COMPARTIR EXPERIENCIAS

Las escuelas de padres para aprender a criar se profesionalizan

Las escuelas de progenitores, nacidas en los años 70, se han profesionalizado y generalizado en toda España como espacio de formación, reflexión y debate sobre la crianza y la educación de los hijos

Una madre acompaña a su hija al colegio.

Una madre acompaña a su hija al colegio. / JOSÉ LUIS ROCA

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Los escolares no son los únicos que vuelven a las aulas la semana que viene. Sus progenitores, también. Nacidas en los años 70, las escuelas de madres y padres se han profesionalizado y generalizado en toda España en pleno siglo XXI. Son espacios de reflexión y puntos de encuentro donde se informa y se forma a los progenitores y donde estos realizan algo fundamental: compartir experiencias. En función de la edad de los hijos se tratan temas diferentes en conferencias, reuniones o cursos. Desde la alimentación y la importancia del juego y el sueño hasta las redes sociales, la prevención de la violencia, la gestión de las emociones, las técnicas de estudio y la sexualidad.

"Educar es una tarea muy compleja. Con apoyo se hace más llevadero. Especialmente ahora, que tenemos una realidad social cambiante, difícil y diversa. En las escuelas de madres y padres se dan herramientas, pautas y estrategias. Se eliminan miedos y se enfoca la crianza en positivo", afirma Mamen García Miraz, psicopedagoga de la plataforma Educaweb.

Algunas legislaciones autonómicas recogen la necesidad de promover escuelas de progenitores, mecanismos que refuerzan la implicación parental en la educación escolar y que repercute positivamente en los alumnos, explica García Miraz. Hay escuelas de muchos tipos, pero lo deseable es que estén ubicadas en el mismo colegio -tanto público como privado- y que su programación no solo sean charlas puntuales sobre determinados aspectos de la crianza sino que esté integrada en la filosofía y la cultura del centro, puntualiza García Miraz.

La dirección del colegio

La iniciativa parte, en la mayoría de los casos, de las asociaciones de padres y madres. Pero la dirección del colegio es la que marca la línea y no siempre existe voluntad de integrar una escuela de madres y padres. "Lo ideal es un proyecto integrado durante el todo el curso escolar", añade la psicopedagoga.

¿Tienen resultados positivos este tipo de talleres? Los expertos coinciden en la respuesta: sí. "El rendimiento académico de los alumnos mejora. Los niños perciben cómo sus padres valoran mucho el colegio. Se mejora la trayectoria vital de los alumnos y la convivencia familiar".

El tipo de madres y padres que acuden a estos talleres (ellas son mayoría) son de dos tipos, concreta García Miraz. "Los hay que están desbordados y piden ayuda. Y los hay que no sienten esa presión, pero reclaman su derecho a participar en la escuela y en la educación que reciben sus hijos en las aulas. “Por nuestra experiencia vemos que los que más acuden son los segundos, los padres y madres implicados y motivados. El reto es atraer a todo tipo de progenitores”, concluye.

Lista de espera

La asociación Mejora Tu Escuela Pública -formada por docentes- se dedica, entre otras actividades, a organizar escuelas de padres y madres en los centros públicos. La demanda es alta. El pasado curso escolar tuvieron lista de espera. "Educar es más difícil ahora que hace unos años. Tenemos tecnología, redes sociales, una televisión que no se acaba nunca y unas jornadas laborales demasiado largas", explica Carmen Perdices, presidenta de la asociación. En su opinión, es muy importante que la escuela de progenitores se realice de manera profesional, contando con expertos en diversas materias. "En la educación de los menores no hay recetas ni varitas mágicas. El objetivo de los talleres es dar pautas y motivar a los padres, a quienes animamos y les decimos que son capaces de criar a sus hijos. Queremos devolverles seguridad y confianza", explica Perdices, que es profesora y trabaja en el departamento de Orientación de un instituto.

La experiencia en la asociación Mejora Tu Escuela Pública (MEP) demuestra que, entre los infinitos temas que preocupan a los adultos, la autoridad está entre los primeros. "Muchos padres respiran cuando les decimos que ejercer la autoridad es un derecho y una obligación. Hay que recalcar la importancia de la palabra no. Hay que educar en la contrariedad. Si a nuestros hijos se les rompe el móvil no deberíamos ir corriendo a comprar otro. Tenemos que criar chicos y chicas útiles a la sociedad y satisfechos con lo que tienen en la vida y con ellos mismos, pero sin obsesionarse con su felicidad. También es importante que los padres y las madres no digan siempre ‘no’ a sus hijos. Hay que ofrecer alternativas. No puedes seguir jugando con la tableta, pero a cambio podemos dar un paseo juntos", concluye Perdices.

'Hablemos los viernes'

Las escuelas de padres no son -al menos no deberían ser- un elemento decorativo del colegio ni una extraescolar más sino "una de las estrategias más interesantes para crear un ámbito de diálogo y reflexión acerca de los fines y medios de la educación: por qué educamos y cómo educamos", se explica en una tesis doctoral sobre las escuelas de padres y madres para la Universidad Complutense. En ese estudio se subraya que si los padres montan su propia escuela para aprender a serlo, los resultados de todas las demás escuelas mejorarán notablemente. La tesis explica que estas reuniones y cursos no siempre se bautizan como escuela de madres y padres. Hay nombres más sugerentes. Por ejemplo, ‘hablemos los viernes’.

En gabinetes psicológicos

Aunque las escuelas de madres y padres nacieron bajo la filosofía de ser una parte más del colegio, las hay también externas. No se centran tanto en la educación escolar sino en la propia crianza. Y se pueden encontrar, por ejemplo, en gabinetes psicológicos.

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"La paternidad es una tarea gratificante pero compleja porque no existen manuales. De forma creciente y paulatina nos hemos ido encontrando con motivos de consulta específicos en lo que respecta a la crianza de los niños, no siendo necesario un abordaje ni un seguimiento terapéutico al uso", explica Andrea Vega Seoánez, psicóloga general sanitaria de El Prado Psicólogos. "El objetivo de nuestra escuela de padres es dar cabida a las demandas comunes entre los progenitores. Sobre todo, los primerizos. Es una orientación con respecto a aspectos fundamentales en el desarrollo socio-emocional de los niños. También tratamos temas específicos, como el llanto, los límites y el uso de la tecnología", añade.

Mientras, el filósofo José Antonio Marina está a los mandos de un centro de formación bautizado como Universidad de Padres (UP). Convencidos de que para educar a un niño "hace falta la tribu entera", la UP se define como un  "proyecto de investigación y formación especializado en parenting (crianza) cuyo objetivo es ayudar a los padres en el desarrollo de su plan familiar". Los cursos son online y van dirigidos a personas con hijos desde recién nacidos (cuando, básicamente, preocupa la salud y el sueño del bebé) hasta los 16 años (etapa fundamental para las relaciones sociales y el desarrollo de la personalidad).