12 jul 2020

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La ONU alerta de que la lucha contra el sida se ha ralentizado

38 millones de personas tienen VIH en el mundo, con 1,7 millones nuevos contagios en el 2018

Las infecciones y las muertes descienden pero a un ritmo menor, en un escenario de inversión a la baja

Patricia Martín / Agencias

El ayuntamiento de Barcelona, iluminado de rojo con motivo del Día Internacional del Sida. 

El ayuntamiento de Barcelona, iluminado de rojo con motivo del Día Internacional del Sida.  / Álvaro Monge

El ritmo de reducción de nuevas infecciones de VIH, de las muertes asociadas al sida y del aumento al acceso a los tratamientos se está ralentizando, según advirtió la ONU este martes, en su informe anual sobre esta grave enfermedad.

De hecho, los datos del 2018 arrojan que casi 38 millones de personas (37,9) tienen el virus de inmunodeficiencia humana, VIH, pero sólo dos de cada tres tienen acceso a los tratamientos antirretrovirales. El año pasado se produjeron un total de 1,7 millones de nuevos contagios, un 16% menos que en el 2010 y 770.000 muertes, un 33% menos que en el año citado.

No obstante, según recalcó la ONU, el mundo está “progresando”, pero “cada vez menos”, puesto que los contagios y las muertes siguen cayendo pero a un ritmo menor y de forma desigual en los distintos países, en un contexto en el que la “brecha” entre los recursos necesarios y la disponibilidad de los mismos se está ampliado. Así, por primera vez, la financiación global cayó 880.000 millones euros, debido a que los donantes redujeron sus inversiones y los gobiernos no suplieron esa merma.

Las cifras globales del sida y del VIH en el 2019

Lejos de los objetivos

Esta desaceleración, avisó ONUSIDA, pone en riesgo los objetivos marcados de reducir las muertes un 50% en el 2020. Asimismo, ese año el 90% de las personas infectadas deberían conocer su estado, el 90% de los diagnosticados recibir tratamiento y el 90% de ellos suprimir la carga viral significativamente. En el 2018 los porcentajes se situaron en el 79%, 78% y 86% respectivamente, por lo que, según la organización internacional, “queda un largo camino por recorrer”.

Y es que los avances son desiguales. Así, las muertes han descendido en gran medida por los progresos efectuados por países como Sudáfrica, donde se presentó el informe para remarcar su éxito, pero han aumentado un 5% en Europa del Este y Asia central y un 9% en Oriente Medio y África del Norte. También se han incrementado los contagios en estas zonas.

Las enfermedades asociadas

Y es que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aún hoy alrededor del 30% de las personas que inician el tratamiento contra el VIH padecen la enfermedad ya en un estadio avanzado, lo que aumenta las posibilidades de que fallezcan y de que sufran otras infecciones, como la tuberculosis y la meningitis critocócica, que también les conducen a la muerte, según alertó Médicos Sin Fronteras, en coincidencia con el informe.

De hecho, uno de cada tres fallecimientos relacionados con el sida se debe a la tuberculosis, mientras que la meningitis criptocócica representa entre el 15% y el ​​20%. Pese a ello, según MSF, se presta muy poca atención a la detección y tratamiento de personas con VIH avanzado y las pruebas y el tratamiento para infecciones asociadas está muy “limitado”.

Los problemas en África

“Muchos pacientes acuden primero a los centros de atención primaria cuando se sienten enfermos. Si estas clínicas no están equipadas y formadas para detectar el VIH avanzado, los pacientes en riesgo no serán detectados ni tratados; su estado se deteriorará hasta que tengan una enfermedad terminal. Luego, algunos serán remitidos a hospitales que a menudo no cuentan con las herramientas básicas para gestionar estos casos", explicó Gilles Van Cutsem, coordinador de grupo de trabajo de VIH/sida de MSF, quien señaló que en países como República del Congo, Guinea, Malaui y otros lugares se producen muertes en las 48 horas posteriores al ingreso.

“Necesitamos incrementar urgentemente el liderazgo político para acabar con el sida. Esto empieza por invertir adecuadamente y por observar qué es lo que hace tan exitosos a algunos países”, reclamó por su parte Gunilla Carlsson, directora ejecutiva de ONUSIDA, en la presentación del informe.

Corroboró esta visión Juanjo Mascort, del grupo de VIH de la Sociedad española de medicina de familia SemFyc, quien en declaraciones a EL PERIÓDICO subrayó que, como epidemia mundial, el sida “necesita de esfuerzos mantenidos en el tiempo y muchos recursos”, que en su opinión deberían centrarse en las políticas preventivas y de diagnóstico y tratamiento lo más precoces posibles.

En España, descenso insuficiente

En España la tendencia de nuevos diagnósticos es ligeramente descendente desde el 2009, aunque varía en función del modo de trasmisión. Por ejemplo, el contagio entre homosexuales no comenzó a descender hasta el 2015 y entre los nacidos en otros países se mantiene estable. En Catalunya, del 2015 al 2017 las infecciones bajaron un 15,7%, de 685 a 578.

Según Juanjo Mascort, del grupo VIH de la Sociedad de medicina de familia SemFyc, el descenso en España es tan “ligero” que “habría que repensar las campañas preventivas” e incorporar la Profilaxis Preexposición (Prep) –las pastilla anti-VIH- al Sistema Nacional de Salud, algo que el Ministerio de Sanidad está analizando.

Y es que las enfermedades de transmisión sexual, en su conjunto, han experimentado un importante incremento, en concreto de un 26,3% entre el 2013 y el 2017, que los expertos relacionan con un descenso en el uso del preservativo entre los más jóvenes.

De hecho, enfermedades que se creían en extinción como la gonorrea, la sífilis o la clamidia han causado el repunte, lo que ha llevado Sanidad a poner en marcha una campaña de fomento del uso del condón y a repartir 60.000 unidades en la fiesta del Orgullo.