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GOLPE POLICIAL

Cae una red dedicada al secuestro de menores inmigrantes

La Policía detiene a seis personas que después de traer en patera a los chicos los retenía para cobrar otros 500 euros

Amenazaban a las familias con matarlos o utilizarlos para el tráfico clandestino

Julia Camacho

Agentes de la Guardia Civil en una operación policial en Cádiz.

Agentes de la Guardia Civil en una operación policial en Cádiz. / EFE / CARRASCO RAGEL

Captaban a los menores inmigrantes en sus países de origen, y tras cobrar para trasladarlos a España en patera, maximizaban el beneficio secuestrándolos cuando ya estaban en los centros de acogida de Andalucía. Si la familia no accedía al nuevo pago de 500 euros, amenazaban, el destino de los chicos era la muerte o servir para nutrir las redes clandestinas de tráfico de órganos. La Policía Nacional ha detenido en Almería y Cádiz a seis integrantes de esta red, cuatro de los cuales ya han ingresado en prisión por orden judicial y a los que se ha incautado material supuestamente asociado a la contabilidad de esos pagos.

La investigación comenzó el pasado verano, según confirmaron fuentes policiales, cuando una mujer de origen marroquí alertó sobre tres compatriotas menores de edad localizados en Granada en situación de desamparo. Las pesquisas permitieron identificar la existencia de “un entramado criminal muy peligroso que se dedicaba profesionalmente y con continuidad en el tiempo a captar menores en Marruecos”.

Encerrados

El proceso comenzaba en el país norteafricano, donde captaban a los menores y les ofrecían pasar a nuestro país a cambio de una cantidad de dinero. La vía escogida solía ser el traslado a Tánger para, desde allí, embarcar en una patera y cruzar el Estrecho de Gibraltar. Una vez en España, la red recibía a los menores que escapaban al control de las fuerzas de seguridad, pero también contactaba con los chicos rescatados y ubicados en centros para menores inmigrantes no acompañados en Cádiz. Todos ellos eran trasladados a La Mojonera (Almería), donde se llevaba a cabo el secuestro.

Según el relato policial, los niños vivían encerrados y atemorizados en diversas casas a la espera de que sus familiares pagaran. Para acelerar el cobro, les decian que si no llegaba el dinero los miembros de la red morirían o serían empleados para el tráfico de órganos.

El método les debió funcionar, dado que la organización no solo captó a los menores a los que habían introducido irregularmente, sino que también a otros menores establecidos en esos centros de acogida y víctimas de otras redes de trata, que llegaron a enviar sicarios al entender que les quitaban a los menores con los que habían traficado previamente.