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JUICIO EN LA AUDIENCIA DE BARCELONA

El fiscal recrimina a los Maristas que se hayan olvidado de las víctimas

La acusación pública sostiene en el juicio a Benítez que la orden religiosa tiene una "enorme responsabilidad moral"

Alega que el Papa está pidiendo perdón por la pedofilia y la congregación regatea "hasta el último céntimo" a los afectados

J. G, Albalat / Guillem Sànchez

El pederasta confeso Joaquín Benítez llega a la Audiencia de Barcelona en el último día del juicio. / ALBERT BERTRAN (VÍDEO: EFE)

El fiscal Javier Faus ha efectuado este miércoles en la Audiencia de Barcelona una dura crítica a los Maristas y  a la Fundación Champagnat, gestora de los colegios de la orden religiosa. Un rapapolvo en toda regla. En el juicio contra el exprofesor de gimasia, Joaquim Benítez,  la acusación ha sostenido que la congregación tiene una "una evidente responsabilidad civil, pero sobre todo tiene una enorme responsabilidad moral, porque si en 1986 hubieran actuado como debían hoy estos hechos no se hubiera producido".  El procesado declaró el martes que ese año la cúpula de la orden religiosa conoció que él había abusado de un niño en la escuela y no le despidió. En su informe final, la fiscalía ha sido contundente: "En estos tiempos en el que el Papa Francisco pide perdón por los casos de pedofilia, aquí, la fundación, en vez de estar con las víctimas, está reganteando hasta el útimo céntimo". El juicio por los abusos sexuales a cuantro exalumnos entre el 2006 y el 2010 ha quedado visto para sentencia.

En su última palabra, el procesado ha pedido perdón a la familia de las víctimas, ha recalcado que estaba "profundamente arrepentido" y se ha ratificado en que la orden religosa conoció en 1986 que había abusado de un niño y que hay dos testigos de ello. "No saben cuando he deseado estar en prisión", ha insitido. El abogado de los Maristas, por su parte, ha calificado de "intoxicación" la culpa lanzada contra ellos por Benítez que, ha recordado, como acusado puede mentir, tal y como, en su opinión, ha hecho cuando ha relatado que se comunicó a la cúpula de la congregación los abusos de 1986.

El letrado de la compañía de seguros Generali, contratada por el colegio de Sants Les Corts, donde ejercía el procesado, ha dejado claro que los Maristas es una "entidad solvente" que puede pagar las indemnizaciones, que la póliza firmada no cubre actos como el de Benítez y que, en todo caso, la reparación del daño para la víctima que sufrió los abusos más graves, con felaciones incluidas,  sería de 16.500 euros y no los 50.000 pedidos por el fiscal y los 60.000 de la acusación particular. En este caso concreto, además, ha sostenido que la adicción del muchacho al cannabis puede influir en las secuelas. La defensa de Benítez ha aceptado hasta una pena de ocho años de prisión por dos abusos, negándo los otros dos.

El representate de la acusación pública, que solicita 22 años de prisión para Benítez, ha recordado que la fundacíón -Champagnat fue fundada por el beato Marcelino. "Beato que significa ser una persona reconocida por la Iglesia católica", ha concretado. "Al fiscal no le cabe la menor duda de que el beato Marcelino en el cielo está conturbado con la actuación de su fundación", ha espetado. Ha finalizado su intervención parafraseando la canción de la Trinca (creada por "Josep Maria Mainat, que estudió en los Maristas", ha explicado) titulada 'El meu col.legi': “Nos pedían que fuéramos castos y puros, mientras que con la mano tonta nos magreaban”.

El meu col.legi, de La Trinca. / YOUTUBE

Con anterioridad Faus se ha referido a la veintena de denuncias presentadas por exalumnos de Benítez contra el pederasta confeso y ha exclamado: "imagínense los que han denunciado". El exdocente estuvo 35 años ejerciendo. Los Maristas, que según el acusado conocían desde 1986 que había abusado de un menor, no llegaron ni a despedir al procesados, sino que causó baja voluntaria. En fiscal ha afirmado que la confesión de Benítez en la que admitió haber abusado de dos estudiantes y negó los otros dos casos fue'light', cínica, exhibicionista, narcisista, ególatra y falsa en ocasiones. 

Los abogados de las víctimas

Los abogados que ejercen la acusación particular contra el exdocente han culpado a la escuela Maristas de Sants-Les Corts de encubrir los abusos sexuales cometidos dentro del centro. Los letrados han coincidido en señalar al colegio como "conocedor" de los hechos, después de que Benítez declarara este martes que la escuela tapó un caso de abuso perpetrado por él en 1986, lo que le sirvió para sentirse "amparado" y continuar cometiendo este tipo de delitos.

"Los maristas eran conocedores de los abusos sexuales que se producían en el colegio. Si no, ¿cómo se explica que Benítez fuera el único que tuviera un despacho y tuviera las llaves?", ha señalado una de las abogadas de las víctimas, quien ha insistido en que el exprofesor no fue despedido inmediatamente tras la primera denuncia. "Si se hubiera efectuado un despido ipso facto quizás no estaríamos en esta sala y las víctimas no hubieran vivido el infierno que han vivido", ha recalcado.

Otro letrado ha acusado al vicario provincial de los Maristas, Pere Francesc Ferré, que declaró este lunes como representante del centro, de "banalizar su implicación y quitarle importancia a las consecuencias de los hechos e incluso a las secuelas". Las acusaciones han detacado también que este tetigo la optara por "prometer" y no "jurar" decir la verdad ante el tribunal, escogiendo así la fórmula atea en detrimento de la religiosa.

Con mala fe procesal

En la línea del informe de fiscalía, la acusación también han apuntado a la Fundación Champagnat, propietaria del centro, como "plenamente responsable" de los hechos y la han acusado de actuar con "mala fe procesal" por haberse negado a facilitar a los Mossos datos sobre Benítez. "Su actitud obstruccionista no deja que sepamos la verdad sobre lo que ocurrió", han apuntado, antes de explicar que la fundación ayudó a Benítez a cobrar el seguro de desempleo al facilitarle un trabajo de tres meses en un ámbito religioso.

Los representantes del Ayuntamiento de Barcelona y el de la Generalitat se han limitado ha destacar la credibilidad de elas víctimas, mientras que la defensa del procesado ha subrayado que el acusado ha confesado dos abusos, que ha tildado de "hechos graves", pero no otros dos denunciados. "No cada vez que Benitez hacía un masaje era un abuso", ha puntualizado.

Los Maristas contra Benítez  

El abogado que defiende a los Maristas ha tratado en su escrito final de reforzar los diques del cauce judicial para que este arrastre únicamente a su exempleado Joaquim Benítez sin salpicar a la orden religiosa. Sobre el resto "de cosas" que se dicen fuera –así se ha referido al encubrimiento sistemático de la pederastia por parte de esta organización durante décadas, tal como demostró la investigación de EL PERIÓDICO-, ha añadido que son "fantasía".

Para el letrado, que Benítez, uno de los doce pederastas denunciados en colegios de la orden, haya declarado en este juicio que se sintió "amparado" por los Maristas desde que en 1986 le mantuvieron en su puesto tras confesar abusos sexuales a un menor de la escuela, tampoco debe tener validez alguna. Qué credibilidad va a tener un pederasta con "este perfil psicológico", ha zanjado con un gesto de desdén dirigido al banco del acusado. Tras esta intervención ha llegado el turno final de Benítez. 

Tres actos permiten dividir el discurso que ha tratado de hilvanar el exprofesor. Ha comenzado negando que -como dicen los peritos judiciales- su sentimiento de culpa sea impostado y ha pedido perdón a las familias y a los niños, a quienes hirió "en su dignidad y en su amor propio". Aquí se ha echado a llorar. La sala ha guardado silencio mientras sollozaba. Nadie ha mostrado compasión alguna ante alguien responsable de truncar la infancia de demasiados hombres. 

El segundo acto, como buen narcisista, se lo ha dedicado íntegramente a él. "No era profesor de gimnasia, era profesor de educación física", ha subrayado arrancándose una espina que le escuece más que la etiqueta de pederasta. "Creo en Dios, he hecho una introspección personal y espiritual y he cambiado completamente. Yo sé quien soy. La vida es maravillosa y yo no soy perfecto. ¿Quién lo es?".

El juez le ha advertido que estaba rozando la "impertinencia" y así ha comenzado el tercer acto, muy breve y conciso, destinado a responder al abogado de la orden religiosa: "Solamente decir que los Maristas sabían realmente lo de este caso [el de 1986]".