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Más controles para mejorar la seguridad vial

Una mañana de patrulla buscando conductores que usan el móvil

Un coche camuflado pilla a cinco infractores en dos horas en Barcelona

Un motorista confiesa que los Espiell le han multado dos veces el mismo día

Óscar Hernández

Una patrulla Espiell (coche camuflado) y dos motoristas interceptan y multan a un conductor que iba comiendo mientras conducía.

Una patrulla Espiell (coche camuflado) y dos motoristas interceptan y multan a un conductor que iba comiendo mientras conducía. / Joan Cortadellas

El camión blanco circula por el carril de la derecha de la A-2 en dirección a Lleida. Pasa por delante del centro comercial Splau. Son las 12.45 horas. Poco tráfico. Hace pequeños zigzags en su carril. El coche camuflado de los Mossos d’Esquadra acelera y se sitúa justo a su lado. El camionero manipula el móvil. Su mirada alterna la pantalla del teléfono con el parabrisas y el tráfico. E incluso pulsa teclas con una mano. Va tan concentrado que no se da cuenta del coche policial que avanza pegado a su izquierda. Aunque no lleva distintivos, los dos agentes que van dentro lucen la llamativa ropa azul y amarilla de los Mossos d’Esquadra. Pero no los ve.  Demasiado ocupado. Uno de los agentes avisa por radio a otros dos policías que van detrás en moto para que lo intercepten y lo escolten hasta la próxima gasolinera. Le caen 200 euros de multa y pierde tres puntos del carnet. Es la quinta infracción grave que detecta la patrulla Espiell (mirilla) en dos horas. Y solo es uno de los coches camuflados que desde primeros de año salen cada día a patrullar con discreción por las carreteras catalanas.

«Sólo estaba buscando una dirección y ahora se van a llevar el beneficio bruto de todo un día de trabajo», explica molesto Rogelio Martín, el camionero sancionado. «No me parece bien que vayan en coches camuflados. Son como cazadores escondidos detrás de unos arbustos buscando a su presa. La verdadera prevención la hacen con los coches oficiales. Si los ves, ya no sacas el móvil», dice. El chófer acaba firmando el recibí de la sanción y espera poder pagarla pronto para acogerse al descuento del 50%. «Recuerde que hay que buscar la dirección en el móvil antes de salir, no mientras esté conduciendo», le explica la cabo de los Mossos de Trànsit de la comisaría de Sant Feliu de Llobregat, Rosa R., con 20 años de experiencia en la carretera y responsable de esta patrulla Espiell, que comparte hoy con el agente Xavi V.

Luz azul y cartel avisador

El vehículo camuflado  –«Por favor, no pongáis la matrícula»– lleva dentro una luz destellante azul sobre la guantera, dispuesta para ser colocada encima del techo cuando sea necesario, y detrás, junto a la bandeja trasera, un panel desplegable para indicar por escrito al infractor que le siga o que se detenga. Espiell circula por el carril central a unos 100 kilómetros por hora por la A-2. Un motorista adelanta a la patrulla a mucha velocidad. «Motorista con casco blanco y mochila azul. Va cambiando de carril y sin señalizar», dice la mossa por la radio a los dos policías motoristas de los mossos que van delante para que lo detengan.

Una mañana de patrulla con coche Espiell, o camuflado, de los Mossos dEsquadra en las carreteras. / JOAN CORTADELLAS

«Es la segunda vez que me multan hoy. Y las dos veces un coche camuflado», se lamenta Alejandro L., de 35 años. La primera sanción ha sido por saltarse un Stop en Alella. «Pero no venía nadie», dice. Y solo unas horas después, la segunda. «Conducción negligente», indica la cabo. «Estaba molesto por la primera multa y por eso iba rápido», confiesa el motorista, quien entiende que los coches policiales camuflados persigan «a los que usan el móvil, porque es muy peligroso».

Y es que esa es la sanción estrella. Ni diez minutos después una peculiar furgoneta tipo pick up , con el nombre de un taller mecánico en las puertas, también circula de lado a lado del carril. «Seguro que habla con el móvil», dice uno de los agentes que la ve por detrás a mucha distancia. Cuando el infractor descubre a la mossa a su altura indicándole que le siga, muestra una cara de estupefacción aún sujetando el teléfono con una mano y el volante con la otra. «Es que se me ha roto el manos libres y era una llamada de trabajo importante», cuenta Rafael Santín, de 36 años. Sé que lo he hecho mal pero es la primera vez», añade, parado ya en la rotonda de la salidas 588 de la A-2, la de Olesa. ¿Qué opina de que le hayan pillado con las manos en el móvil? «Esta bien. Esto es seguridad para todos», afirma el conductor, visiblemente arrepentido.

Bocadillo al volante

La patrulla da media vuelta en la misma salida y regresa en dirección a Barcelona. Ni unos minutos de circulación y surge una nueva infracción grave. Un pequeño camión va muy pegado al coche de delante por el carril rápido. No respeta la distancia de seguridad. La patrulla avisa a los motoristas que van por delante  para que lo intercepten. «Si no hay otro servicio urgente, las motos, que si van logotipadas, pueden parar al infractor con más visibilidad , que si lo hacemos nosotros con el coche camuflado. Por eso solemos actuar juntos», aclara la cabo. Luego los cuatro agentes se reúnen junto al infractor: los motoristas señalizan y los agentes del Espiell sancionan.

Al cabo de un rato otro vehículo pesado, delante del coche camuflado, da pequeños bandazos. Algo pasa en la cabina. El conductor alterna la conducción con los mordiscos a un bocadillo y tragos a una botella. Le faltan manos. Interceptado y multado.