21 feb 2020

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Conflicto en la Ertzaintza

Comisarías-vertedero en la policía vasca

Una huelga de las empleadas de una contrata de limpieza obliga a los ertzainas de Guipúzcoa a trabajar entre basura e insectos

La Inspección de Trabajo ordenó en febrero limpiar las comisarías, pero la suciedad no deja de crecer y ha provocado la primera baja laboral

Juan José Fernández

Basura acumulada en la comisaría de la Ertzaintza en Bergara.

Basura acumulada en la comisaría de la Ertzaintza en Bergara. / J.C.S.A.

Latas de refresco, aromáticas peladuras de frutas y una ingente cantidad de colillas atestan la entrada de la comisaría de la Ertzaintza en Tolosa. Papeleras desbordadas de cartones con restos de pizza, botellas vacías de agua y envases de yogur adornan las oficinas policiales de Bergara. Vasos de café, sandwiches a medio consumir y bandejas usadas de comida preparada se amontonan en los pasillos y garage de la Ertzain-etxea de Oiartzun.

En ninguna de esas comisarías les es posible a los policías usar los WC, por la suciedad acumulada. Las tres localidades guipuzcoanas forman un eje convertido en zona cero de un conflicto laboral con abundantes daños colaterales. Manteniendo una caja de resistencia con ayuda del sindicato ELA, llevan ya nueve meses en huelga las trabajadoras (la plantilla es en un 90 por ciento femenina) de la empresa de servicios Garbialdi, que reclaman mejoras salariales.

Garbialdi tiene firmada con el Gobierno Vasco la contrata de limpieza de las comisarías y juzgados de todo el territorio de Guipúzcoa, y su colapso produce una curiosa –y cada vez más econada- colisión de derechos laborales. "Cuando exigimos al Gobierno Vasco que envíe un servicio de limpieza alternativo, el Ejecutivo nos contesta que no pueden romper la huelga de las trabajadoras de limpieza porque no es legal", relata Juan Carlos Sáenz, secretario de Organización del Sindicato Profesional de la Ertzaintza (SiPE). O sea, el derecho de huelga del personal de limpieza contra el derecho a la salud de los ertzainas.

La basura se acumula a la entrada de la comisaría de Tolosa (Guipúzcoa) / G.E.A.

Y los policías se ven más afectados que los jueces y demás funcionarios de Justicia, pues "en los juzgados sí se limpia de vez en cuando", denuncia el ertzaina Sáenz. El Gobierno Vasco manifiesta su impotencia ante la situación. "Se trata de un conflicto laboral entre trabajadores y una empresa ajena -dicen fuentes del Departamento de Interior del ejecutivo de Lakua-. Los servicios mínimos los fija la Inspección de Trabajo, que ya ha instado a una limpieza extraordinaria en una ocasión durante este conflicto".

La situación se ha cobrado ya la primera baja por enfermedad, que haya trascendido entre los ertzainas. Se trata de un agente de la Escala Básica, con destino en Rentería, incapacitado desde enero por un asma alérgica.

En su informe médico, el facultativo que le apartó del trabajo dice: "Presenta cuadro de reagudización asmática, de un mes de evolución. El paciente me refiere que en su centro de trabajo, por un problema con el servicio de limpieza, hay abundante polvo y no se ventila, y eso ha hecho que aumenten las necesidades de sus inhaladores, picores en los ojos, estornudos. El paciente es alérgico a los ácaros".

Una rata muerta, bajo uno de los muebles en la zona aledaña al comedor de la comisaría de Oiartzun (Guipúzcoa). / SIPE

"La basura y el olor se han hecho insoportables. Junto a las hormigas empiezan a aparecer pulgas", denuncia  Sáenz, portavoz del SiPE. Su sindicado ha ampliado una denuncia presentada a la Inspección de Trabajo el pasado 29 de enero contra el Departamento de Seguridad de Gobierno Vasco "por incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales". En opinión de Juan Carlos Sáenz, "el Departamento de Interior debería implicarse más; tiene la obligación de implicarse". Si no se limpian las comisarías, denunciarán al Servicio de Prevención de la Ertzaintza, "y ha de ser ya, porque ya han tenido tiempo más que suficiente", advierte.

La Inspección de Trabajo (dependiente del gobierno de Vitoria) ya tomó cartas en el asunto en enero pasado. Entre los días 17 y 24 visitó las comisarías de Oiartzun, Hernani, Bergara, Eibar y Tolosa. El resultado de su inspección se refleja en un informe en el que, de forma efemística, relata que "se han detectado deficiencias en el cumplimiento de la normativa sobre seguridad y salud en lugares de trabajo" y "falta de orden y limpieza generalizado en las instalaciones con acumulación de polvo y suciedad".

La inspección concluye que "no existe riesgo grave para los trabajadores aunque sí una evidente situación de disconfort laboral". El informe tilda de "situación particularmente grave" la de la comisaría de Oiartzun, y añade entre las observaciones esta sobre la comisaría de Eibar: "Presencia de un sagu (ratón en euskera) próximo a la basura acumulada".

Restos fecales

La situación en las comisarías de Guipúzcoa se remonta al otoño pasado, y no tiene visos de mejorar. Ya en noviembre, otro sindicato policial, ErNE, pidió al Gobierno Vasco "que la situación no derive en un problema sanitario grave". A juzgar por este vídeo tomado por agentes miembros del SiPE, ese problema ha dejado de ser una previsión para convertirse en una realidad. Pequeños insectos infestan las paredes de la comisaría de Tolosa, en pleno comedor laboral.

Basura e insectos en el comedor de la comisaría de la Ertzaintza en Tolosa (Guipúzcoa). / G.E.A.

En Vizcaya no hay huelga de limpieza, y la situación es menos mala… salvo en la Oficina de Atención Ciudadana de Barakaldo, en la linde con Bilbao, y más concretamente en la sala donde trabajan las y los ertzainas que vigilan la violencia de género.

Allí, según una denuncia presentada el pasado 24 de abril al Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco por el SiPE, "las tuberías fecales del inmueble que discurren por el falso techo se han roto en varias ocasiones, y las paredes y columnas que están cubiertas con un panelado de madera están llenas de moho, hongos y restos fecales".

Ante esta descripción, el resto de la denuncia parece menos grave, e incluso se antoja una consecuencia lógica la "plaga de cucarachas" que, según el escrito, "afecta a todas las dependencias" y "hace que la salud de los trabajadores se vea comprometida".

La basura desborda los contenedores dentro de la comisaría de la Ertzaintza en Oiartzun (Guipúzcoa) / G.E.A.

Los ertzainas de Barakaldo están adquiriendo conocimientos de entomología a marcha forzada. En la comisaría de Barakaldo saben, por experiencia propia, que los excrementos de las cucarachas, en acumulación suficiente, contienen una proteína que descencadena reacciones alérgicas y su secuela más molesta: el asma.

Todos los edificios públicos, por limpios que estén, pueden albergar alguna colonia de insectos más o menos visible. Pero en el caso de Barakaldo eleva la preocupación de sus inquilinos una nueva incorporación a la fauna de la comisaría, la sarcophaga carnaria, o mosca de la carne, insecto carroñero por excelencia. Probablemente, según fuentes policiales vascas, su aparición se deba a la presencia de cadáveres de ratas en rincones ocultos del edificio.