Ir a contenido

Crece el temor a que Vox exiga pasos atrás en violencia machista

España registra 1.000 asesinadas justo cuando las tres derechas pisan el acelerador de la negociación territorial

Los expertos piden aplicar el pacto y que los juzgados especializados atiendan todas las violencias contra las mujeres

Patricia Martín

Los negociadores del PP y Vox, en el Congreso.

Los negociadores del PP y Vox, en el Congreso. / DAVID CASTRO

España ha llegado a la negra cifra de 1.000 víctimas mortales por violencia machista justo cuando PP, Ciudadanos y Vox pisan el acelerador de la negociación territorial, que previsiblemente traerá consigo que Vox -y su cuestionamiento sobre la existencia de una violencia estructural sobre la mujer- tenga gran influencia en algunas autonomías y ayuntamientos, por no mencionar su entrada en el Congreso. Esta situación inquieta a los expertos y asociaciones que trabajan con las víctimas del maltrato, que temen que muchas administraciones den pasos atrás justo cuando el millar de muertes, al que habría que sumar las que están en investigación, los casos anteriores al 2003 o los producidos fuera del ámbito de la pareja, exigen que la planificación y dotación de medios contra el machismo sea aún más importante.

El temor de los especialistas no es infundado. Ya en precampaña, como recuerda el exdelegado del Gobierno contra esta lacra Miguel Lorente, el PP, para lograr el pacto con Vox en Andalucía, acuñó el término violencia familiar, “como si con esto se despreciara el resto de violencias”, entre ellas la provocada por un hombre hacia su pareja o expareja. Se contagió así de la terminología de la ultraderecha como también ha diseñado unos presupuestos que, según Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, dan la “sensación” de que no reflejan y aprovechan todos los fondos del pacto de Estado contra el maltrato, aunque aún es una fase incipiente. “Los pasos atrás no serán descarados pero sí por la vía de los hechos”, avisa Lorente.

El cuestionamiento social

Y el problema es su traslación a la sociedad, donde algunos han perdido el temor a cuestionar en público la existencia de un machismo violento. “Puede parecer exagerado pero lo escucho a diario, entre profesionales, entre compañeros y compañeras, es cierto que no son tantas personas, pero aunque sólo una tenga la valentía o desfachatez de decir que eso [los malos tratos] son ‘gilipolleces’, hace mucho daño”, sentencia Luisa Velasco, expolicía y psicóloga que a diario imparte cursos sobre esta materia.  “El machismo está reaccionando ante el empoderamiento femenino”, avisa una y otra vez Lorente.

En esta coyuntura, toca poner en marcha y de forma decidida el pacto de Estado, que en opinión de Soleto “recoge soluciones para gran parte de los problemas detectados”. Si bien, otros especialistas, como Lorente, consideran que ha nacido “desenfocado”, al no dirigirse contra todo el machismo, o que se ha quedado “corto”, según Carla Vallejo, cofundadora de Mujeres Juezas. Y es que contempla ampliar el concepto de violencia de género a todas las agresiones que sufren las mujeres por esta condición, pero con leyes específicas contra las violaciones o la trata. Según Vallejo, “a la hora de la verdad no engloba todas las violencias con el mismo tipo de prevención, ayudas, protección o reparación”.

Juzgados especializados

Susana Gisbert, fiscal especializada en violencia sobre la mujer, considera que el problema es que, debido a la confrontación política, el pacto apenas se ha implementado y, por tanto, aún está por decidir si los juzgados especializados asumirán todos los casos, como desean algunos expertos, o serán otros jueces, con formación específica. “La situación actual nos ha permitido focalizar individualmente en violencia de género pero el marco internacional indica que el margen tiene que ser más amplio”, añade Soleto.

Mientras que Gisbert concluye: “El verdadero problema son las más de 1.000 asesinadas y las que sufren el maltrato cada día, no las denuncias falsas o los ‘chiringitos feministas”.