La Audiencia ordena que el suicidio de Carrasco sea instruido como violencia machista

Los jueces argumentan que en esta fase "embrionaria" aún no hay pruebas que determinen si es maltrato o no

La jueza especializada y el fiscal rechazaron el caso al considerar que la enferma pidió "inequívocamente" morir

Ángel Hernández y María José Carrasco, en el vídeo que grabaron.

Ángel Hernández y María José Carrasco, en el vídeo que grabaron. / TELECINCO

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Patricia Martín

La muerte de María José Carrasco, la enferma de esclerosis múltiple que murió ayudada por su marido, Ángel Hernández, y cuyo final fue grabado en un vídeo, será instruida, al menos en lo que concierne a los primeros procedimientos, en un juzgado de violencia sobre la mujer. La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado atribuir la competencia al juzgado especializado número 5, pese a que este rechazó en un primer momento ocuparse del suicidio asistido al considerar que Carrasco expresó “de forma seria e inequívoca” que quería morir y que para ello necesitaba la ayuda de su marido, según se pudo ver en varias entrevistas televisivas y en el vídeo grabado por Hernández antes de facilitarle la sustancia letal.

Si bien, la Audiencia de Madrid ha resuelto que en esta fase “inicial y embrionaria de la investigación”, en la que aún no constan los informes médico-forenses, ni el “pen-drive” con el vídeo, ni pruebas “acreditativas” de la petición expresa de Carrasco, entre otras diligencias por practicar, “no se dan las circunstancias para determinar fehacientemente si se trata de un acto de violencia contra la mujer en el ámbito de la pareja”, como determina la ley integral contra esta lacra.

En un auto de 16 páginas, la Sala considera que, “tratándose de una cuestión de fondo que, en esta fase procesal no puede fijarse con la rotundidad pretendida y que es dependiente de las diligencias reseñadas, […] y sin hacer valoraciones impropias de este momento procesal”, no concurre la “causa de exclusión” que argumentó la magistrada del juzgado de violencia sobre la mujer número 5.

Cooperación al suicidio

Dicha jueza rechazó la inhibición del juzgado de instrucción número 25 al considerar los hechos como posible delito de cooperación al suicidio, ya que, según su criterio, Carrasco expresó de forma reiterada su deseo de morir e “indiciariamente” Hernández le suministro a su esposa “una sustancia que le causó la muerte”. En su opinión, dicha situación “no es la manifestación de ningún tipo de violencia física, psíquica o limitación de libertad”.

También la Fiscalía se opuso a juzgar a Hernández como un maltratador y alegó que su conducta no supuso una “manifestación de dominio, desigualdad y supremacía”, comportamiento que ha de concurrir, según el ministerio público, para que un delito contra una mujer sea considerado violencia machista.  

El debate sobre la eutanasia

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Si bien, la Audiencia Provincial, en una resolución contra la que no cabe recurso, ordena que sea el juzgado especializado el que instruya un caso que reabrió el debate en España en torno a la eutanasia. Y es que Hernández no se ocultó como han hecho otras personas que han ayudado a morir a sus familiares cercanos, por miedo a ser procesados, ya que el suicidio asistido sigue estando penado con entre dos y diez años de cárcel.

El marido de Carrasco lo hizo a cara descubierta y tirando de las orejas a los políticos por no haber sido capaz de aprobar la despenalización en la pasada legislatura. “Yo confiaba en que se aprobara la eutanasia, pero visto lo visto…”, argumenta él en el vídeo en que se ve cómo Carrasco expresa su deseo de morir y él le acerca un vaso con una pajita con la sustancia letal, que ella bebe. Además, Hernández escribió una carta en la que reconoció los hechos y explicó los motivos: Carrasco llevaba enferma desde el 89 y necesitaba de su marido para todo, por lo que deseaba acabar con su sufrimiento.