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La seguridad vial

Trànsit refuerza los controles de alcohol y drogas para bajar los accidentes

Los Mossos realizan unos 60.000 análisis en lo que va de año con 3.000 resultados positivos

Las patrullas cambian la unbicación de los puestos para sorprender a los conductores

Óscar Hernández

Imagen de archivo de un control de alcohol y drogas de los Mossos dEsquadra en la salida de la AP-7 de Cardedeu y La Roca.

Imagen de archivo de un control de alcohol y drogas de los Mossos dEsquadra en la salida de la AP-7 de Cardedeu y La Roca. / Anna Mas

El Servei Català de Trànsit ha decidido reforzar los controles de alcohol y drogas en las carreteras catalanas como una de las herramientas para frenar la siniestralidad, que se suma a una mayor vigilancia de las vías con 80 vehículos camuflados y dos helicópteros y un avión. Los controles, que requieren el despliegue de más agentes en un mismo punto, se mantienen durante toda la Semana Santa. Sólo este año se han realizado ya unos 60.000 análisis, 3.000 de ellos con resultado positivo. 

Hasta este Lunes de Pascua se habrán instalado solo en estos últimos 10 días (desde el Viernes de Dolores) 373 puntos de control de alcohol y drogas como el que esta mañana se ha montado en la salida de la AP-7 a Cardedeu, en la rotonda de la carretera C-35, dentro del término municipal de La Roca del Vallès.

Dos mossos contrastan el resultado de una primera alcoholemia con un medidor más preciso en la furgoneta de atestados. / ANNA MAS

El dispositivo, en el que han participado una docena de agentes en seis vehículos, se ha montado a las 6.30 de la mañana con el objetivo de controlar a los conductores que volvían de las zonas de ocio del Maresme. En la misma zona policial había otros tres controles similares. «Vamos cambiando su ubicación para que los conductores no sepan dónde estaremos», ha indicado Montse, la cabo responsable del de La Roca.

Impedir huidas

Los mossos a su mando instalan los conos y los coches patrulla en plena rotonda, de forma que los vehículos no puedenn desviarse cuando ven las luces azules. Pese a ello, por si alguien tenía la tentación de huir o dar marcha atrás, un coche camuflado o Espiell, con dos agentes dentro, vigila el carril de llegada para que nadie intente saltarse el control como finalmente ocurre. Un turismo en el que viajan  unos jóvenes hace marcha atrás, pero es interceptado por la patrulla camuflada e invitado a pasar por el filtro policial. Da positivo.

«Siempre ponemos algún vehículo de reacción para salir detrás de el coche que pretenda esquivar el control», explica la cabo. De los 23 alcoholemias realizadas por su equipo entre las 6.30 y las 8.00 horas, tres dan positivo (dos son objeto de multa administrativa y una se salda con sanción penal al ser demasiado alta). En la misma operación los agentes realizaron un narcotest, o control de drogas, que dio negativo. «La proporción de positivos ha sido la normal en un servicio de este tipo», explicó la responsable policial.

Un conductor se somete a una alcoholemia, en la mañana de este Domingo de Pascua, en La Roca del Vallès. / ANNA MAS

Los tres conductores que dan positivo tienen que esperar en un desvío a que alguien viniera a recogerlos, ya que no se les permite conducir. Son dos chicos y una chica. Uno de los varones confiesa a este diario que había tomado «dos cubatas» . «Es que hace poco que me los tomé y por eso he dado positivo. Pero no me afecta para conducir», afirma, a la vez que critica que estos controles «solo se monten para pillar a los que salen de las discotecas». «Nosotros tenemos que coger el coche para ir del Valles al Maresme», se lamenta, aunque admite que algunos amigos se turnan cuando salen de marcha para que uno no beba nada y se encargue de llevar al resto.

El único conductor al que se le realiza el test de drogas, que sirve para detectar cocaína, cánabis, opiáceos y metaafentaminas, dio negativo. «Venía del aeropuerto de dejar a mi novia y, aunque a veces he fumado maría,  hace tres días que no lo hago», explica, consciente de que a diferencia del alcohol, el resto de drogas deja rastro varios días en el organismo y son detectadas por el narcotest, cuyo contraste se hace en un laboratorio.

Olor y pupilas

El agente de selección, como se le denomina, es quien pide al conductor que baje la ventanilla y decide si lo desvía para hacerle soplar en el etilómetro o poner saliba en un detector de drogas. «Les hago una pregunta y me fijo en si el coche huele a alcohol, en si la respuesta que da es coherente y en sus ojos», dice. Unas pupilas dilatadas son síntoma de ir colocado, aunque en el de esta mañana esta pista ha fallado.

Un ejemplo de la importancia que Trànsit da a estos controles es el elevado número de pruebas realizadas. El año pasado se montaron 30.973 puntos de control, donde se realizaron 205.723 análisis y 9.725 dieron positivo. Sólo en lo que va de año, ya se han hecho 8.875 controles, con 58.609 lecturas y 2.167 positivos de alcchol y 1.470 positivos de otras drogas.