Ir a contenido

población vulnerable

Crece un 46% la cifra de menores en los centros de internamiento de extranjeros

Interior reconoció en el 2018 haber internado a 89 niños aunque la ley no lo permite, según ha desvelado el Servicio Jesuita a Migrantes

Falta de atención médica, trato degradante y falta de intérpretes, principales carencias que detecta la entidad social

Elisenda Colell

Inmigrantes descienden de un barco de Salvamento Marítimo en Motril (Granada), en una imagen de archivo.

Inmigrantes descienden de un barco de Salvamento Marítimo en Motril (Granada), en una imagen de archivo. / EFE / MIGUEL PAQUET

La ley de extranjería no permite la estancia de niños y adolescentes en los Centros de Internamiento de  Extranjeros (CIE), donde los inmigrantes son privados de libertad para ser deportados a sus países de origen. Según datos oficiales del Ministerio del Interior que este viernes ha desvelado Servicio Jesuita a Migrantes, 89 niños fueron ingresados en este tipo centros el año pasado en España. Se trata de un aumento del 46% respecto al 2017. Durante el 2018 esta entidad social visitó a 7 .855 personas ingresadas en los CIE, lo que le ha llevado a constatar un trato humillante, una escasa atención médica y "mucho sufrimiento".

"En Marruecos una mujer sola no vale nada, y menos con hijos; así que él, que era el menor de la familia, decidió venir a España para enviarle dinero a su madre". Es la historia de uno de los chicos con los que la voluntaria Pilar Pavia se entrevistó el año pasado en el CIE de Barcelona. El chico dijo tener menos de 18 años, pero las pruebas médicas lo habían descartado. En total, el Servicio Jesuita a Migrantes contactó con 93 jóvenes en esa situación, la mayoría procedentes de Marruecos. En Barcelona es donde se detectaron más casos. 42 según la entidad, 20 según el ministerio.

Derechos de la infancia

"Esto es una vulneración de los derechos de la infancia, los niños deben estar en los centros de protección", lamentó el autor de la memoria anual de la entidad, Josep Buades. Además, el abogado de la fundación, José Javier Ordóñez, lamentó las "trabas legales" con las que se encuentran los niños. "Muchos consiguen la documentación, pero si no tienen foto la fiscalía y los jueces la ignoran sistemáticamente. Tampoco se les permite repetir las pruebas, se quejó el letrado.

Sobre el resto de los internos del CIE, la entidad constata que la mayoría de los ingresados fueron personas que entraron a España a través de la frontera sur. Mientras que el número de subsaharianos bajó, las personas procedentes de Marruecos y Argelia ya suponen más del 60% de los internos. "Hay discriminación”, aseguró el autor del informe, que tildó de "lotería injusta" la entrada o no en un CIE. De hecho, Buades explicó que a las personas subsaharianas al llegar a España se les derivaba a Centros de Acogida Temporal para Extranjeros (CATE) donde pueden pedir asilo y acabar en recursos sociales y, en cambio, los magrebís ingresan en comisaría y acaban en el CIE.

"Vulneraciones de derechos"

La responsable de la entidad en Barcelona, María Carmen de la Fuente, aseguró que con todas estas visitas la entidad reprochó varias "vulneraciones de derechos" en estos centros: falta de una asistencia médica, especialmente en salud mental y falta de intérpretes más allá del francés y el inglés que llevan muchas personas a la incomunicación. Además dicen, los internos son tratados "de forma humillante y vejatoria" y tienen "dificultades" para conseguir asistencia legal o pedir asilo.

 

No tener papeles o haber entrado a España jugándose la vida cruzando el Estrecho en patera. Este es el motivo por el cual el 85% de las personas ingresaron en los CIE. Solo el 3,4% ingresó por haber sido condenado tras cometer un delito. Pero de todos ellos, menos de la mitad, el 45%, fueron expulsados hacia sus países de origen. Con estos datos en la mano, el autor de la memoria aseguró que estos centros suponen, pues un "sufrimiento injusto y aleatorio” para centenares de personas. 

Problemáticas en la Zona Franca

Al centro de la Zona Franca de Barcelona, la entidad realizó 385 visitas. A algunos inmigrantes los pudieron ver hasta tres veces. Contaron 18 personas con enfermedades físicas y 4 con problemas mentales. "Los menores tenían que dormir con los adultos, y esto les genera mucha inseguridad e intimidación", explicó Marga Garcia, la coordinadora de los voluntarios en Barcelona.

Aseguran que nueve internos tenían miedo de volver a su país por medio a recibir agresiones. Y doce de los que estaban privados de libertad tenían hijos y pareja en España. Si hubiera sido por estos voluntarios, 98 personas no hubieran podido hablar con nadie. Básicamente porque no tenían a ningún conocido en España.

El servicio jurídico de la entidad elevó diversas quejas a lo largo del año pasado. Una de ellas, un caso de Sarna donde se encerró los enfermos en la biblioteca.