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NUEVO MODELO

Los hospitales catalanes estrenan salas para parir 'como en casa'

El Hospital de Martorell fue pionero en Catalunya en la creación de este espacio, liderado por comadronas y dedicado a atender partos no medicalizados

Can Ruti será el siguiente centro en abrir su propia sala de nacimientos, en aras de favorecer la "humanización" del proceso de parto y hacerlo "más respetuoso"

Aitana Glasser

Noemí Valero junto a su hija y la comadrona Roser Palau en la casa de partos de Martorell donde dio a luz

Noemí Valero junto a su hija y la comadrona Roser Palau en la casa de partos de Martorell donde dio a luz / Marc Vila

El respeto a la voluntad de las madres y el reconocimiento al papel de las comadronas son los dos pilares que sustentan el nuevo modelo de atención al parto que está emergiendo en Catalunya; una manera diferente de entender y atender el proceso “desde un punto de vista más humano”, según afirman las profesionales, que apuestan por primar el proceso fisiológico en detrimento de la medicalización. El modelo se materializa en un espacio: las denominadas casas de nacimientos o casas de partos

Estas salas, que simulan una habitación como la de cualquier hogar, están pensadas para favorecer los partos naturales, esto es: sin epidural, sin oxitocina, sin intervenciones, sin prisas, fuera del área de obstetricia y con total libertad de movimiento y acción. Siempre que se quiera y pueda, claro, pues solo están dirigidas a mujeres con embarazos de bajo riesgo, que deben cumplir ciertos requisitos. 

Aunque en los últimos años la mayoría de hospitales del territorio se han puesto al día en la materia, adoptando protocolos específicos de atención al parto natural -una treintena están acreditados para atenderlos-, en noviembre del 2017 la Conselleria de Salut decidió poner oficialmente la primera piedra para la constitución de este nuevo modelo creando la primera casa de partos de Catalunya, ubicada en el Hospital Sant Joan de Déu de Martorell. 

Desde entonces, unas 217 mujeres se han interesado por el espacio y un total de 48 han dado a luz en esta sala, que dispone de cama, bañera, cuerdas, pelotas y demás material para favorecer el parto natural. Lo peculiar del modelo, además de la diferencia física con una sala convencional, es que va un paso más allá y se fija en detalles relativos al entorno y la comodidad de la madre, como la posibilidad de elegir luces, zambullirse en agua o jugar con la aromaterapia. 

Casa de nacimientos del Hospital Sant Joan de Déu de Martorell  / MARC VILA

Un proyecto liderado por comadronas

Durante todo el proceso, las mujeres están acompañadas por las comadronas, pues "aunque todo el equipo multidisciplinar es partícipe del proyecto, especialmente cuando hay alguna emergencia obstétrica", en este nuevo modelo de atención "el proceso está liderado íntegramente por comadronas, y en todo momento ellas son las que guían", aclara Miriam Algarra, directora de Enfermería del Hospital Sant Joan de Déu de Martorell. 

En este modelo de atención al parto, las comadronas son las encargadas de guiar todo el proceso 

Así, el proyecto apuesta por acercarse al ‘modelo one to one’ -una comadrona para cada madre- que ya funciona en otros países europeos, como Reino Unido u Holanda. En Inglaterra se formaron las dos comadronas que iniciaron la atención en la casa de partos de Martorell, Sara García y Roser Palau. "Allí, tanto el parto en casa como en casas de parto son dos opciones dentro del sistema de salud y todos los profesionales siguen los mismos protocolos", explica Palau.

La cuestión, dice, es que en Catalunya haya también profesionales preparados para atender estos modelos. “Aquí, desde hace muchos años, el papel de la comadrona ha estado muy supeditado a un modelo jerárquico dentro de los hospitales, con muy poca autonomía, y todavía hoy se nos continúa viendo como personal que tiene que estar bajo el paraguas de los obstetras”, afirma Lucía Alcaraz, vicepresidenta de la Associació de Llevadores del Part a Casa de Catalunya (ALPACC) y comadrona asistente de partos en casa. 

“La única manera de vencer eso -añade Alcaraz- es confiar en lo que se está haciendo en otros países y sentarnos todos para valorar pros y contras y ver cómo podemos adaptarlo”. Con ese objetivo, en mayo de 2017 el Departament de Salut reunió a un grupo de hospitales para proponerles trabajar en un modelo de atención “más respetuoso” que el que funcionaba hasta ahora, “mucho más intervencionista”, narra Carmina Comas, jefa del Servicio de Obstetricia del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti). 

Can Ruti, segundo centro con casa de partos

El de Badalona será el segundo centro de Catalunya que contará, a finales de año, con una casa de nacimientossiguiendo la experiencia del centro martorellense. “Tenemos la parte arquitectónica construida, ahora falta habilitar el interior y definir el plan funcional, que incluye formación a comadronas, características de funcionamiento y criterios de admisión”, apunta Comas, que asegura que, en Can Ruti, unas 300 mujeres demandan un parto natural, de los 1.600 que atienden anualmente.

Aunque la sala “está pared con pared con la sala de partos convencional”, funcionará de manera totalmente autónoma. “Las madres entran por una puerta diferenciada y hacen una estancia corta, el parto y unas seis horas de postparto, y vuelven a irse por el mismo circuito sin llegar a hacer un ingreso hospitalario convencional”, cuenta la doctora. Aproximadamente un tercio de estos partos, calculan, puede derivar en alguna intervención, por lo que las profesionales siguen recalcando la importancia del área de obstetricia.

De hecho, su voluntad es extender esta "humanización" a cualquier forma de parto, pues "hay mujeres para quien lo primordial es no sentir dolor", apunta Algarra, por lo que "debemos respetar y humanizar cualquier proceso de parto, ya sea natural, con medicación, fórceps o cesárea" y que "las salas de partos no sean vistas como el demonio, porque también las necesitamos", resalta Palau.

"Debemos respetar y humanizar cualquier proceso de parto y que las salas de partos no sean vistas como el demonio, porque también las necesitamos"

Roser Palau

Comadrona del Hospital Sant Joan de Déu de Martorell 

"La casa de partos también nos ha traído muchos cambios en la sala convencional", dice la comadrona. En el Hospital de Martorell, por ejemplo, el marido puede estar presente en el momento de la cesárea y la mujer tiene la opción de hacer 'piel con piel' con el bebé tras la intervención. "Lo importante es tratar a las mujeres como adultas y no como números, e informarlas bien", sentencia la comadrona. 

Madres más informadas

Noemí Valero, vecina de Masquefa (Anoia) dice que "jamás" se había planteado dar a luz de manera natural, "porque no quería sentir dolor", pero buscó "información sobre mi recuperación y los beneficios que podía tener" y la opción de la casa de partos ganó peso. "El mismo jueves que nació la niña yo le decía a la gente que lo había pasado fatal, pero con el tiempo reflexionas y te das cuenta de que, aunque lo recuerdes como algo duro, fue un parto bueno y rápido", añade esta madre primeriza.

"La mujer está cada vez más informada, y conoce los beneficios y los posibles riesgos o efectos secundarios"

Valero aprecia especialmente "la tranquilidad y el trato humano" que recibió por parte de las comadronas, así como la rapidez de la recuperación: "A la hora ya me estaba duchando sola y pidiendo un bocadillo de tortilla". Como ella, la mayoría de mujeres que optan por dar a luz de manera natural llegan muy informadas a los hospitales, aseguran las profesionales. 

"Son madres con un nivel socio-cultural y económico medio-alto, muy concienciadas, que tienen mucha información sobre su propio proceso fisiológico y que, por eso, demandan una atención lo más natural posible", asegura Carmina Comas. 

"Antes eran mujeres a las que no nos daba tiempo de poner la epidural, ahora son mujeres que no quieren ponérsela", añade Elisa Llurba, directora del Servicio de Ginecología del Hospital Sant Pau de Barcelona, porque "están cada vez más informada, conocen los beneficios y los posibles riesgos o efectos secundarios", puntualiza Montserrat Pujol, comadrona supervisora del área ginecológica del mismo centro. 

La casa de partos de Martorell cuenta con bañera, pelotas y demás material para facilitar el parto  / MARC VILA

Primeras experiencias

En el caso de Laura Prada, la tranquilidad y "la intimidad" que le sugería la casa de partos le hicieron decantarse por esta opción. Esta ourensana vecina de Terrassa tuvo a su tercera hija en Martorell tras un primer parto hospitalario en Canadá y un segundo en una casa de nacimientos de Inglaterra. Una segunda experiencia que, recuerda, "fue difícil, porque no me preparé, no sabía en qué consistía la fisiología del parto, y pasé mucho miedo".

Pese a ello, afirma que "la sensación la sensación respecto a un parto hospitalario es totalmente distinta, ya que no tienes a nadie dirigiéndote todo, eres tú la que tiene las sensaciones y tiras adelante con ello". Por eso, empezó a informarse mucho más de cara al tercer parto y, aunque se planteó dar a luz en casa, finalmente decidió acudir a la casa de nacimientos de Martorell, donde alumbró en poco más de media hora.

"La sensación respecto a un parto hospitalario es totalmente distinta, ya que eres tú la que tiene las sensaciones y tiras adelante con ello"

Laura Prada

Madre atendida en la casa de partos de Martorell

"Los partos en el hospital siempre son más instrumentalizados y rápidos, y yo creo que un parto tiene que llevar el tiempo que sea necesario", defiende Prada. Algo que comparte Noemí Valero, que reconoce que ella no se plantearía un parto en casa "por seguridad" y que el hecho de "tener la opción de no tener dolor" en caso de que fuera necesario (de poder pedir epidural), la animó a decantarse. "La autonomía, la libertad y el poder de decisión que puedes tener en una casa de partos, quizá no la tienes en otro tipo de parto, así que no cambiaría la experiencia", sentencia la de Masquefa.

A la espera de más casas de parto

La intención del Departament de Salut, o al menos así lo hizo público en 2017, es hacer frente a la demanda -según los últimos datos de 2015, un 12% de las mujeres en Catalunya optaron por un parto natural- e instalar casas de parto en otros cuatro hospitales más, a parte de Can Ruti y Martorell: Vall d'Hebron, Joan XXIII, el Hospital de Sant Pau, L'Hospitalet e Igualada, y que en 2020 haya en Catalunya suficientes unidades de estas características para garantizar un parto sin intervenciones en todo el territorio. 

Pese a que Salut no ha facilitado a EL PERIÓDICO la situación de cada proyecto, en algunos centros aseguran que está paralizado. En Sant Pau, por ejemplo, están estudiando "la viabilidad económica de la propuesta", ya que "esta nueva forma de atender el parto comporta un aumento de personal" y, por ende, de inversión, afirma Elisa Llurba. "Tenemos unos primeros planos y esperamos que a finales de año o principios del que viene tengamos la aprobación", confía la directora. 

También por motivos económicos en L'Hospitalet apuntan que, "aunque está aprobado y se quiere poner en marcha, está todo parado" y no saben cuándo se materializará la iniciativa, dice Beatriz Canalis, coordinadora de parts. De los 1.414 alumbramientos que atendieron el año pasado, entre 270 y 300 fueron naturales, en este caso, con un perfil distinto: el de mujeres migrantes más acostumbradas a esta forma de parto. Por eso, añade, crear una unidad de este tipo resulta "indispensable para garantizar este ambiente a las mujeres, que necesitan intimidad y sentirse como en casa".