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POBREZA ENERGÉTICA

"Hijo, no pongas la calefacción"

Dos mujeres explican cómo impacta en su salud mental el no poder pagar las facturas del hogar

PsicoXarxa Solidària asegura que estos pacientes están "abandonados" por el "colapso" de la Seguridad Social

Gisela Macedo

Vicky tiene dificultades para pagar los recibos de la luz, el agua y el gas.

Vicky tiene dificultades para pagar los recibos de la luz, el agua y el gas. / FERRAN NADEU

Pasar frío en su propia casa, no poder calentar la comida o decirle a un hijo que no puede encender el radiador son situaciones con la que las víctimas de la pobreza energética tienen que enfrentarse a diario. Por si fuera poco, a la preocupación de no poder pagar las facturas se le suman desagradables llamadas de empresas de recobros y cartas amenazando con un inminente corte de suministros. Esta es la realidad de Mari Carmen y Vicky, dos mujeres de mediana edad a las que este problema les ha llevado a una profunda depresiónansiedad e insomnio.

Mari Carmen Gómez tiene 50 años y vive sola en Cubelles (Garraf). Tiene un 65% de discapacidad y está en el paro desde hace cuatro años. "Me está resultando muy difícil encontrar trabajo", lamenta.  La mujer tiene una deuda de 2.000 euros con Naturgy (Gas Natural) que, asegura, le resulta imposible pagar, razón por la que la compañía le hace la vida "imposible", según dice.

"No dejo de recibir llamadas y cartas de la compañía amenazándome"

Mari Carmen

Víctima de pobreza energética

Ansiedad y depresión

Los padres de Mari Carmen murieron hace tres años y fue entonces cuando comenzaron los problemas. "Me quedé sola frente a los gastos del hogar con una pensión de 400 euros al mes", declara.  Desde entonces, la mujer dice vivir con una sensación de angustia y preocupación constantes por el acoso que recibe por parte de Naturgy: "No dejo de recibir llamadas y cartas amenazando con que me van a cortar el suministro", dice. "Tener eso ahí es una mochila bastante pesada".

Mari Carmen está actualmente en terapia por la ansiedad y la depresión que le causa tener la deuda con la compañía. "Después de hablar por teléfono con los de Naturgy, me tengo que tomar un Diacepam [ansiolítico], porque se me dispara el corazón y tengo crisis de ansiedad", lamenta.

"Quieren que la Cruz Roja pague mi deuda"

La mujer también denuncia que, a pesar de tener un informe que acredita su situación de vulnerabilidad y que la Ley 24/2005 le ampara ante el corte de los suministros, Naturgy no la perdona. "Hacen lo que les da la gana. Les da igual todo, solo quieren cobrar y punto", dice. "Estoy recibiendo este acoso por no poder pagar, no por no querer hacerlo", dice.

Según explica Mari Carmen, el empeño por parte de Naturgy por cobrar su deuda sobrepasa muchos límites, ya que recibe también presiones para que la Cruz Roja y Servicios Sociales sean quienes abonen el importe. "Me dicen que vaya a pedirles que paguen por mí", explica.

No obstante, ella asegura que el acoso que recibe actualmente es "suavecito", comparado con el de hace algunos meses por parte de Medina Cuadros, una agencia de recobros contratada por Naturgy: "Me llamaban unas seis veces al día y también me enviaban cartas. Además, eran muy desagradables. De hecho, una vez una trabajadora muy maleducada me dijo que no sabía cómo podía dormir por las noches siendo una morosa".

"Cuando me miro al espejo, veo cómo se me multiplican los años"

Vicky

Víctima de pobreza energética

"Sin descanso"

Similar es la situación de Vicky, una mujer de Sant Adrià del Besòs que está a cargo de su hijo discapacitado de 20 años. Ella tiene 51, pero dice parecer mucho mayor por culpa de problemas psicológicos derivados de las deudas que tiene con la luz, el agua y el gas. "Cuando me miro al espejo veo cómo se me multiplican los años porque no descanso", lamenta.

Vicky está endeudada desde hace algunos años porque, dice, le es imposible hacerse cargo de las deudas. "Estoy atada de pies y manos", dice. La mujer está cobrando una pensión mínima por enfermedad, con la que tiene que hacer frente a todos gastos del hogar en el que vive con su primogénito.

Para Vicky, Naturgy es la empresa que peor se está portando con ella. "Van de muy mala manera", denuncia. "No saben lo que estamos viviendo y padeciendo. No me escuchan, no quieren saber nada de mi situación, solo me dicen que les tengo que pagar. Ya no les cojo el teléfono porque me ponía enferma cuando lo hacía", explica.

La calefacción, "de adorno"

La mujer asegura que la deuda no la tiene por haber derrochado, sino por una falta real de medios. "Nunca he sido de gastar. En casa, la calefacción la tengo de adorno", dice. "A mi hijo no le dejo poner el radiador, le digo que salga rápido de la ducha y siempre intentamos comer frío para no gastar".

El psicólogo de la Seguridad Social al que acude Vicky le ha diagnosticado depresión y ansiedad. Ambas enfermedades son fruto de esta situación. "No puedo dormir por las noches, tengo que tomar pastillas y, aun así, no descanso. Estoy derrotada. Vivo con el miedo de que me corten los suministros. Me siento en un pozo", concluye.

"En la Seguridad Social, los pacientes se encuentran terriblemente abandonados"

Nelleli Silva

Coordinadora de PsicoXarxa Solidària

Atención psicológica insuficiente

Nelleli Silva es la coordinadora del programa PsicoXarxa Solidària, una iniciativa llevada a cabo por psicólogos colegiados de toda Catalunya que atiende a personas con bajos recursos. La idea surgió a raíz de comprobar que aquellos que no se pueden permitir un psicólogo privado y acuden a los de la Seguridad Social no reciben un tratamiento de acompañamiento con la frecuencia suficiente. "La Seguridad Social está colapsada, lo que provoca que estos pacientes se encuentren en una situación de abandono terrible", declara Silva.

La psicóloga afirma que, en efecto, vivir bajo la pobreza energética infiere en la salud mental de las personas y que, desde que estalló la crisis, ha aumentado muchísimo la demanda de atención psicológica. "Estar sometido al estrés continuado que supone vivir en una situación precaria y estar bajo un sentimiento de desesperanza en el futuro les genera, además de patologías como la ansiedad y la depresión, un estado de ánimo desvitalizado prolongado, por el cual estas personas no le encuentran sentido a vivir."

Pero los adultos no son los únicos afectados. Según Silva, la pobreza energética impacta psicológicamente en el núcleo familiar completo, especialmente en niños y adolescentes: "Vivir con un padre que está constantemente preocupado y desvitalizado repercute muy gravemente en las personas que están en vías de forjar su identidad", explica.