01 nov 2020

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EN BARCELONA

Las salas de venopunción, en auge por el cierre de narcopisos

La macrooperación de octubre en el Raval ha desviado a numerosos drogodependientes hacia estos centros

El principal centro donde se ha notado la subida es el CAS Baluard y, en menor medida, en el centro de la Mina

Gisela Macedo

Usuarios drogodependientes en el CAS Baluard

Usuarios drogodependientes en el CAS Baluard / ÁLVARO MONGE

La macrooperación contra los narposisos del Raval el pasado mes de octubre, en que la policía cerró 26 pisos y arrestó a 55 traficantes, ha provocado un aumento de usuarios drogodependientes en las salas de consumo supervisado, según ha informado este martes Joan Colom, subdirector general de Drogodependencias del Departament de Salut de la Generalitat, durante la presentación del informe del 2018 sobre Drogodependencias en Catalunya. “Los actuales usuarios consumían en narcopisos donde se malvivía y se distribuía droga. Gracias a la acción policial, finalmente fueron donde tenían que ir”, ha declarado.

El principal centro donde se ha notado la subida de usuarios es el Centro de Atención y Seguimiento a las Drogodependencias (CAS) Baluard, ubicado en el propio Raval. En el REDAN la Mina, el incremento no ha sido tan notable pero sí suficiente como para aumentar el horario de atención. Concretamente, en el CAS Baluard se distribuyeron cerca de 240.000 jeringuillas en el 2018, 100.000 más que en el 2017, y en la Mina se distribuyeron cerca de 255.500, unas 70.000 más que en el año anterior.

Más de 700.000 jeringuillas distribuidas

Las salas de consumo supervisado son un servicio en el que Catalunya es pionera. Forman parte de un programa de reducción de daños que tiene como objetivo ofrecer servicios sanitarios a consumidores de drogas. En el conjunto de Catalunya hay 31 centros de reducción de daños, donde en el 2018 se atendió a un total de 6.878 usuarios y se distribuyeron 709.503 jeringuillas. Entre todos los centros, hubo 214 casos de sobredosis y ninguno de ellos acabó en muerte gracias a la supervisión de los profesionales, que pudieron revertir sus efectos. Además, para que los propios usuarios puedan evitar la muerte de otras personas se les distribuye naloxona para inyectar en casos de dobredosis.

A parte, los usuarios también tienen acceso a alimentación, duchas y cambios de ropa. “Para un heroinómano es muy importante poder parar y disponer de un espacio de relajación donde hay un profesional que le escucha, tiene acceso a una higiene y a mejorar su aspecto físico”, ha apuntado Colom, quien también ha subrayado que en los mismos centros se ofrecen análisis de sangre, vacunas contra la Hepatitis C, curas básicas, educación sanitaria y talleres educativos.

El alcohol, la droga con más usuarios en tratamiento

En total, los servicios especializados de atención a la drogodependencia de la Generalitat atendieron a casi 14.000 personas que iniciaron tratamiento por adicción el año pasado. La primera droga en demanda desde hace más de 20 años es el alcohol, que en el 2018 representó el 42,2% de los casos. En rueda de prensa, Colom ha advertido de su peligrosidad por ser la sustancia que causa más urgencias hospitalarias. La segunda droga por la que más tratamientos se iniciaron fue la cocaïna (23,9%), seguida del cannabis (13,8%), la heroína (12%) y el tabaco (3,7%), por el que se atendieron pocos casos debido a que la mayoría de fumadores lo dejan por ellos mismos o con la ayuda de los Centros de Atención Primaria.

El informe presentado también revela que los hombres inician muchos más tratamientos que las mujeres, y es que el 77% del conjunto de los atendidos han sido de género masculino, pero esta diferencia se acentúa cuando hablamos de heroína y cocaína, donde representan un 88,3% y 82,2% de los casos, respectivamente. Por el contrario, la diferencia entre géneros se reduce cuando hablamos del tabaco, donde el 53,4% de los tratados son hombres y el 46,6% mujeres.