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abusos en la iglesia católica

Ascienden a cuatro los jesuitas del Sant Ignasi denunciados por pederastia

El profesor Garí dejó la orden religiosa en 1971 entre rumores de excesiva "familiaridad" con los alumnos

La víctima, Joan R. C., describe abusos sexuales ocurridos en 1965, cuando tenía 11 años

Guillem Sànchez

Joan R. C. describe los abusos sexuales que sufrió por parte del profesor Garí en la escuela Sant Ignasi en 1965.  / GUILLEM SÀNCHEZ (FOTO: X. GONZÁLEZ)

Continúa el goteo de profesores jesuitas denunciados por exalumnos del colegio Sant Ignasi de Sarrià (Barcelona). La última demanda la ha presentado este miércoles en los Mossos d'Esquadra Joan R. C. (Barcelona, 1954), que describe los abusos sexuales que sufrió por parte del "padre Garí" durante el curso escolar de 1964-65. Así, el nombre de Garí se añade a los de Lluís Tó (denunciado por tres víctimas pero con acusaciones de más de una decena de hombres y mujeres), Pere Sala (dos denuncias de los hermanos Jordi y Oriol de la Mata, las víctimas que comenzaron a tirar del hilo a través del correo abusados.jesuitas@gmail.com) y Antoni Roigé (una denuncia, de Ignacio D. B.).

Los Jesuitas de Catalunya abrieron en el mes de diciembre del 2018 una cuenta de correo (escoltar@fje.edu) para que los exalumnos de los ocho colegios catalanes les hicieran llegar casos de abusos sexuales que hubieran sufrido en el pasado. Transcurridos tres meses, han recibido 19 mensajes que señalan a siete sacerdotes jesuitas y a un octavo profesor laico. El padre Garí no es ninguno de ellos, una circunstancia que eleva a nueve el total de docentes entre religiosos y laicos acusados de pederastia de los que tiene conocimiento la orden. 

Según informan fuentes de los Jesuitas, en los archivos consta que Garí abandonó la comunidad en 1971. Estudiante de teología, no llegó a sacerdote. Sobre su actitud con los menores, admiten los Jesuitas, existían "rumores" de que el rector del colegio, a pesar de "indagar", no pudo "llegar a constatar" ningún abuso aunque también había "malestar" por parte de algunos profesores. Garí, al parecer, se mostraba excesivamente "familiar con los alumnos"

La denuncia de Joan 

Joan se dirigía con el resto de compañeros hacia el exterior de la escuela para realizar una clase de educación física. Iba en último lugar. Garí a él no le dejó salir del edificio y le ordenó esperar junto a la puerta. A los pocos minutos, cuando la clase de gimnasia sueca ya había comenzado, Garí regresó. "Me llevó a una habitación, que tenía una colchoneta en el suelo, y me dijo que cogiera una escoba y me pusiera a barrer", recuerda. Cuando llevaba poco rato ocupado en esa tarea, Garí apagó la luz, se abalanzó sobre él y lo tumbó sobre la colchoneta. "Comenzó a tocarme -también en los genitales-, mientras me preguntaba si tenía cosquillas", explica.

Aquella situación, con el cuerpo del adulto aprisionándolo contra la colchoneta, se alargó durante algunos minutos. Finalmente, el religioso se apartó y Joan pudo reincorporarse y huir. Una vez afuera, se palpó la parte trasera del pantalón y vio que estaba húmeda. "Años más tarde comprendí que había eyaculado sobre mí", aclara.

Lo normal en esa época, corría el año 1965, era quedarse callado. Joan, en cambio, lo contó en casa. Él era el segundo de ocho hermanos y entonces los tres mayores estaban inscritos en el Sant Ignasi. Su madre se dirigió al colegio y pidió explicaciones. Joan cree que lo que sucedió fue que su madre decidió sacar a sus tres hijos de la escuela, o que los jesuitas la invitaron a hacerlo, y que lo pactado con ellos era que no suspenderían a Joan para que pudiera matricularse en 3º de bachillerato en otro centro.

Durante el resto del curso se sintió "castigado", asegura. "Me mantuvieron apartado del resto de los alumnos, pero pasé de curso limpio y me marché del colegio". "No quiero saber nada de los Jesuitas, solo he contactado con los hermanos de la Mata para que todo esto se sepa", concluye. 

Oriol de la Mata certifica su denuncia en los Mossos

Oriol de la Mata, uno de los dos hermanos que han comenzado a destapar la pederastia en el Sant Ignasi, ha viajado desde México hasta Barcelona esta semana para formalizar la denuncia contra el padre Pere Sala. De esta manera, certifica en una declaración policial los abusos sexuales que sufrieron tanto él como su hermano Jordi de la Mata, publicados pro este diario, que "destrozaron a toda la familia".

Por otra parte, este miércoles los hermanos de la Mata han denunciado su caso en el arzobispado de Barcelona para que dé comienzo una investigación por parte de un tribunal eclesiástico. Jordi y Oriol relataron a EL PERIÓDICO que, mientras estuvieron escolarizados en el Sant Ignasi, entre los años 1979 y 1984, fueron objeto de abusos por parte de Pere Sala (los dos), y también de Lluís Tó (Jordi). Los hermanos de la Mata siguen pidiendo al resto de exalumnos que hayan sufrido la pederastia de alguno de los profesores de este centro que se pongan en contacto con ellos para hacerlo público.