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Ocho meses esperando una enfermera en un centro de día

El servicio de Santa Coloma de Gramenet estuvo de octubre hasta julio sin poder contratar una profesional

La falta de fondos públicos provocó la situación, aunque la Generalitat ya ha autorizado la contratación

Elisenda Colell

U sanitario atiende a un usuario en el centro de día de Santa Coloma de Gramenet, el pasado viernes.

U sanitario atiende a un usuario en el centro de día de Santa Coloma de Gramenet, el pasado viernes. / DANNY CAMINAL

El único centro de día público para personas con dependencia en Santa Coloma de Gramenet ha estado ocho meses sin la figura clave de enfermera coordinadora. Fuentes del centro confirman a este diario que el problema es que la Generalitat les manifestó que no había fondos para contratar más personal, aunque hace dos semanas que ya se ha solucionado. La plataforma SOS Gent Gran lamenta la "desatención recibida". 

Hace más de siete años que la plataforma vecinal SOS Gent Gran de Santa Coloma de Gramenet pedía a gritos un centro de día público en la ciudad. "Aquí hay 23.000 personas de más de 65 años, y no teníamos ni uno", lamenta Loli Gómez una de las impulsoras de la plataforma. Tras varias manifestaciones y protestas, algunas dentro del mismo Departament d'Afers Socials, el Govern recogió el guante y el centro de día empezó a funcionar en mayo del 2018. "Después de tanto batallar, no nos esperabamos que pasara esto", lamenta. 

El centro es anexo a una residencia, también la única de titularidad y gestión pública en el municipio. En ese momento, el personal del centro de día se formó con dos auxiliares de geriatría, dedicadas exclusivamente a los internos del centro. Sin embargo, para el cargo de enfermera/coordinadora el Govern optó por un contrato de "acumulación de tareas" de seis meses. Es decir, que quien hacía esta función era una enfermera que ya estaba destinada a una planta de la residencia. 

Ella es Núria Titos. "Hacíamos lo mínimo e imprescindible porque no daba abasto", explica. Es decir, las curas y los planes de medicación. Las visitas y reuniones con los familiares pasaron a segundo plano. También lo confirma una de las auxiliares, Neus Fran. En octubre, el contrato de Núria terminó y tuvo que volver a su planta. "Seguía en contacto con las auxiliares ayudándolas, pero ya no podía bajar al centro de día", explica. "Hice lo que pude".

La realidad es que muchos ancianos eran trasladados al CAP cuando tenían algún problema de medicación, saturando así la sanidad pública. Otros, explican los profesionales, dejaban de venir al centro. "Claro que la atención que hemos dado no es la que debería haber sido", lamentan tanto Núria como Neus. La enfermera, por ejemplo, recuerda el día que le tocó hacer un informe sobre un abuelo al que hacía cuatro meses que no veía.

Fuentes del centro explican que si bien el equipamiento estaba pensado para 30 personas, se inauguró con 20 plazas. Durante el tiempo qe han estado sin enfermera hubo algunos que murieron o que fueron trasladados a otras residencias. Así pues, el centro estaba a 15 o 16 plazas, prácticamente la mitad. "Nos negamos a ampliar el número de personas viendo que faltaba coordinador", explican estas mismas fuentes. "No puede ser que el centro esté a medio gas", lamentan los vecinos. 

Hace cuestión de dos semanas el Govern finalmente autorizó la contratación definitiva de una enfermera coordinadora en este centro. El centro ya ha empezado a llamar las personas que están en lista de espera, y el número de plazas va a aumentar hasta 30. "Ahora batallaremos por la segunda residencia en la ciudad", dicen desde SOS Gent Gran.

Intrusismo laboral en residencias

El Col·legi d'Infermers i Infermeres de Barcelona asegura a El Periódico que la falta de enfermeras en las residencias catalanas está suponiendo una grave situación de intrusismo laboral. "Hay auxiliares de geriatría que están haciendo de enfermeras porque los centros no encuentran profesionales", explica la vocal de enfermeria geriátrica del Col·legi, Ester López. Según ella, esta situación es "muy grave" porque hay personas que no están formadas que se están ocupando de ámbitos de la salud, como la medicación o los cuidados de los pacientes. "Un día pasará algo grave". Una situación de la que también alertó el sindicato CCOO el mes de mayo en una rueda de prensa.

López explica que "constantemente" hay personas que se acercan a la institución a denunciar intrusismo, especialmente en lo que llevamos de año. "No todas lo quieren denunciar pero hay personas que sí lo han hecho", asegura. Según su versión, desde el 2017 hasta hoy hay al menos 14 denuncias presentadas a la Generalitat. Sin embargo, el Govern lo niega. "No nos consta ningún tipo de denuncia sobre este tema", dicen fuentes de Afers Socials.

Lo que sí confirman algunas direcciones de centros es que es "muy difícil" encontrar médicos y enfermeras que quieran trabajar en el mundo de la dependencia y no en los CAP o hospitales. Según López las retribuciones lo hacen evidente. En un hospital o ambulatrorio, el sueldo de enfermería oscila entre los 2.000 y los 3.000 euros en función de los complementos y cargos. En una residencia, entre los 1.500 y los 1.700.