04 abr 2020

Ir a contenido

SUCESO EN EL BAIX LLOBREGAT

¿Quién se ha llevado a Janet Jumillas?

Un mes después de la inexplicable desaparición de la vecina de Viladecans, los Mossos investigan el caso como un crimen

La mujer, de 39 años, es una madre soltera pluriempleada de dos hijos, que cuidaba a sus padres y a un hermano

Guillem Sànchez

Fernando, en el centro, pide a gritos que reaparezca Janet en la concentración del pasado miércoles en Viladecans. 

Fernando, en el centro, pide a gritos que reaparezca Janet en la concentración del pasado miércoles en Viladecans.  / Guillem Sànchez

Treinta días después, los Mossos d’Esquadra tratan la desaparición de Janet Jumillas, la mujer de 39 años que se 'desvaneció' en Cornellà el pasado 13 de marzo, como un crimen. El caso lo lleva la Unitat Central de Persones Desaparegudes, cuyos investigadores se activan solo cuando existen sospechas que apuntan a una desaparición de origen criminal. Aunque no hay pistas claras sobre quién ha abierto el agujero en la tierra que se ha tragado a Janet, la policía catalana tiene claro que no hay ningún motivo para creer que esta madre soltera haya abandonado voluntariamente a sus dos hijos.

La familia Jumillas llegó a Viladecans procedente del municipio Torreperogil, ubicado cerca de Jaén, hace más de 50 años. El matrimonio tuvo cinco hijos. La hermana mayor, María, falleció hace casi un año y ello depositó sobre la más pequeña, Janet, el encargo de cuidar de sus padres, ambos de edad avanzada. Su madre, enferma de diabetes, tiene además un alto grado de dependencia.

El barrio de Sales

La mujer que buscan los Mossos residía con sus dos hijos en el domicilio paterno del barrio de Sales de Viladecans, un vecindario de casas bajas que recibió la migración andaluza de la década de los 50, 60 y 70 y la primera remesa de población marroquí que se mudó a Catalunya a principios de los 80. Hay niños escolarizados en el municipio de origen magrebí que ya son de tercera generación. Una de las familias que desembarcó en Viladecans con maletas andaluzas fue la de los Jumillas, cuyo apellido nadie desconoce en Sales.

Janet se pasaba las mañanas recorriendo arriba y abajo la calle de Catalunya con sus dos hijos, llevándolos al colegio y trayéndolos de vuelta. Paradas en el horno de pan, en la carnicería o en el quisoco de Adela, adonde consentía que se gastaran "un euro en golosinas". Janet, según los vecinos, trabajaba "de lo que hiciera falta": de canguro de la hija de Luisalimpiando casas o haciendo masajes a domicilio para aliviar contracturas de los vecinos. Pero su jornada incluía, además, echar una mano a uno de sus hermanos, que residía en el rellano del mismo bloque.

Dos hijos de dos relaciones

Los dos hijos de Janet son fruto de dos relaciones distintas y ya finalizadas. Es decir, en la actualidad era una madre soltera y pluriempleada a cargo de dos hijos, de sus ancianos padres y, con intermitencias, de un hermano. Dejar a la familia Jumillas sin Janet es dejarla sin su columna vertebral. En parte por este motivo los Mossos han investigado a fondo su entorno más próximo en busca de enemigos. Los padres de los dos pequeños, y la última pareja sentimental de Janet -con quien regresó hace un par de años a Viladecans tras un tiempo residiendo en Jaén- también han sido objeto de interés policial.

La mujer desapareció el 13 de marzo en Cornellà. Había acudido a este municipio para realizar un trámite en una oficina de Hacienda. Por Whatsapp, envió un audio a su sobrino Fernando subrayándole que en una media hora estaría de regreso en Viladecans para desayunar. No se presentó. Tampoco regresó a casa cuando llegó la hora de llevar al médico a su hija pequeña, que ese día se encontraba enferma y no había podido ir a la escuela. El coche, tal como había indicado a su sobrino, apareció días más tarde aparcado cerca de la oficina de Hacienda de Cornellà, sin rastros de violencia.

Ninguna pista

Los primeros que se pusieron a buscar a Janet fueron los Mossos de la región policial metropolitana sur, que pronto se dieron cuenta de que debían dejar el caso en manos de la Unitat Central de Persones Desaparegudes porque no había ninguna pista que seguir. Ni el teléfono móvil de Janet -apagado poco después de enviar aquel mensaje de audio- ni tampoco las cámaras de seguridad adyacentes a la oficina tributaria habían captado pista alguna. 

Los servicios sociales del Ayuntamiento de Viladecans mediaron para que los dos críos fueran a vivir con uno de los hermanos. Su familia cada se reúne cada miércoles en la plaza del consistorio a las 20.00 horas para gritar –literalmente- que quien haya cogido a su hermana la suelte porque la echan mucho de menos. "¡Por favor, Janet, aparece ya!".