 'Homo heidelbergensis' encontrado en la Sima de los Huesos, presenta un par de golpes intencionales contundentes que le llevaron a una muerte violenta, hace 450.000 años. Uno de los primeros crímenes de la Prehistoria. "Se ha estudiado desde una perspectiva criminológica actual, siguiendo las mismas pautas que seguiría la policía actualmente en una investigación de un homicidio y se ha llegado a la conclusión de que el agresor utilizó un objeto contundente, probablemente una piedra, que era diestro, por la trayectoria de los golpes, y que la muerte fue inmediata, porque no hay regeneración posterior de los huesos del cráneo", explica al más puro estilo Sherlock Holmes Álvaro Cantero, responsable del Centro de Arqueología Experimental (CAREX) para la Fundación Atapuerca.

No solo había crimen en las cuevas, también canibalismo. Los ochos individuos de 'Homo antecessor' encontrados en la Gran Dolina fueron canibalizados hace 800.000 años. Todos tendrían una edad comprendida entre los 5 y los 15 años. "Sabemos que hubo antropofagia porque en todos los restos óseos encontrados hay marcas de cortes por herramientas de piedra, sacaron la mayor cantidad de músculo para comer, incluso fueron procesados como lo hacían con los ciervos, machacando sus huesos largos, para aprovechar el tuétano", asegura Cantero. La cuestión es por qué lo hicieron. ¿Se trataba de ritualismo o por pura supervivencia?

Aunque la violencia estaba muy presente, nuestros antepasados también adoptaban comportamientos muy humanos. Se ha podido deducir que mostraban compasión por sus congéneres y que cuidaban a sus heridos o enfermos. Es el caso de Benjamina, una preneandertal de 8 años con una malformación craneal que probablemente le impediría utilizar sus piernas. "Alguien tuvo que transportarla y ayudarla, si no hubiera sido imposible sobrevivir", aseguran desde Atapuerca. También se conoce el caso del diente roto de Miguelón que le provocó una infección, ocasionándole a medio plazo la muerte. Aunque vivió durante algunos años gracias al cuidado de otros individuos.

La Prehistoria también brinda anécdotas inesperadas, de maternidad y deporte. Como que las mujeres preneandertales lo tenían más fácil en el parto, que en la actualidad. El hallazgo de la Pelvis de Elvis, una cadera de 'Homo heidelbergensis', -perfectamente conservada-, "ha demostrado que las mujeres de la Prehistoria contaban con unos centímetros más de cadera que sus parientes, las 'sapiens', y que además la estructura craneoencefálica era más reducida que la nuestra", explica Sergio Moral, especialista en Prehistoria y guía del Museo de la Evolución Humana de Burgos.

Nuestros antepasados hacían deporte, antes incluso de descubrirlo. Era una cuestión de supervivencia, pero no tenían nada que envidiar a nuestros deportistas de élite. Un húmero de 'Homo antecessor' fue bautizado como Rafa Nadal. Se le sometió a un estudio de capacidad muscular al propietario del brazo, -un individuo de entre 11 y 12 años-, y se analizó su potencia en base a las inserciones musculares. "Se descubrió que tenía la misma fuerza que Nadal cuando golpea de 'drive' la pelota", cuenta Cantero, del Parque Arqueológico de Atapuerca.