Ir a contenido

Las denuncias por violaciones a menores se disparan: crecen un 54,7%

Los especialistas dudan de si han aumentado las denuncias o el número de ataques

El porno y la ausencia de educación sexual, detrás de la alta incidencia de los delitos sexuales

Patricia Martín

Manifestación de rechazo a la violación en San Fermín, en Pamplona.

Manifestación de rechazo a la violación en San Fermín, en Pamplona. / REUTERS / SUSANA VEGA

El avance de datos sobre violencia sexual de la Fiscalía correspondiente al 2018 vuelve a arrojar datos alarmantes. Las diligencias sobre delitos contra la libertad sexual crecieron el año pasado un 23,2%, con lo que se consolida la tendencia al alza que vienen reflejando los informes de criminalidad del Ministerio del Interior en los últimos años. Las agresiones sexuales son una constante, incluidos los ataques a niñas. Según el ministerio público, las denuncias de violaciones a menores de 16 años aumentaron un 54,7%, las de agresión sexual (sin penetración) un 40,5% y el abuso sexual (sin violencia) un 25,5%. También experimentaron un repunte del 60,7% las denuncias de adolescentes por acoso sexual mediante móvil o redes sociales.

El alza de procedimientos judiciales contra menores está en consonancia con el aumento de diligencias abiertas por violencia sexual a cualquier edad. Así, crecieron un 23,8% las denuncias de agresiones sexuales, un 9,5% las violaciones y hasta un 83,5% los delitos de abuso sexual con acceso carnal. También se acrecentó el acoso sexual y sólo disminuyeron los delitos de exhibicionismo, prostitución de menores o incapaces o utilización de menores con fines pornográficos, si bien aumentó la tenencia de pornografía y la corrupción de menores.

¿Aumento de casos o de denuncias?

Salvo las excepciones mencionadas, el avance de datos de la Fiscalía General del Estado muestra, por tanto, un crecimiento exponencial del número de denuncias, pero los especialistas no tienen claro si se debe a que se han intensificado las agresiones o bien, a que una mayor conciencia social, gracias al #Metoo o al 8-M, han provocado que las mujeres se atrevan a denunciar situaciones que antes sufrían en privado y sólo compartían con su entorno más cercano. Y eso que sigue habiendo muchas mujeres, según da cuenta Beatriz Bonete, socióloga y expresidenta de la Federación de Asistencia a Víctimas Stopviolencia sexual, que acuden a las oenegés en busca de ayuda psicológica y asesoría pero no interponen una denuncia, lo que provoca que buena parte de la violencia sexual permanezca aún oculta e impune.

En cualquier caso, el psicólogo especialista en menores Javier Urra tiene claro que se ha producido el doble fenómeno: han aumentado las agresiones y también se denuncian más. En su opinión esto se debe a que “la sociedad está muy sexualizada y los jóvenes absorben en la en la red muchísima pornografía y conductas agresivas”. “Además, algunos jóvenes quieren demostrar conductas machistas y de poder, también en grupo, y aún más, grabarlas y trasmitirlas, pues saben que hay quien las aplaude”, señala.

"Algunos jóvenes quieren demostrar conductas machistas, también en grupo, y grabarlas porque sabe que hay quien las aplaude"

Javier Urra

Psicólogo especialista en menores

Y es que no conviene olvidar, añade Bonete, que el rearme del machismo, que para algunos colectivos representa Vox, como reacción al empoderamiento femenino, puede tener traslación a las relaciones privadas y que determinados hombres que antes estaban más cohibidos a la hora de realizar acciones socialmente incorrectas, se sientan ahora más respaldados y “con más derecho a agredir y a marcar un territorio que consideran suyo”.

La ausencia de educación sexual

El caldo de cultivo en el que nada el machismo llevado al extremo de la agresión sexual es la ausencia de educación afectivo sexual en los colegios e institutos españoles, de forma que muchos jóvenes tienen en la pornografía su principal maestro y referente sobre cómo se deben desarrollar las relaciones íntimas. Y es que, pese a que la ley de plazos del aborto incluía un capítulo destinado a incorporar enseñanzas sobre sexo igualitario en el currículo educativo, “se ha quedado en un cajón”, según explica Mar Venegas, socióloga e investigadora sobre el tema.

Salvo Andalucía, en el resto de España la educación sexual se limita a charlas puntuales fuera del currículo 

Salvo en Andalucía, donde hay una asignatura optativa que recoge temas de educación afectivo sexual, en el resto de España estos contenidos se ofrecen generalmente en charlas puntuales que dan oenegés y expertos, a demanda del profesorado y los centros educativos. “Estamos a años luz de los países del entorno”, añade la también profesora de la Universidad de Granada.

El Gobierno ha mostrado intención de incluir estas enseñanzas “en todas las etapas educativas”, pero es un avance problemático, porque hay una fuerte oposición de la Iglesia y de algunos padres. Asimismo, el PSOE dejó a medio camino la reforma de los delitos sexuales, que acaba con el delito de abuso y considera todos los ataques agresiones sexuales, tras la polémica sentencia de ‘La manada’ que no consideró que los cinco sevillanos intimidaran violentamente a la víctima y por eso les condenó por abuso.

Las carencias judiciales

La fiscal especialista en violencia de género Susana Gisbert considera que hay que ir más allá y que la persecución y el castigo de los atacantes sexuales se consideren un “bien público”, al poder impedir que se ataque a otra persona, y no un bien privado. De esta forma, el procedimiento judicial podría iniciarse a instancia del ministerio público o tras la denuncia de un testigo, si la víctima rehúsa a hacerlo por sí misma.

Asimismo, la fiscal considera que toca ya trasponer el Convenio de Estambul a la legislación española, de forma que al ampliar el concepto de violencia de género a todas los ataques que sufren las mujeres por esta circunstancia, los juzgados especializados puedan ampliar sus competencias a las agresiones sexuales.

Además, Gisbert propone una reforma legal para que las víctimas de violaciones no tengan que declarar varias veces y aumentar la especialización en estos delitos de todos los operadores judiciales.