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BALANCE DE LA CUMBRE VATICANA

Las víctimas exigen empezar de inmediato la lucha contra la pederastia eclesial

El Vaticano anuncia que «en breve» hará pública una guía para todas las diocesis

Las asociaciones de afectados reclaman la rápida expulsión de los autores de abusos

Rossend Domènech

El papa Francisco durante la misa celebrada en la clausura de la cumbre contra la pederastia, el domingo pasado.

El papa Francisco durante la misa celebrada en la clausura de la cumbre contra la pederastia, el domingo pasado. / AFP / VATICAN MEDIA

El entendimiento va a ser complicado. Veinticuatro horas del cierre de la cumbre contra la pederastia celebrada durante cuatro días en el Vaticano, las víctimas de los abusos sexuales de la Iglesia exigían este lunes medidas tajantes e inmediatas. El Vaticano, que asegura también que quiere ser también rápido, instó a no olvidar el marco legal para castigar a quienes abusan de menores. Las dos partes están, ahora mismo, destinadas a no entenderse del todo.

Las asociaciones de las víctimas (Snap y ECA, representantes de afectados de más de 25 países) manifestaron su "rabia y desilusión" por un encuentro, que en cualquier caso ha significado un hito para la Iglesia católica. "Los culpables tienen que ser inmediatamente echados de su ministerio y de la Iglesia", manifestaron las víctimas tras las conclusiones finales. 

Frente a este balance más político, el balance eclesiástico, interno de la Iglesia católica, es más complejo, a pesar de que el coordinador del encuentro, el jesuita Federico Lombardi, haya anunciado que "en breve" se publicará un documento personal del Papa "para reforzar la prevención y el contraste de los abusos".  Ya ayer los organizadores del encuentro se reunieron con los responsables de los ministerios vaticanos afectados por el tema, que son el de la Congregación de la Fe, la del Clero, la de  los Obispos, la de los Religiosos y la de Educación.

Además del documento de Francisco, saldrá también "en breve" un vademécum o guía, dirigida a los episcopados de todo el mundo sobre cómo comportarse en concreto frente a los abusos. Hace 10 años, Benedicto XVI dio un año de tiempo para elaborar una guía semejante, pero solo 26 diócesis de las 114 que hay en el mundo lo han elaborado.

Obispos que no están por la labor

La razón es que la mayoría de conferencia episcopales del mundo  no están a la altura de la situción, como ha salido a relucir numerosas veces durante los cuatro días de cumbre. Muchos obispos, no solo los africanos y asiáticos, han oído por primera vez y en exclusiva los testimonios de las víctimas y han manifestado no tener idea del alcance de los abusos, que suman, según datos oficiales un promedio de 400 al año. Oficiosamente, el cardenal alemán Reinhard Marx, presidente de la conferencia episcopal de su país y miembro del G9, o grupo que prepara la reforma del gobierno central de la Iglesia, ha dicho además que tanto en su país como en otros, "se han destruido o no se han instruido" expedientes sobre los abusos. Si a esto se añade que varios cardenales y obispos han dicho textualmente "ya vale" de tanto hablar de abusos, se puede comprender el papelón que tiene Francisco por delante.

Frente a las prisas de las víctimas, los portavoces vaticanos explican que no se puede imponer a los obispos y a las conferencias episcopales una guía única, porque  las leyes penales de cada país son distintas y un Papa, por muy jefe de Estado que sea, no puede imponerse a otros estados. Pero, por esta razón y para dar ejemplo, en breve el papa emitirá una ley para la pequeña Ciudad-Estado del Vaticano. En la misma se presentará un modelo real, por así decir, de cómo deberían actuar todas las conferencia episcopales del mundo. 

Dado que las conferencias episcopales no están todas en condiciones de afrontar los abusos, desde Roma se organizará lo que en léxico policial se llamaría un cuerpo especial contra la pederastia, que en concreto será un equipo de expertos que ayude  "a las diócesis en dificultad  a afrontar el problema", según declaraciones de padre Lombardi. Se han sentado asimismo las bases para actuar contra los obispos encubridores, pero la concreción de las medidas a tomar llegará en las próximas semanas o algún mes. Con Benedicto XVI se instituyó un tribunal especial para juzgarlos, que no ha funcionado porque el mismo, siendo un tribunal, partía del hecho que automáticamente el acusado era culpable.

Todos en el Vaticano consideraban este lunes que "se ha dado un salto en adelante cuantitativo y cualitativo", porque "ahora ya todos han tomado conciencia de que el encubrimiento es un crímen igualmente grave que el abuso". Aquella "responsabilidad, rendir cuentas y transparencia" invocadas por Francisco, tomarán un "tiempo breve" para ser concretadas. Demasiado quizás para las víctimas.

Las 21 medidas de las víctimas

La organización ECA (Ending Clergy Abuse, Final de los Abusos Clericales), una de las organizaciones de víctimas de abusos por parte del clero más activas, presente en más de 90 países, ha presentado este lunes un compendio de 21 normas que a su juicio debería adoptar el Vaticano si de verdad quiere erradicar la pederastia y desenmascarar a los obispos encubridores.

En primer lugar, los miembros de ECA exigen que cualquier hombre del clero que haya sido encontrado culpable de cualquier tipo de agresión o abuso contra un menor, así como cualquier eclesiástico cómplice de mantener en secreto el caso, sea "expulsado de su cargo y del oficio del sacerdocio de forma inmediata".

Las líneas guía están divididas en tres subgrupos que responden a la responsabilidad del obispo, la rendición de cuentas y la transparencia, que son precisamente los ejes temáticos que guiaron los debates de la histórica cumbre sobre la protección de menores que concluyó el domingo con una promesa del Papa para que estos crímenes no vuelvan a repetirse.

También instan a que la documentación e informes sobre las investigaciones canónicas relativas a los casos de abuso sean trasmitidas automáticamente a las instancias de la justicia ordinaria, lo que en la práctica supone el fin del secreto pontificio. Asimismo, pide que sean los órganos jurídicos de cada país los que se hagan cargo de las denuncias de abusos a menores.

También piden al Vaticano que ponga en práctica las recomendaciones de la Comisión sobre los Derechos del Niño de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que publicó un informe en el 2014 en el que le exigía que "destituya de sus cargos y entregue a la policía a todos aquellos que sean culpables de abusos sexuales a menores". Las víctimas también solicitan que se elimine la inmunidad de los diplomáticos vaticanos para que puedan así ser juzgados en los lugares donde cometen los delitos.

Igualmente, han propuesto que las Conferencias Episcopales reservan parte de su presupuesto a las indemnizaciones a las víctimas de abusos, algo que ya ejercitan algunos países. Por otro lado, piden que se hagan público todos los registros y archivos con los religiosos que han cometido abusos a menores, incluidos los ya apartados o fallecidos.