La OCU denuncia la laxitud de la nueva normativa sobre toallitas

Permite tirar por el váter papel higiénico húmedo que sólo se degrada un 60%, según los consumidores

El sector ha aprobado nuevos requisitos de biodegradación que siguen sin satisfacer a la organización

Toallitas húmedas.

Toallitas húmedas.

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Patricia Martín

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha declarado la guerra a las toallitas que se venden como alternativa al papel higiénico y sus fabricantes sostienen que se pueden desechar por el váter. Está claro que las tradicionales toallitas para bebés no son biodegradables, pero había dudas en torno al resto y, dado el problema medioambiental que suponen, la agrupación analizó las principales marcas de papel higiénico húmedo cuyos envases indican que sí pueden tirar por el inodoro y su conclusión fue que no se desintegran como el papel tradicional y, por tanto, es conveniente depositarlas en la basura. Tras este informe, el sector ha elaborado una nueva normativa, que sigue sin convencer a los consumidores. 

Varios fabricantes, junto con la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), que es una de las principales perjudicadas de los atascos que generan las toallitas, y la Asociación Española de Normalización (UNE), que se ocupa de plasmar el consenso del mercado sobre las mejores prácticas en estándares, han dado luz verde a una norma UNE que establece nuevos criterios y requisitos que deben cumplir los productos higiénicos para ser considerados desintegrables y, en consencuencia, que se puedan tirar por el váter.

Estos productos deben superar cinco ensayos que acrediten que cumplen con criterios de composición, sedimentación, dispersión, desintegración y biodegradación. Asimismo, no deben contener materiales sintéticos en su composición.

Un problema de hábitos

Según la OCU, la propuesta es una “avance”, pero se “queda corta” y como no es de obligado cumplimiento, “no solucionará los problemas de atascos en cañerías y depuradoras”. En su opinión, el problema es que permite que toallitas con el logo desechable por el inodoro “que se degradan un 60%, cuando el papel higiénico se desintegra en un 95% en pocos minutos”. Asimismo, la OCU considera que el hecho de que sigan coexistiendo en el mercado las toallitas que en teoría sí se pueden tirar por el WC con las que no, “puede confundir al consumidor, que es probable que acabe tirando todas al váter”.

La agrupación de consumidores es partidaria de que se “revierta” este hábito y se convezca, por tanto, a lo ciudadanía de que los objetos sólidos, sean biodegradables, desechables o convencionales, tienen que ser depositados en la basura. “No es la mejor forma de conseguirlo consolidando reclamos con medias verdades”, sostiene la OCU, en referencia a que en algunos productos siga apareciendo la posibilidad de tirarlos al WC.

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