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Las entrañas del 'top manta'

La mayoría de productos expuestos en la acera llegan por mensajería y Correos

La policía sospecha de la participación de ciudadanos españoles haciendo de destinatarios de paquetes para el 'sector' de la manta

El precio de un bolso falso pasa de cuatro euros de media en China a 12 cuando lo recoge el mantero en Madrid, Valencia o Barcelona

Juan José Fernández

Bolsos y otras mercancías falsas en una manta de la Gran Vía de Madrid.

Bolsos y otras mercancías falsas en una manta de la Gran Vía de Madrid. / DAVID CASTRO

El 85 por ciento de las zapatillas falsas de las mantas han llegado hasta ahí en pequeños envíos de mensajería, paquetes de no más de cinco pares con remite nacional o extranjero. Y 51 de cada 100 bolsos de imitación que exhiben los manteros llegaron de la misma forma, en cajas pequeñas, a veces de un solo elemento.

Es una conclusión de los investigadores de la Oficina Europea de Propiedad Intelectual, EUIPO. A este mercado clandestino les sale algo más cara la mensajería que el barco y el furgón, pero el método minimiza los riesgos y las pérdidas.

La recogida en destino no es complicada para los manteros o sus suministradores, explican fuentes policiales. "Los documentos africanos son fáciles de falsificar", dicen. Con documentos senegaleses o gambianos, o de otros países africanos, y con muchos nombres que gastar, los recogedores de la manta acuden a oficinas de mensajería. Y no solo ellos: la Policía no descarta la participación de españoles como falsos destinatarios a cambio de comisión.

Las mismas fuentes policiales explican la enorme dificultad de controlar cientos de miles de paquetes en las aduanas. De los 6,2 millones de objetos falsificados de toda clase incautados por las Fuerzas de Seguridad en 2017 -último dato disponible-, solo 1,4 millones fueron interceptados en recintos aduaneros, puertos y aeropuertos. El resto se hallaron en mercadillos, aceras, contenedores, naves industriales y casas de campo. En todas esas operaciones, policías, guardias civiles, mossos y ertzainas detuvieron a 1.237 personas. 

Parar y reetiquetar

Cuando el origen de la falsificación es China o Turquía (los mayores puntos de fabricación), es clave para el envío parar y reetiquetar. La EUIPO identifica los puertos de Hong Kong, Singapur, Abu Dabi (Emiratos Árabes), El Pireo (Grecia) y Durres (Albania) como puntos de tránsito.

Y eso, en el viaje de los productos falsos, significa cambio de contenedor, cambio de etiqueta, cambio de remitente y dispersión de la carga en miles de paquetes a través de DHL, UPS, MRW… o los servicios públicos de correos.

Para la EUIPO, Marruecos es también un "importante punto de tránsito", dice su informe anual de 2017, para falsificaciones que llegan desde Arabia Saudí. Las han transportado por el norte de África camioneros egipcios, en su mayoría. De las falsificaciones que entran en Europa, Marruecos es "con particular significación", dice la EUIPO, reemisor en competencia con Albania, Egipto y Ucrania.

Uno bueno, cuatro malos

Cuando no se traen por mensajería, el tránsito por España de bolsos, camisetas, sudaderas, zapatillas, y gafas falsas con destino a la manta se lleva a cabo bajo control, mayoritariamente, de intermediarios marroquíes. Lo afirman fuentes policiales en base a su experiencia dando golpes a estas redes.

En los últimos siete años, la Sección de Propiedad Industrial e Intelectual de la Policía Nacional, 20 agentes bajo el mando de la inspectora jefe Mónica Dopico, ha detenido a 1.882 traficantes en 304 investigaciones. Y la Guardia Civil, con datos más dispersos en el ámbito rural, intervino 965.000 objetos falsificados en 2016.

En todas esas operaciones viene repitiéndose un truco: viajan los bolsos falsos entre bolsos buenos para disimular, en proporción de cuatro a uno. En numerosas ocasiones, como en el caso de las imitaciones de Michael Kors, van bolsos pequeños dentro de grandes. Y muy a menudo viajan en un camión los bolsos 'mudos', sin logos, y en otro camión los remaches, candados y placas de marca, que ya colocará el mantero antes de llevarlos a la acera.

El dato es provisional: los investigadores privados que trabajan para Nike observando el 'top manta' tienen aseverado que estos métodos de tránsito cambian cada18 meses.

El precio del producto falso irá subiendo en su viaje hasta la manta. Un bolso imitado a Louis Vuitton de tamaño mediano y categoría A –la imitación más básica y de peor calidad- cuesta al intermediario cuatro euros en fábrica, explican fuentes policiales. Diez si es AA. Ya en España, cuando lo recoja el mantero, le costará entre siete y 12 euros. Más o menos el mismo precio que le costará al feriante de mercadillo. Pero no competirán entre sí: cada uno tiene su territorio.

Made in "Fonte Labra"

En el mercadillo del Real de Melilla no hay top manta. Apenas hay manteros en los mercadillos españoles, vetados por los tenderos que montan puestos y tenderetes legales. Lo que no consiguen los ayuntamientos en las aceras lo logran los feriantes en los mercadillos.

En el del Real se exhiben sin pudor montones de calzonillos falsos Calvin Klein (la ropa interior está curiosamente ausente de la manta y abunda en los mercadillos) y falsos bolsos y carteras de Louis Vuitton. Pero con menos descaro enseñará el vendedor un producto que se ha convertido en rara joya en el lugar: el bolígrafo Montblanc; falso, claro.

Falsos Louis Vuitton y falsos Montblanc que se pueden comprar en el mercadillo del Real de Melilla. / EL PERIÓDICO

En abril pasado, la Vigilancia Aduanera interceptó en el puerto un contenedor de bolsos, gafas, ropa deportiva… y miles de bolígrafos con la estrella blanca. Desde entonces escasea. Con cuentagotas reaparece ahora en el mercadillo, a tres euros el boli. Suelen llevárselos los soldados que quieren regalar algo en la península. Cuando se le pregunta al dependiente de un puesto si los bolígrafos vienen también de Marruecos, responde: "Eso pregúntaselo a Abdel".

Un bereber que se hace llamar Abdelilá asoma la cabeza detrás de un montón de bolsos, bajito, calvo, afanado en atar un mantel que le vuela la brisa. "Vienen de China –explica–. Estos en Madrid no los vas a encontrar. Llévate, porque los chinos no quieren venderlos en Madrid, solo los traen para fuera. A mí me costó mucho convencer a los de Fonte Labra".

Con su medio castellano, el marroquí se refiere a Fuenlabrada. Y en esa ciudad madrileña está el más grande chinatown de España: Cobo Calleja. Como en el polígono barcelonés de Badalona Sud, también de gran presencia china, lo integran grandes naves de comercio al por mayor. El trasiego de paquetes es inmenso, tanto como lo es el de camiones de agencias como DHL o Seur. Fuentes policiales subrayan su sospecha de que Cobo Calleja es el mayor centro distribuidor de falsificaciones desde dentro de la península para el top manta.

Representantes de la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema) han exigido varias veces al Ministerio del Interior que se refuerce la vigilancia sobre Cobo Calleja y Badalona Sud. "No descartamos –explican las mismas fuentes- que desde Cobo Calleja se distribuyan falsificaciones también a otros países, y no solo a España".