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Johnson & Johnson tendrá que pagar 515 millones por su responsabilidad en la epidemia de opioides

Un juez de Oklahoma condena a la compañía por propulsar la crisis en el estado

Ricardo Mir de Francia

Pastillas de 5 mg de oxicodona, un potente analgésico opioide.

Pastillas de 5 mg de oxicodona, un potente analgésico opioide. / Ap / Keith Srakocic

La impunidad de grandes empresas farmacéuticas por su papel en la devastadora crisis creada por los analgésicos opioides en Estados Unidos empieza a ser cosa del pasado. Un juez de Oklahoma ha condenado a Johnson & Johnson a pagar 572 millones de dólares (unos 515 millones de euros) por propulsar con sus fármacos la epidemia que ha hecho estragos en el estado. La sentencia tiene una enorme relevancia porque es la primera vez que un estado logra demostrar judicialmente la responsabilidad de las farmacéuticas en la crisis que aflige al país desde mediados de los años noventa. Es solo el principio de una ofensiva judicial que los expertos han comparado con la que enfrentaron en su día las tabacaleras. En curso hay más de e 2.000 demandas contra fabricantes de opioides, distribuidores y farmacias. 

En este caso la sentencia se circunscribe al papel de las farmacéuticas en Oklahoma, donde más de 6.000 personas han muerto por sobredosis de opioides desde el año 2000. El estado acusó a Johnson & Johnson de inundar Oklahoma con sus medicamentos opioides al tiempo que minimizaba sus riesgos adictivos e instaba a los médicos a recetarlos para toda clase de dolores, también menores, con agresivas campañas promocionales. La fiscalía esgrimió además que el conglomerado farmacéutico, más conocido por sus productos de higiene para la familia, suministró el 60% de los ingredientes opiáceos utilizados por los fabricantes de estos potentísimos analgésicos. 

“La crisis de opioides ha asolado el estado de Oklahoma y debe ser aplacada inmediatamente”, dijo el juez Thad Balkman al emitir la sentencia y argumentar el “daño” provocado en la población del estado. Los analgésicos opioides estuvieron confinados durante mucho tiempo al ámbito de la medicina paliativa. Se reservaban para los enfermos terminales o los pacientes de cáncer, pero todo empezó a cambiar en los años noventa cuando algunos médicos y las farmacéuticas del ramo empezaron a presentarlos como una suerte de panacea contra toda clase de dolores crónicos al tiempo que ofuscaban su extraordinario poder adictivo. Como resultado de aquella ‘revolución' médica, más de 200.000 estadounidenses han muerto por sobredosis de medicamentos narcóticos desde 1999, según cifras oficiales. Una sangría que ha destrozado a un sinfín de comunidades a lo largo y ancho del país. 

“Hemos demostrado que J&J fue la raíz del problema en esta crisis de opioides”, ha dicho el Brad Beckworth, el abogado al frente de la demanda de Oklahoma. “Durante más de 20 años ganó miles de millones. Siempre negaron cualquier responsabilidad a la vez que se ofrecían a ser parte de la solución. Hagan ahora lo correcto: vengan y paguen”. El estado había acusado a otras dos farmacéuticas de propulsar la epidemia, Purdue Pharma y la israelí Teva, pero sus autoridades acabaron llegando a acuerdos extrajudiciales con ambas que les permitieron cerrar el caso sin admitir culpabilidad alguna a cambio de 270 millones de dólares y 85 millones respectivamente. 

Johnson & Johnson ha anunciado que recurrirá la sentencia. "Janssen no causó la crisis de opioides en Oklahoma y ni los hecho ni la ley respaldan este desenlace", ha dicho la compañía aludiendo a una de sus subsidiarias, también incluida en la demanda. Más de 40 estados han demandado a distintas farmacéuticas por su rol en la crisis, una ofensiva a la que se han sumado cientos de municipios, condados y tribus indígenas.