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un problema en auge

Preocupación en médicos y oenegés por el abuso de antidepresivos entre los mayores que viven solos

Amics de la Gent Gran alerta de un 'consumo excesivo' de antidepresivos o somníferos entre ancianos para suplir su soledad

Los facultativos piden apostar por las 'recetas sociales' antes que prescribir medicinas de las que pueden convertirse en adictos

Elisenda Colell

Dos hombres mayores charlan en un banco. Socializar es uno de los mejores remedios para combatir la sobremedicación en ancianos.

Dos hombres mayores charlan en un banco. Socializar es uno de los mejores remedios para combatir la sobremedicación en ancianos. / JULIO CARBÓ

La entidad Amics de la gent gran avisa de que están detectando un problema peligroso: personas mayores que abusan de antidepresivos o somníferos con el único motivo de aislarse del mundo y combatir la tristeza que les genera sentirse solos. Una realidad, un temor, que comparten algunos médicos de atención primaria, especialmente en los entornos urbanos. "La gente mayor está supermedicada y tiene un acceso muy rápido y fácil a los medicamentos", avisa Joan Gené, del Consorci d'Atenció Primària de Salut de l'Eixample de Barcelona, quien pide a la Generalitat que implante la 'receta social': antes de recurrir al fármaco, prescribir a los mayores que hagan actividades y apuntarse en centros cívicos de su zona.

Igual que hay jóvenes o adultos que se drogan, también hay personas mayores que usan tóxicos para evadirse del mundo en el que viven. Pero esta última se trata de una realidad más incómoda, muy sutil y, a la vez, difícil de detectar. Sin embargo, la asociación Amics de la gent gran, que acompaña personas mayores en situaciones de soledad no deseada, asegura que se trata de "un fenómeno existente y real". Lo afirma Regina Martínez, psicóloga, gerontóloga y coordinadora del observatorio de la soledad de esta entidad. "Es muy habitual que las personas mayores que sienten tristeza tomen antidepresivos con receta médica, y a la vez es muy difícil controlar cuántas pastillas acaban consumiendo", explica a EL PERIÓDICO. Además, constata, muchas de estas personas abusan de fármacos a los que tienen fácil acceso para "suplir el vacío de la soledad que sienten".

Mejorar la atención primaria

Este temor lo comparte la comunidad médica, especialmente los que se dedican a la atención primaria en Barcelona. Joan Gené es médico de familia del Consorci d'Atenció Primària de Salut de l'Eixample (CAPSE), que gestiona el Hospital Clínic y lleva años insistiendo en la necesidad de mejorar la atención de sanitaria de las personas mayores. "Se sienten terriblemente solos e incluso vienen al médico para hablar con alguien, muchas veces nosotros sabemos más cosas que sus propios hijos", lamenta el doctor. El facultativo constata que hay personas mayores que tienen "sobreprescripción" de fármacos antipsicóticos, antidepresivos e hipnóticos para conciliar el sueño. Estos fármacos, avisa, "pueden generar dependencia y tolerancia, y ciertas conductas adictivas".

"Se sienten terriblemente solos y a veces vienen al médico solo para hablar con nosotros"

Joan Gené

Médico

En un reciente estudio, que van a publicar próximamente los responsables del CAPSE, dichos profesionales han podido demostrar la eficacia de las llamadas "recetas sociales". Han creado dos grupos de personas mayores que dicen sentirse solas. Uno de ellos, de control, seguía asistiendo al médico y tomando las pastillas que les recetan, y otros participaban en diversas actividades, como ir al museo, participar de talleres o hacer salidas y excursiones. "Las mejoras en salud a nivel cardiovascular y de bienestar percibido han sido espectaculares", explica Gené, que pide que las administraciones se pongan las pilas en esta materia. Básicamente, dice, porque cada vez son más las personas que acuden al médico con actitudes depresivas y sintiéndose solas. "Es un problema de salud pública de primera magnitud que no podemos resolver dando pastillas", alerta.

Estar "encerrado"

Según otro estudio hecho en el Eixample con encuestas telefónicas, el Consorci constató que el 35% de las personas de más de 65 años se sienten solas. Y de estas, el 18% llevan tanto tiempo en esta situación que se han "encerrado" hasta el punto que no quiere salir ni hacer actividades. Datos que, según Gené, son "extrapolables a toda la zona metropolitana" de Barcelona, si bien la realidad podría ser mucho más elevada. "Hay muchas personas que se sienten solas pero que no lo quieren decir en público", explica el doctor.

Este drama de la soledad no deseada no es nuevo, pero tanto los médicos como las oenegés ven el problema con mucha preocupación. Básicamente, porque apuntan que va a ir en auge durante los próximos años. "Aunque en nuestra sociedad mediterránea la familia tiene un papel importante, cada vez somos más individualistas, y los hijos se han olvidado de sus padres mayores", apunta el doctor. Mientras, la psicóloga de Amics de la gent gran señala las perspectivas demográficas como el principal argumento a tener en cuenta. "Cada vez viviremos más años, y seremos más". Si no se toman medidas, por lógica aplastante cada vez serán más los abuelos que viven sin compañía. Pero cabe añadir otra casuística: "Cada vez hay más personas que no tienen hijos. ¿Quién va a cuidar de ellos cuando envejezcan?", se pregunta Martínez, que pide políticas de las administraciones para resolver la cuestión.

El peligroso precio de los alquileres

La gentrificación es el principal motivo del aumento de la soledad entre las personas de más de 65 años en las grandes ciudades. Dicho de otra forma, los hijos no pueden pagar el alquiler, tienen que abandonar el barrio, y los padres se quedan solos, sin quererlo. Es la tesis que sostiene Regina Martínez, que es coautora del último informe sobre soledad de Amics de la Gent Gran, en el que se han estudiado vivencias entre distintas generaciones mas allá de los datos y porcentajes.

Los investigadores que han participado en este trabajo han entrevistado a una cuarentena de personas. Pero no todas ellas eran mayores de 60 años. También ha habido adolescentes, jóvenes y adultos, y llama la atención que solo los sénior ven la soledad como algo negativo. Los otros adultos lo ven como un momento de paz, de tranquilidad que no suelen tener y que aprecian. "El cuidado de los hijos, los dependientes y las jornadas laborales maratonianas les dejan muy poco tiempo para ellos", asegura Martínez.

Las causas de la soledad no buscada son muchas. Por ejemplo, el individualismo, o que la familia tenga que asumir los cuidados que debería suplir la Administración es una. "Cuando los hijos van a ver a sus padres, tienen que hacer todo lo que no hace el asistente social, y no tienen tiempo para hablar con ellos", explica la experta. Pero, después de este análisis cualitativo, vinculan "claramente" el aumento de este fenómeno a los precios del alquiler. La gente mayor es propietaria o tiene rentas antiguas y se queda en su casa. En cambio los hijos tienen que abandonar el hogar. Y es que el 66% de las relaciones que tiene la gente mayor son entre sus hijos o nietos, el doble de lo que se dá con las otras generaciones.

Youtube para tener conversación

Otro caso son los adolescentes. Aunque en menor medida, el observatorio también ha constatado cierto grado de soledad no deseada. "Los chicos nos dijeron que se ponen a mirar vídeos en Youtube para tener la sensación que hablan con alguien", agrega la experta. Una situación muy "preocupante", alega, ya que cuando les han preguntado sobre el tema, los chicos responden que no les gusta estar tan hiperconectados a las redes. "Nos han dicho que las redes son un mundo irreal, donde tienen que mostrar una vida de éxito, y que en realidad prefieren el contacto humano", añade. Por motivos distintos, pero tanto los mayores como los adolescentes dicen ser víctimas del 'edadismo', lo que se conoce por discriminación por motivos de edad. Y su soledad es un síntoma más.

Y aquí surge su principal propuesta. "Debemos trabajar en proyectos que unan experiencias de mayores con estos adolescentes", apunta la psicóloga experta en envejecimiento, que apuesta por las experiencias de actividades comunitarias en los barrios. Aunque también relaciona la soledad de estos colectivos, especialmente los mayores, con una falta de recursos de la administración. En primer lugar las ayudas a la dependencia, que cuando llegan, lo hacen tarde. En segundo lugar, las políticas de vivienda que alejan las familias. Y en tercer lugar, los problemas de accesibilidad. "Muchos mayores están solos porque no pueden salir de casa. Hay que instalar más rampas, ascensores y facilitar que se puedan mover con libertad", explica la psicóloga.

Temas: Tercera edad