29 nov 2020

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Un informe del dueño de la finca de Totalán sostiene que Julen podría haber muerto por la piqueta de rescate

Los abogados apuntan que ya no sería acusado de homicidio imprudente sino de lesiones

La autopsia apuntó que el niño falleció por la caída libre al pozo de 71 metros, que le produjo dos fracturas en la cabeza

Julia Camacho

Un guardia civil señala el orificio de apenas 30 centímetros de ancho del pozo.

Un guardia civil señala el orificio de apenas 30 centímetros de ancho del pozo. / BOMBEROS MÁLAGA (EFE)

La defensa del dueño de la finca de Totalán (Málaga) en la que el pasado 13 de enero murió el pequeño Julen tras caer por un pozo abierto sin licencia ha dado un nuevo giro al caso. Un informe de parte, basado en la documentación oficial de la Guardia Civil que consta en el sumario, apunta que el niño pudo morir no durante la caída, sino durante “las labores de rescate” a consecuencia de los golpes accidentales producidos con una piqueta de hierro que se introdujo en las primeras horas para sondear y remover la tierra que estaba en el fondo del pozo sobre el cuerpo del niño. Los abogados abren así la puerta a un cambio en la calificación del supuesto delito que pesa sobre David Serrano, que pasaría de homicidio imprudente a uno de lesiones, con penas de menor envergadura.

Fuentes del despacho de abogados Lawbird Legal Services, radicado en Marbella (Málaga) confirmaron a EL PERIODICO que el informe está ya consignado en las diligencias que instruye el juzgado 9 de Málaga, y solicitan la declaración de varios bomberos y guardias civiles que intervinieron en los primeros momentos del dispositivo de rescate para indagar en esta nueva vía.

La premisa de la que parten, adelantada por el diario EL MUNDO, es que el roce del paso por un espacio tan angosto, sumado a la propia ropa de abrigo del menor, pudo ralentizar el ritmo de descenso. Si los padres aseguran que le oyeron llorar durante los 30 segundos inmediatos a que fuera engullido por el suelo, “significa que estaba aún con vida” y sobrevivió a la caída. El letrado mantiene que, por la posición en la que fue encontrado el cuerpo de Julen, difícilmente el niño pudo sufrir una contusión fronto-lateral en el cráneo como la que señala la autopsia, que quedó protegido por lesa disposición de los brazos alzados y la ropa levantada. Por eso, al buscar las posibles causas de esos traumatismos, vieron cómo en las grabaciones realizadas en el pozo, e incluidas en el sumario, se producen desprendimientos de pequeñas piedras y tierra con las primeras maniobras de salvamento, que se sumarian a la tierra ya desprendida por el paso del niño. Y apuntan a la existencia de una barra de hierro de un metro de longitud y cerca de siete kilos de peso para remover tierra y facilitar la succión y que “se dejó caer hasta 10 veces en el terreno”, profundizando unos 35 centímetros en ese tapón de tierra.

Según los abogados, fue en el extremo de esa piqueta donde “se localizaron ocho cabellos de raíz pertenecientes al menor”, por lo que en ese momento es cuando se procede a dejar de remover la tierra y succionarla para cambiar el sistema de rescate. “Quizás no extremaron las medidas de seguridad”, aventura el letrado, que rechaza que se pueda responsabilizar a los servicios de rescate de la muerte del menor dado que se estaban empleando a fondo en su rescate, pero sí concede que esta premisa supondría un cambio en la calificación legal de la imputación a su defendido. Así, ya no le sería atribuible un delito de homicidio imprudente, sino uno de lesiones por imprudencia, penado con entre tres meses y tres años de cárcel, o cinco años en el caso de menores.

El dueño de la finca de Totalán, vinculado a una prima del padre de Julen, es el único investigado por el momento en la instrucción judicial. Según declaró ante el juez la pasada semana, el 13 de enero advirtió a los padres del niño de la existencia de un pozo en la finca donde iban a celebrar una comida familiar, pero siempre pensando en la posibilidad de que pudieran tropezar y hacerse daño en las extremidades, nunca en que el menor pudiera precipitarse en el interior. Hasta el momento ha asegurado que el pocero a quien encargó la prospección no se encargó de taparlo, y que fue él mismo quien cubrió la oquedad con dos bloques de hormigón. La autopsia practicada a Julen tras el rescate de su cuerpo, hallado la madrugada del 26 de enero, concluyó que una caída libre de 71 metros le produjo dos fracturas en la cabeza y que falleció el mismo día. Los servicios de rescate también dan por válido que el menor arrastró tierra del pozo en su descenso y formó un tapón.