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Una reforma legal reciente

Bodas y divorcios se firman cada vez más en la notaría

La Ley de Jurisdicción Voluntaria, creada hace cuatro años, permite a 9.000 parejas catalanas cambiar su estado

Los enlaces y rupturas firmados en el despacho de un fedatario ya suponen el 5,8% del total de estos actos civiles

Óscar Hernández

Esther Juberias y Juanfra Lopez, que se casaran ante notario en septiembre, posan en el restaurante Les Marines de Gavà donde la festejarán.

Esther Juberias y Juanfra Lopez, que se casaran ante notario en septiembre, posan en el restaurante Les Marines de Gavà donde la festejarán. / Elisenda Pons

Cuando alguien se casa surge la duda ¿por la iglesia o por lo civil? Y en este último caso, ¿en el juzgado o en el ayuntamiento? Menos conocida es una tercera opción, la de casarse en el despacho de un notario. Una alternativa nueva –la ley lo permite desde hace cuatro años–, menos conocida (solo suponen un 5,8% de todas las uniones o separaciones y, sobre todo, más rápida (en unos días se puede celebrar) y económica (unos 150 euros). Por ello es también una actividad en aumento entre las parejas que quieren unirse o separarse.

Un informe del Consejo General del Notariado y del Col·legi de Notaris de Catalunya sostiene que desde junio del 2015, cuando entró en vigor la Ley de Jurisdicción Voluntaria, que amplió las competencias de los notarios y permitió la desjudialización de muchos expedientes, más de 8.900 parejas catalanas han acudido al despacho de un fedatario para contraer matrimonio o divorciarse.

De hecho, bodas y divorcios suponen ya el 56% de los actos de jurisdicción voluntaria que realizan los notarios. El resto son sucesiones, como la declaración de herederos abintestatos si son colaterales, la aceptación o renuncia de una herencia, y la reclamación de deudas dinerarias no contradichas, entre otros supuestos. 

Los nuevos casos se multiplican

En los últimos cuatro años los notarios catalanes han celebrado 4.979 matrimonios y han tramitado 3.925 divorcios y separaciones. Los uniones civiles ante notario se han multiplicado por tres (de 414 a 1.619 al año) y las separaciones y divorcios han crecido el 117%, pasando de 531 a 1.153 anuales.

"En el caso de los divorcios, además, el notario. al igual que hace el juez, comprueba que el convenio regulador de la suspensión de la vida en común acordado por las partes se atiene a derecho y es equitativo para los dos miembros de la pareja, es decir, que no incluya aspectos que discriminen a uno de ellos", informa el Col·legi de Notaris de Catalunya.

"La principal diferencia de una boda en un notario es que se puede celebrar en pocos días porque es muy ágil y rápido. Además, se realiza de una forma muy próxima y personalizada ya que muchas veces los contrayentes conocen a ese profesional del derecho y funcionario público", explica Joan Carles Ollé, decano del Col·legi de Notaris de Catalunya. "Además, el notario se asegura de que los contrayentes den su consentimiento informado", añade Ollé.

Más sencilla pero menos conocida

Este asesoramiento es especialmente importante en el caso de los divorcios, que solo se pueden firmar ante notario si no hay hijos menores de edad, ya que en ese caso es obligatoria la resolución judicial. "Si hay propiedades se hace un reparto. Normalmente, la pareja ya viene asesorada por sus abogados, con un convenio regulador pactado, lo que hace más fácil y sencillo el proceso que si tienen que pasar por un juzgado", explica Ollé, quien confirma que la vía notarial para formalizar o disolver matrimonios es poco conocida.

De hecho, de los casi 50.000 bodas y divorcios que se realizan al año en Catalunya, solo unos 3.000 se tramitan en el despacho de un notario, casi un 6% del total, pero esta tendencia aumenta cada año. ¿Pero no es más elegante un salón de plenos de un ayuntamiento o una sala de vistas de un juzgado que un despacho de un notario? "Los notarios disponemos de salas adecuadas en los despachos, con sobriedad y elegancia. El único problema es que no caben muchas personas, pero sí los contrayentes, los testigos y los más allegados", aclara Ollé.

Del juzgado al notario, antes del restaurante

Juanfra López, un cerrajero de 46 años, y Ester Juberías, profesora de autoescuela, de 42 años, se casarán el próximo 6 de septiembre en el despacho de un notario de Castelldefels, aunque cuando planearon su boda desconocían esta opción.

"Queríamos casarnos en el Juzgado de Paz pero como yo no llevo dos años viviendo en Castelldefels me pedían un certificado de mi anterior municipio, que es Barcelona, que tardaron mes y medio en darme. Cuando lo tuve todo, me ponían fecha en el juzgado para el 26 de septiembre, casi 20 días después del convite que ya estaba reservado en Gavà. Al final, en el mismo juzgado nos explicaron la alternativa del notario y todo fue muy rápido", explica Juberías.

A la pareja le costará la certificación notarial de la boda unos 180 euros, pero además lo podrán hacer justo a tiempo para celebrarlo en un restaurante de Gavà ya legalmente casados. "Y el notario nos ha dicho que podemos ir unas 15 personas al despacho, que tiene suficiente espacio", explica López, satisfecho e ilusionado, como Juberías, por el inminente enlace.

Descongestionar los juzgados

Pero también para los divorciados la vía notarial es interesante. Joaquim Fuster, un comerciante de 56 años, se divorciará en septiembre en el despacho de un notario en Barcelona. "Elegí esta opción, que desconocía, porque me lo recomendó mi abogada. También porque es un trámite más barato, cómodo y rápido. Además, en mi caso es fácil, porque solo teníamos un piso que ya hemos vendido", explica el exmarido.

Para Carme Adell, abogada de Fuster especializada en Derecho de Familia, que también es formadora, "la ley de jurisdicción vountaria permite descongestionar los juzgados y da más opciones a los ciudadanos". Para ella, la alternativa del notario, en el caso de los divorcios, es la ideal en algunos casos, pero no en todos, ya que es necesario el mutuo acuerdo y que ho haya hijos menores. "Una ventaja es que es rápido y sales de la notaría ya divorciado, pero también que puedes escoger el día y hora para hacerlo", añade la letrada. En cuanto al coste considera que es similar que el de la vía judicial.  

Una alternativa rápida a trámites judiciales lentos

La ley de jurisdicción voluntaria, que en el 2015 amplió las competencias de los notarios, ha demostrado que es necesaria, aunque no es nuy usada. El Col·legi de Notaris de Catalunya trata de que se extienda su aplicación, para lo que necesitan la complicidad de los abogados y el conocimiento del ciudadano.
"Esta ley ha permitido a miles de ciudadanos solucionar sus conflictos de manera rápida y con plenas garantías. Además, ha liberado a los jueces de asuntos en los que su intervención no era necesaria, lo que ha ayudado a descongestionar los juzgados. Nuestra valoración de estos cuatro años de la ley es muy positiva", afirma Joan Carles Ollé, decano de los notarios catalanes.