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La ONU pide comer menos carne contra la crisis climática

Los científicos alertan de que calentamiento global por debajo de 2 grados no podrá lograrse sin cambios en el uso global del suelo

Manuel Vilaseró

La dieta planetaria: ¿comer diferente puede salvar el planeta? / ZML

Aunque se supriman totalmente la emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la industria y el transporte, no podrá frenarse la crisis climática ni garantizar la seguridad alimentaria sino se modifican los usos de la tierra y los hábitos dietéticos. Para lograr estos objetivos es necesario aumentar la masa forestal, acabar con el despilfarro alimentario y reducir el espacio dedicado a la ganadería, lo que implica minimizar el consumo de carne, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el grupo de científicos que asesora a la ONU sobre el calentamiento global.

El informe, encargado por la Naciones Unidas en el 2016, se ha presentado este jueves en Ginebra (Suiza) después que el borrador elaborado por 103 científicos de 52 países, entre ellos tres españoles, haya sido aprobado con modificaciones por las delegaciones de 198 estados miembros tras cinco días de discusiones. Los debates han sido tan intensos, que la última sesión para cerrar el documento se ha alargado durante 28 horas ininterrumpidas.  

El 70% de la tierra 

La versión final destaca que el crecimiento exponencial de la población mundial y los cambios en los patrones de consumo han causado unas tasas sin precedentes de uso de la tierra y del agua. El 70% del consumo de agua dulce se destina a agricultura y similar porcentaje de la superficie terrestre libre de hielo está afectada por el uso humano. Desde mediados del pasado siglo el consumo per cápita de grasas vegetales, carnes y calorías se ha disparado, recuerda.

Mitigación de emisiones de CO2 si se cambiara de dieta según la ONU

Este tipo de actividades representaron en el período 2007-2016 el 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero, casi una cuarta parte. Si se incluyen las actividades previas y posteriores al sistema alimentario, el porcentaje se dispara hasta el 37%. Los fertilizantes en la agricultura y el metano y el óxido de nitrógeno asociadas al ganado son los principales focos de contaminación. "Es una tormenta perfecta. Tierra limitada, una población en expansión y y todo envuelto en una sofocante manta de emergencia climática", ha comentado Dave Reay, profesor de gestión de carbono de la Universidad de Edimburgo, al comentar el informe.

Plantas y granos

El documento llama de modo implícito a consumir menos carne cuando recomienda potenciar ​la alimentación a base de plantas, como grandes granos, legumbres, frutas, vegetales, así como por "alimentos de origen animal" pero asociados a sistemas productivos "resilientes, sustentables y bajos en emisiones de gases de efecto invernadero". Este cambio en los patrones de consumo podría librar de aquí al 2050 varios millones de kilómetros cuadrados de tierra reduciendo hasta 8 millones de gigatoneladas de dióxido de carbono anuales, el equivalente a todos los gases emitidos por España los últimos 20 años.

"Retrasar la acción podría dar lugar a algunos impactos irreversibles en algunos ecosistemas", lo que, a su vez, generaría gases de efecto invernadero que calentarían aún más el planeta, advierten los cietíficos. Las rápidas acciones de adaptación y mitigación climáticas, alineadas con la gestión sostenible de la tierra y el desarrollo sostenible, podrían reducir el riesgo para millones de personas expuestas a fenómenos extremos del clima, desertificación, degradación de la tierra e inseguridad alimentaria", añaden. 

La seguridad alimentaria, en riesgo

El IPCC resalta que el cambio climático está teniendo ya impactos en la "seguridad alimentaria" ya que están cambiando los patrones de precipitación y aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos que dañan los cultivos. Y las proyecciones no son buenas: "Se prevé que la frecuencia e intensidad de las sequías aumenten particularmente en la región mediterránea y en África meridional".

Pero los impactos se pronostican para todo el planeta: en Asia y África habrá más personas sometidas a la desertización; en América, el Mediterráneo, el sur de África y Asia central se prevén más incendios forestales; en los trópicos y subtrópicos caerá el rendimiento de los cultivos... Además, estas consecuencias, que pueden incrementar las migraciones asociadas a factores medioambientales, serán mayores a medida que aumente el calentamiento.

En el capítulo de propuestas, además del cambio de hábitos alimentarios,  el IPCC pide acabar con el despilfarro alimentario. De acuerdo con el informe, se derrocha entre un 25 y un 30% de la comida que se produce en el planeta, por lo que combatir este problema puede rebajar las presiones por reducir bosques y aumentar el suelo agrícola, contribuyendo así a una reducción de las emisiones de CO2.

La conservación primero

Los científicos destacan que hay acciones que tienen "impactos inmediatos" positivos, como la conservación de ecosistemas en turberas, humedales, praderas, manglares y bosques, que guardan enormes cantidades de gases de efecto invernadero que se liberan cuando se destruyen y contribuyen más al calentamiento. Otras intervenciones, como la reforestación, reconocen, necesitan décadas para ser efectivas.

También se propone retomar prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas de las poblaciones indígenas tradicionales, ya que según el documento "su experiencia puede contribuir a los desafíos que presentan el cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el combate de la desertización".

El informe se publica después de una excepcionales olas de calor, que han convertido el pasado julio en el mes más cálido de la historia desde que existen registros. El anterior documento publicado por el IPCC tuvo un impacto enorme al advertir que se necesitan acciones urgentes en la reducción global de emisiones para limitar el aumento de temperaturas a menos de 2º C, como establece el Acuerdo de París, así como para evitar perjuicios irreversibles. Tras este segundo informe, que será clave en la Cumbre del Clima que tendrá lugar en Chile el próximo diciembre, el IPCC debe entregar próximamente un tercero sobre el impacto del calentamiento global en los océanos. 

Teresa Ribera aboga por actuaciones urgentes

A la vista del dictamen, la ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha considerado necesario "introducir cambios en la vida cotidiana" y "en la actuación de las administraciones".  "La comunidad científica internacional lanza un claro mensaje de urgencia: es necesario garantizar, en el corto plazo, un uso sostenible de la tierra. Nuestro país no puede ser ajeno a este ineludible proceso de transformación, dado que somos un país vulnerable al cambio climático y a sus fenómenos asociados", ha señalado en un claro mensaje de respaldo.

La oenegés ecologistas han pedido "contundencia" a las administraciones y a los políticos para "transformar el sistema alimentario". El responsable de Clima y Energía de SEO/Bird Life, David Howell, considera esencial que las instituciones políticas "aborden el reto de forma contundente y coordinada".