MEDIO AMBIENTE

Catalunya: buenas playas, mejor mar

El 93% de las zonas de baño catalanas tiene una calidad del agua excelente, por encima de la media española

La presencia de bacterias de origen fecal solo se dispara tras las riadas que saturan el trabajo de las depuradoras

Fidel Picó, técnico de la ACA, con el agua recogida este jueves en la playa del Somorrostro de Barcelona. 

Fidel Picó, técnico de la ACA, con el agua recogida este jueves en la playa del Somorrostro de Barcelona.  / JOAN CORTADELLAS

5
Se lee en minutos
Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

ver +

Muchas playas catalanas han amanecido este jueves con bandera amarilla. Son las cosas de los ciclos naturalespueden ser medusas, pero si el día anterior llueve de manera abundante, es probable que parte de las aguas residuales que suelen ir a las depuradoras terminen en el mar. De ahí la advertencia de la posible presencia de bacterias de origen fecal, que suena fatal pero son el pan de cada día en cualquier entorno humano. Del mismo modo que el ciudadano no es consciente de la contaminación que flota en el aire de las grandes ciudades, el bañista tampoco percibe todo cuanto nada a su alrededor mientras se da un chapuzón. Quizás le alerten troncos y plásticos que subyacen tras la tormenta. Hay mucho más. Pero haya calma, porque el 94% de las aguas de los arenales catalanes tienen una valoración de excelente (por encima de la media española y el global europeo), y solo una registra límites preocupantes. El resultado no es flor de un día, sino el acumulado en ciclos de cuatro años a través de los datos recogidos cada 15 días durante la temporada de baño por la Agència Catalana de l'Aigua (ACA), que realiza esta tarea desde 1990.

Mariona de Torres es la responsable de la Unidad de Aguas Marinas de la ACA y tiene a bien mostrar cómo se realiza la recogida de agua en la playa barcelonesa del Somorrostro. Le acompaña el técnico de medio ambiente Fidel Picó, que será el encargado de meterse en el mar y de llenar el frasco a un palmo de profundidad. Siempre en el mismo sitio, en las 254 zonas de baño catalogadas en 69 municipios del litoral catalán, a las que hay que sumar las 14 zonas de baño continentales (embalses, ríos, pantanos...). En el punto de muestreo es habitual que algún veraneante curioso se acerque con las manos en la espalda. "Nos suelen preguntar por la temperatura del agua, si hay medusas...", detalla Fidel. Toda esa información, por cierto, puede consultarse en la web de la agencia o a través de la aplicación móvil Platgescat. El proceso responde a una directiva europea (la 2006/7/CE) relativa a la gestión de la calidad de las aguas de baño, y de lo que se trata, básicamente, es de medir la presencia de Escherichia coli y de Enterococos intestinales.

El frasco con el agua de mar a analizar / JOAN CORTADELLAS

El balance es muy positivo y demuestra hasta qué punto se está haciendo un buen trabajo con las plantas depuradoras de aguas residuales, que empezaron a desplegarse a partir de los años 70, con las primeras instaladas en la Costa Brava. "En Catalunya, todas las actuaciones de saneamiento que se realizan en los municipios del litoral han eliminado los vertidos directos en el mar. Ahora las aguas se tratan debidamente y llegan al Mediterráneo de manera conveniente", relata la responsable de la ACA. De las 254 zonas de baño del litoral, 238 obtienen la calificación de excelente (un 93,7%), 10 son buenas, dos son suficientes y tan solo una, la playa del Rec del Molí en L'Escala no pasa el corte de esos cuatro años de datos acumulados y se queda con un insuficiente. Otras tres no pudieron clasificarse por distintas razones. En cuanto a las áreas continentales (interiores), 11 obtienen la máxima nota (son el 78,6%), una tiene una calidad buena y dos se han quedado sin análisis. Sumadas las aguas interiores y litorales, el porcentaje de excelentes se queda en el 92,9%. Sobre el hecho de que se esté hablando de bañarse entre microbios de origen fecal, De Torres recuerda que los hay "a millones por todas partes, y eso entra en la más absoluta normalidad". "Debemos ser conscientes de que no vivimos en un mundo aséptico, nosotros mismos si nos ponemos en una bañera durante 10 minutos y luego analizamos ese agua, nos quedaremos horrorizados con la cantidad de bacterias que llevamos encima". 

Sin depuradoras, deporte de riesgo

Inevitable preguntarse cómo era bañarse antes de las depuradoras. Según De Torres, y en un cálculo aproximado, ni el 20% habrían logrado la nota excelente. Todo iba directo al mar, de ahí esas imágenes de los años 90 de ratas flotando frente al litoral barcelonés. Picó, que lleva 20 años en esto, asegura haber visto no más de tres múridos flotando sin vida, todos en la desembocadura del Besòs. Las fuertes lluvias mediterráneas, cortas e intensas, explica la responsable de la ACA, "pueden afectar a un tercio de las playas catalanas", sobre todo en zonas de elevada concentración urbana. Es lo que se conoce como descarga de los sistemas unitarios, esto es, la saturación de la red de saneamiento urbano, incapaz de absorber toda la lluvia que, por arrastre, conduce esa contaminación fecal directamente a las playas, alterando temporalmente la calidad del agua de baño. En estos casos, bastan 24 o 48 horas para que el agua recupere la normalidad.

La máquina que mide la salinidad y la temperatura / JOAN CORTADELLAS

También en todo este fenómeno tienen que ver las corrientes. Se han producido riadas en el Llobregat que han terminado con troncos en el Delta de l'Ebre 10 días después. "El mar tira siempre hacia abajo, desde el golfo de León y hasta el estrecho de Gibraltar", concreta la experta. Todo termina en el Mediterráneo, por eso en sus aguas se han encontrado coches, bicicletas, neveras, neumáticos..., incluso en el ocaso del Besòs "apareció un gorrino muerto".

Noticias relacionadas

Mejor que Europa

En cuanto a la situación en el resto del Estado en lo referente a la calidad de las aguas marítimas en el 2018, de las 1.965 zonas analizadas, un total de 1.812 son excelentes (el 92,2%, 1,5 puntos menos que en Catalunya) , mientras que las aguas continentales, de las 263 áreas vigiladas, 127 obtienen la máxima puntuación (el 48,3%, 30 puntos menos que la calificación catalana). Si se suman las costeras y las interiores, el porcentaje de excelentes baja al 87% seis puntos por debajo del caso catalán. Si se mira la gráfica de 10 años atrás, las playas excelentes eran el 88%, pero si se viaja a los años 90, la nota máxima apenas se conseguía en el 55% de los arenales mientras que más del 10% tenían una calidad del agua insuficiente. Si se hace la media del total de las aguas, en España el 87% son excelentes, dos puntos por encima de la cifra europea (la suma de 22.131 zonas de baño rastreadas), cuya clasificación cierran Rumanía (50%) y Bulgaria (44,2%). Las aguas con menos presencia fecal, en Chipre.