Ir a contenido

La madre de un bebé fallecido por meningitis: "Me parece fatal que no se financie la vacuna"

Natalia y Emilio perdieron a Edgar, su hijo de tres meses, por un shock séptico causado por el meningococo B

Tenían previsto ponerle la vacuna Bexsero, que cuesta 106 euros en farmacias, pero enfermó cinco días antes

Patricia Martín

Natalia y Emilio, padres de Edgar, un bebé de cuatro meses que falleció por meningitis. 

Natalia y Emilio, padres de Edgar, un bebé de cuatro meses que falleció por meningitis.  / José Luis Roca

El pasado 29 de septiembre la vida de Natalia y Emilio cambió para siempre. Su hijo, Edgar, con solo tres meses y unos días, tuvo fiebre muy alta y en cuanto en el hospital le hicieron las analíticas de rigor y la punción medular descubrieron que tenía meningitis, causada por una bacteria, el meningoco B, que le provocó una infección generalizada en la sangre, lo que se conoce como shock séptico. Los pediatras están haciendo una intensa campaña para que la vacuna que puede prevenir esta grave afección se incluya en el calendario de vacunación pero la Comisión de Salud Pública ha decidido dejarla fuera, al considerar que aún “no hay datos de su efectividad”.

Natalia no sabía demasiado de meningitis antes de que naciera Edgar. “Pensaba que era una enfermedad ya desaparecida”, explica a EL PERIÓDICO. Si bien, sí que tuvo una precaución que no tienen otros padres y no por eso son peores mamás y papás: nada más nacer “su peloncete” pidió al pediatra que le informara de todas las vacunas existentes, tanto financiadas de forma pública como fuera del calendario común. Dentro de este último grupo, el médico de Edgar le recomendó la vacuna contra el rotavirus, que causa gastroenteritis, y Bexsero, que inmuniza frente al meningococo B. Por ese orden.

La fotografía de Edgar, en manos de sus padres, Natalia y Emilio. / JOSÉ LUIS ROCA

Natalia fue precavida, le vacunó cuando tocaba de la primera y tenía previsto la administración de la segunda cuando Edgar enfermó. No tuvo tiempo. “Le quedaban cinco días para ponerle Bexsero, porque me dijeron que tiene que pasar un mes entre una y otra”, relata con rabia. Pese a sus precauciones y su interés en inmunizar a su hijo, ha estado meses culpándose de su muerte, buscando donde pudo estar el foco del contagio, pero es imposible saberlo, Edgar no estuvo en su corta vida en contacto con nadie que tuviera fiebre pero pudo coger la bacteria en cualquier lugar público, dado que los portadores suelen trasportarla, sin saberlo, en su nariz o garganta. Asimismo, está convencida que, de haber sido vacunado, “se podría haber evitado su fallecimiento”.

La negativa de Sanidad

Por eso relata que se siente “fatal” cuando ve que Sanidad y la mayoría de las Comunidades Autónomas se niegan a incluir la meningitis B en el calendario de vacunación. “Me parece horrible que financien otros serogrupos cuando el B es de los más agresivos y deja secuelas muy graves o provoca la muerte”, lamenta, en referencia a la reciente decisión de sustituir la vacuna de los 12 años contra la meningitis C por una tetravalente que protege frente a cuatro cepas, pero no contra la B. La Asociación Nacional de Pediatría quiere vacunar a también a lactantes de la tetravalente e incluir Bexsero, por mucho que cueste 106 euros la dosis en las farmacias. Pero los técnicos no lo han considerado oportuno, dada la baja incidencia de la enfermedad y la necesidad de tener más información “sobre la utilidad y seguridad” de la vacuna.

Sin embargo, Natalia no comparte la decisión: “Aunque solo fallezcan cuatro niños, cómo les explicas a esos padres esos cuatro, la vida de un hijo es lo más importante, no son números, son vidas y todo el mundo está expuesto a la meningitis”.

La información

Natalia, que sin Edgar se siente “vacía” y que cada vez que ve otro bebé “se le rompe el alma”, se ha unido a la Asociación contra la meningitis, en busca de ayuda psicológica pero también para que su desgraciada experiencia sirva para hacer presión y que la vacuna se incluya en la financiación o al menos se informe y se recomiende a los padres su administración.

Después su trágico sufrimiento, considera imprescindible que a todos los progenitores se les dé una hoja informativa sobre todas las vacunas existentes, estén o no financiadas. “Mi hermana con dos hijos adolescentes no sabía que se les podía vacunar contra la meningitis B hasta que enfermó Edgar, me parece una atentado contra la seguridad del niño la falta de información porque las vacunas son importantísimas. Todos los padres deberían tener la información tras el nacimiento y luego decidir en conciencia, pero al menos que tengan la información”, reclama.