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DEBATE SANITARIO

"Muchas doulas actúan como una secta con las embarazadas"

La matrona Emilia Redondo fue la principal responsable de la 'guerra' que el personal sanitario emprendió contra "el instrusismo profesional" que ejercen las llamadas 'acompañantes emocionales'

Olga Pereda / Valentina Raffio

Una mujer embarazada.

Una mujer embarazada.

Emilia Redondo es matrona. Empezó a ejercer en el año 1975 en el servicio público de Salud de Murcia y acaba de jubilarse. Hace años empezó a oír a hablar de las doulas. Y decidió investigar por su cuenta. Averiguó que muchas de ellas no se limitan a realizar "acompañamiento emocional" en la maternidad sino que organizan cursos de preparación al parto y posparto, practican 'técnicas alternativas', imparten clases sobre las emociones, realizan masajes al bebé… "Intrusismo laboral, vamos. Y sin tener ninguna formación. Solo cursos que dan ellas mismas sin el aval de ningún ministerio ni universidad", explica Redondo desde Murcia.

Tras cuatro años de investigación, Redondo -apoyada primero por el Colegio de Enfermería de Murcia y después por el Consejo General de Enfermería- fue una de las responsables de un informe en el que se acusaba a las doulas de poner en grave riesgo la salud de las madres y de sus hijos, en ocasiones incluso "con prácticas de tipo sectario como el canibalismo" al inducir a las mamás a consumir su placenta como parte de su recuperación posparto.

Acoso y derribo

Tras la publicación del informe, en 2015, la matrona se encontró con más de 200 demandas de asociaciones de mujeres de toda España. "Pedían mi cese, la apertura de un expediente disciplinario y que me practicaran un reconocimiento psicológico. Fue un acoso y derribo impresionante. Pero ninguna de las demandas llegó a nada", relata Redondo, para quien las doulas se han abierto camino en España por el miedo que tienen las mujeres al parto y a los hospitales. "Les dicen que las anulan, que les van a hacer daño, que no encontrarán respeto alguno y que un tacto vaginal es como una violación. Llevo muchos años trabajando y sé que ahora el parto hospitalario no es tan deshumanizado. Hay complicidad con matronas y ginecólogas. Se escucha a la mujer y se le respetan sus decisiones. Esa ha sido una lucha que han ganado las mujeres, una conquista femenina", advierte Redondo, que reniega del parto en casa y apuesta por las casas de parto dentro de los hospitales.

El mismo año en el que se hizo público el 'informe Doula' el Colegio de Enfermería de Murcia, presidido entonces por la enfermera Amelia Corominas, interpuso una denuncia contra una doula por un delito de intrusismo profesional. El juez, sin embargo, archivó la causa al no considerar los hechos como un delito de intrusismo.

Esclavas griegas

Las doulas nacieron en la antigua Grecia. Eran esclavas. En los años 70 del siglo XX se recuperó el término, básicamente en EEUU, para definir a mujeres que asisten a mujeres durante la maternidad. En España es una profesión no regulada oficialmente. Se definen como "acompañantes emocionales en todas las etapas de la maternidad", según dictamina la Asociación Española de Doulas, que reniega de aquellas compañeras que realizan actividades como la ginecología, la partería o la psicología. "Es un intrusismo intolerable", recalca la asociación.

Redondo, sin embargo, asegura que muchas doulas son "una mafia, una secta" que, además, hacen caer a las gestantes que las contratan en las garras de la pseudociencia. "No me parece normal que digan a las futuras mamás que no tienen que tomar ácido fólico, por ejemplo. O que les recomienden vestir de una determinada manera. Consiguen anular a las mujeres", continúa.

"El enemigo está en casa"

La matrona asegura que las 'acompañantes emocionales' se han hecho fuertes por el negocio económico que hay detrás. "Dicen que son acompañantes emocionales, pero las emociones no se cobran, ¿verdad?" Ella misma, simulando un embarazo, contactó con una doula. El presupuesto global que le ofreció fue de 2.500 euros. Redondo asegura que el "enemigo está en casa" y que muchas matronas profesionales que trabajan en hospitales ejercen también de doulas privadas. "Se gana mucho dinero, es una tentación golosa", concluye.

 

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