29 sep 2020

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Violencia viral: la realidad oculta que sufre la infancia

ALICIA IBARRA. SAVE THE CHILDREN

Violencia viral: la realidad oculta que sufre la infancia

Ferran Martí (Save the Children)

Los niños y niñas del siglo XXI tienen claro cuál es su juguete preferido: el teléfono móvil. Con él hablan con sus amigos y amigas, comparten fotos o acceden a información de su interés en cualquier momento del día. Hablamos de nativos digitales, de una generación que llegó a este mundo con una pantalla debajo del brazo y que se relaciona con el mundo a través de las redes sociales. Sin embargo, esta conexión al mundo digital que, en muchas ocasiones, se produce sin ningún tipo de control parental, también puede conllevar riesgos para los menores de edad.

El informe Violencia Viral que hemos publicado hoy desde Save the Children pretende explicar la utilización que hacen los menores de las nuevas tecnologías y el nivel de exposición que tienen a la violencia online. Tipos de violencia hasta ahora desconocidos como el happy slapping -grabación de una agresión física, verbal o sexual y su difusión a través de internet para ganar popularidad- o el online grooming -cuando una persona adulta contacta a través de internet con un menor, creando un clima de confianza para involucrarle en una actividad de naturaleza sexual-. No se trata de criminalizar el uso de las nuevas tecnologías, sino de mostrar una realidad que normalmente está oculta y que afecta a miles de niños y niñas.

Así, el ciberacoso es el tipo de violencia más frecuente según el estudio. Además, es una violencia que afecta especialmente a las niñas, ya que, en este caso como en muchos otros, el género es un factor de riesgo. En el 65,4% de los delitos cibernéticos la víctima era una chica, según datos del Ministerio del Interior.

La violencia online que sufren las niñas y adolescentes en la pareja o expareja es una violencia transversal, que puede nutrirse de los demás tipos de violencia y que suele tener su origen en la desigualdad de género. Estos comportamientos, que pretenden controlar, menoscabar o causar un daño a la otra persona, pueden además dar lugar a conductas gravísimas en la edad adulta.

La posibilidad de reproducir y reenviar los contenidos digitales infinitamente provoca que la violencia online sea continuada en el tiempo. También pueden combinarse varias violencias online, como el sexting sin consentimiento y la sextorsión, e incluso desembocar en violencia física.

Es el caso de Oriana, de 19 años: la joven sufrió ciberacoso por parte de sus compañeros y compañeras de clase cuando aún estaba en el colegio. “Al principio solo me acosaban en clase y en los pasillos, pero luego nos hicimos Tuenti y empezaron a usar mis fotos para meterse conmigo. En el recreo me sacaban fotos para luego subirlas y reírse de mí. Yo me sentía como si viviera en El Show de Truman, con cámaras todo el rato encima de mí”, explica la joven a Save the Children en el marco del informe.

Más de la mitad de las personas encuestadas en el estudio no tenía normas de uso de los dispositivos móviles o control parental. Así, como en el caso de Oriana, la violencia que sufren los niños y niñas el entorno digital sucede cada día sin que los adultos sean conscientes.

“Ellos se pensaban que todo estaba bien y yo no veía la opción de contárselo a mis padres. Al final se enteraron y deje de ir a clase. Me cambiaron de centro. Denunciaron a todos lados: a la Guardia Civil, fueron a casa de cada uno a los padres y los denunciaron por separado, denunciaron al instituto, a cada profesor, a todas las tutorías que tenían ellos y yo…”, añade.

Las consecuencias en los niños y niñas que lo padecen son muy graves. Se trata de situaciones de violencia que causan un enorme dolor a los menores y condicionan su desarrollo. En algunas ocasiones, los niños y niñas viven con tanta presión por culpa de la violencia online que acaban quitándose la vida. Por todo ello, es necesario aprobar una Ley Integral contra la Violencia hacia la Infancia que luche contra todos los tipos de violencia.

Ante esta situación, podemos afirmar que las administraciones públicas están fallando a la hora de proteger a la infancia de la violencia: no hay apenas datos al respecto, no hay campañas de prevención, no se detectan los casos, ni se trabaja en profundidad la reparación de las víctimas. Por otro lado, los padres y madres necesitan herramientas que ahora no tienen con las que poder prevenir y abordar este problema, cada vez más generalizado. En este sentido, Save the Children ha creado una Guía de Padres y Madres para informar a las familias sobre los posibles peligros que hay en internet y resolver sus posibles dudas sobre estas nuevas formas de violencia.

Es urgente proteger a los niños y niñas de todos los tipos de violencia a través de la prevención y la sensibilización y poner al servicio de la infancia víctima de la violencia online  mecanismos de denuncia y reparación de los daños ocasionados. Debemos empoderar a la infancia. Debemos estar a su lado y entender que las formas de comunicarse han cambiado. Debemos pasar del control tradicional a un acompañamiento efectivo basado en el diálogo. Debemos aprender para poder enseñarles.