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TENSIÓN EN EL BAIX LLOBREGAT

Gritos en un Castelldefels dividido por los 'menas'

Una concentración de condena a los ataques al centro de menores extranjeros acaba en abucheos

Aitana Glasser

Imágenes de la concentración en contra del ataque a Can Ganxo celebrada en Castelldefels y de los jóvenes que han intentado boicotearla. / ÁNGEL GARCÍA (VÍDEO: ACN)

Lo que debía ser ayer una concentración de repulsa contra el ataque perpetrado por un grupo de 25 encapuchados contra el centro de colonias Cal Ganxo de Castelldefels, que acogía temporalmente a 35 menores no acompañados (menas), terminó derivando en un nuevo conflicto. La concentración, convocada a las siete de la tarde en la plaça de la Església por la Plataforma Castelldefels amb les Persones Refugiades y que contó con la participación de menores extutelados de la Generalitat, fue boicoteada por un numeroso grupo de jóvenes que empezaron a lanzar consignas contra los tutelados, a quienes acusaron de "ladrones". 

Los asistentes reaccionaron al grito de "fuera fascistas de nuestros barrios". "No somos racistas, aquí hay gente de todas partes", respondieron los aludidos. El acto terminó con un cordón policial alrededor de los jóvenes, a los que se fueron sumando cada vez más manifestantes, todos ellos de corta edad. Entre ellos, algunos que apuntaban a su participación en los ataques del fin de semana contra la casa: "Subimos con marroquís y con gente de todos los países", aseguraba uno de ellos. 

Un ataque que, como la protesta, para muchos de los presentes fue premeditado. "Qué raro que justo se hayan encontrado todos aquí; es síntoma de que están organizados", decía anoche Imma Prieto, vecina de Castelldefels y miembro de la Associació Món Sense Guerres i Sense Violència. Prieto acude los fines de semana a Can Gantxo a hacer talleres con los menores y ayer aseguraba que "son gente participativa, con ganas de integrarse y de hacer cosas". Aunque no negó que "hay quien pueda robar" también afirmó que "solo salen dos horas al día, no pueden armar el revuelo que se dice". 

"No se puede generalizar", sentenció Pere Agulló, que vive en Castelldefels desde hace 20 años y dice no tener "esta sensación de inseguridad" de la que se habla. "De vez en cuando hay brotes de violencia, pero no creo que tenga que ver con que estén los menas aquí", aseguró. Lo compartió otro vecino, Antoni Garcia, que, aunque reconoció que "ha habido robos", defendió que "si no cogen al culpable, no se sabe si es español, turco, rumano o nigeriano". Como otros vecinos, todos ellos se mostraron sorprendidos por los hechos sucedidos en un municipio en el que conviven personas de más de un centenar de procedencias.

"Me extraña porque aquí vive gente de todas partes; mis hijos van a la escuela cerca y no me parece mal que se ubique aquí el centro. Hasta que no se demuestre lo contrario, todo el mundo es bienvenido", agregó Carlos Garreta. A su lado, Pere Agulló apuntó a que el problema va en otra dirección: "En Castelldefels, como en toda el área metropolitana, muchos jóvenes no estudian ni trabajan y tienen dificultades para ubicarse, y esto es un caldo de cultivo para que haya enfrentamientos de este tipo; hay que ayudarles a situarse".

Tras casi una hora de concentración en la que los chavales consiguieron acaparar toda la atención, efectivos de los Mossos despejaron la plaza desviándolos por una de las calles para evitar enfrentamientos con el resto de manifestantes, que, atónitos, seguían frente al ayuntamiento.