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PROTECCIÓN DE MENORES

Se dispara un 90% el maltrato infantil detectado por hospitales en Catalunya

Los centros abrieron 490 expedientes en el 2018, frente a los 256 que hubo en el 2016

Los expertos achacan el incremento a una mayor sensibilización del personal sanitario

Elisenda Colell

Reunión de profesionales de la Unidad Funcional de Abuso al Menor (UFAM), en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. 

Reunión de profesionales de la Unidad Funcional de Abuso al Menor (UFAM), en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.  / RICARD CUGAT

En tan solo dos años, los hospitales catalanes han detectado un 90% más de casos de maltrato infantil, algo que ha encendido las alarmas de los equipos de protección de de menores la Generalitat. Si en el 2016 se abrieron 256 expedientes a raíz de estas alertas médicas, el 2018 cerró con 490 niños atendidos. Prácticamente la mitad de los casos se catalogaron como maltrato infantil con absoluta certeza por parte de los médicos, y solo un 11% de las sospechas fueron descartadas, lo que arroja un saldo final de 436 casos de maltrato. El más extendido fue el abuso sexualcon más de 200 detecciones en solo un año en dependencias hospitalarias.

Expertos y responsables públicos achacan este incremento a que hay más sensibilización entre los sanitarios. "Cada vez hay más médicos formados en maltrato, y la explosión de casos como el de los Maristas ha roto el tabú", explican tanto los médicos como fuentes del Govern. Es decir, no es que los padres maltraten más a sus hijos que antaño, sino que la 'cifra negra' (esto es, la de casos no descubiertos) se está reduciendo. Con todo, la Generalitat está intentando resolver las graves carencias que aún presenta el sistema.

Abuso sexual en la familia

El abuso sexual prevalece en dos de cada cinco niños en los que un hospital ha detectado malos tratos. El 38% se registraron 'in situ' en la visita médica, 72 horas después que se produjera la agresión, con evidencias físicas en el cuerpo del menor. El resto se da en visitas con médicos especialistas que ya han sido programadas tras una sospecha por parte de profesionales educativos, de servicios sociales o del entorno familiar.

La mayor parte de las agresiones se producen dentro de la familia: padres, tíos e incluso abuelos

Los hospitales Sant Joan de Déu de Barcelona y Germans Trias i Pujol (Can Ruti) de Badalona cuentan con la Unidad Funcional de Abusos al Menor (UFAM). Este servicio especializado está formado por un equipo multidisciplinar de educadores, trabajadores sociales psicólogos y médicos. Afirmar que un menor ha sido abusado, con meses o años de retraso, no suele ser fácil ni rápido. "No estamos hablando de un abusador violento, sino de alguien de la familia o del entorno más cercano, que le suele comprar regalos", explica la responsable de la UFAM de Sant Joan de Déu de Barcelona, Marta Simó. Según ella, la mayoría de abusos se producen dentro de la familia: padres, tíos o incluso abuelos.

Padrastros y primos adolescentes

Los especialistas han detectado que han aparecido nuevos tipos de agresor. Los padrastros de matrimonios separados o la nueva pareja de los padres están en auge, explica la doctora. El otro, menores adolescentes que perpetran abusos sexuales desde una situación de poder. "Son solo el 3% de los casos, pero es algo muy nuevo que antes no nos encontrábamos". Normalmente suelen ser hermanos mayores, hermanastros o primos que se aprovechan de niños mucho más pequeños que ellos que los adultos dejan a su cargo y los usan para "experimentar" tras tener "un acceso descontrolado a la pornografía". Agresores que, a veces, pueden tener menos de 14 años, y por lo tanto, son inimputables judicialmente.

La detección física del abuso sexual tras 72 horas de la agresión ocurre cuando los menores presentan alguna enfermedad de transmisión sexual, o cuando aparecen adolescentes que se quedan embarazadas. En el resto de casos, es esencial el abordaje psicológico especializado, basándose siempre en el principio de intervención mínima. En el 25% de los casos de esta unidad, los abusos quedan descartados y al menos en el 40% no hay evidencias claras ni para el sí, ni para el no. Por ejemplo, en los menores con discapacidades intelectuales. "Es agobiante, especialmente por parte de la familia", explica la doctora.

En el 35% de los casos esta unidad sí logra probar abusos sexuales. Los niños suelen presentar insomnio, estrés postraumático y una elevada sensación de culpabilidad que se trabaja con una terapia psicológica. "¿Quién es el mayor?", preguntan insistentemente los médicos a los menores para que les quede claro que la culpa es del agresor. Aunque, en realidad, quien suele necesitar más apoyo es el entorno del niño, la familia que no ha sabido ver lo que estaba ocurriéndole.

Síndrome del "bebé sacudido"

El otro gran grueso de maltrato detectado por parte de los hospitales es el físico. El año pasado se abrieron 167 expedientes. Anna Fábregas, miembro de la comisión de pediatría social de la Societat Catalana de Pediatria y sanitaria de urgencias en un hospital del Institut Català de la Salut (ICS), asegura que uno de los casos más habituales que se encuentran los sanitarios en urgencias es el "síndrome del bebé sacudido", un tipo de traumatismo craneal.

El síndrome del bebé sacudido es un tipo de traumatismo craneal generado por padres primerizos y muy jóvenes

"Suele afectar a bebés de menos de cinco meses. Los padres los zarandean hacia delante y hacia atrás para intentar que dejen de llorar pero, si se hace con fuerza, el desenlace puede ser fatal", señala la pediatra. Los vasos sanguíneos entre el cerebro y el cuello explotan y se producen graves hemorragias cerebrales que pueden llegar hasta la zona ocular. Para reducir a cero los casos de sacudidas de bebés, la doctora pide un sobreesfuerzo en la prevención. "Normalmente son padres primerizos y muy jóvenes que viven los llantos del bebé con mucho estrés y no son conscientes de que pueden estar matando su hijo", asegura. 

Hematomas y fracturas

La médica señala que hay patrones de detección que se suelen repetir. "Los hematomas en el culo, la espalda, la cara o detrás de las orejas nos explican que no se trata de una caída. Queda bastante claro que no se lo ha hecho él, sino que se trata de un castigo excesivo". Otra pista: niños que aún no han empezado a andar y ya presentan fracturas de huesos que los padres justifican como "caídas por las escaleras". También se encuentran lesiones en las articulaciones, fracturas "por estiramiento": alguien les ha intentado 'arrancar' unsa pierna o brazo. Siempre queda la duda de si los menores presentan el síntoma de los huesos quebradizos, pero normalmente las pruebas médicas disipan dudas.

Cuando los médicos tienen estas sospechas, avisan a la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència (DGAIA) e incluso pueden alertar a un forense y a los Mossos d'Esquadra. "Los equipos especializados visitan la familia, entrevistan al menor y en 24 horas tomamos una decisión", explica la directora general de la DGAIA Ester Cabanes. A veces, incluso, se ha llegado a retener al menor en el centro hospitalario. Si el maltrato es físico o sexual, lo más habitual es el que la Unidad de Emergencias de la DGAIA active un recurso de desamparo, aunque sea cautelar.

Que el menor vista con manga corta en invierno o lleve días sin ducharse puede ser un indicio del maltrato psicológico

Educar a los padres

Los casos en los que la gravedad de la agresión sufrida no es tal son trasladados a los servicios sociales municipales o a los equipos sociales territoriales del Govern especializados en infancia, que siguen el caso y deciden si abren expediente de retirada de tutela u optan por trabajar con los padres para que "aprendan a relacionarse con su hijo". Un ejemplo de este tipo es el maltrato psicológico o la negligencia. "Son más difíciles de detectar", según precisa la pediatra Amma Fábregas. Insultos y desprecio por parte de los padres, menores que visten manga corta en plena ola de frío, que no toman la medicación o llevan días sin ducharse pueden ser algunos de los indicios. 

Se duplica el maltrato durante el embarazo

"Hay madres que pasan varios meses de embarazo sin hacerse pruebas, que toman drogas o que vienen al médico con una barriga de varios meses y nos dicen que no sabían que estaban embarazadas", explica Anna Fábregas. En estos casos, la apertura de expediente sirve para que al nacer el bebé se activen todos los profesionales y el caso sea seguido con lupa. 

Estas cifras se extraen de la base de datos del Registre Unificat del Maltractament Infantil, RUMI Salut, que conecta los hospitales con los profesionales de la DGAIA y que cada mes publica la Conselleria d'Afers Socials.