17 feb 2020

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LA SEGURIDAD CIUDADANA

La vigilancia de los juzgados deja bajo mínimos a los Mossos

El despliegue de 470 agentes en 70 sedes judiciales reduce el número de patrullas en la calle

Una reunión de mandos policiales en Interior estudia cómo solucionar la falta de efectivos

Óscar Hernández

Una patrulla de los Mossos en la Ciutat de la Justícia de L’Hospitalet.

Una patrulla de los Mossos en la Ciutat de la Justícia de L’Hospitalet. / ALBERT BERTRAN

El medio millar de mossos que se necesitan para vigilar las 60 sedes judiciales que hay en Catalunya tras la orden del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), generada por el vertido de heces en varios juzgados para protestar por el juicio del 'procès', ha dejado sin efectivos policiales buena parte del territorio. Sin embargo, tanto la Conselleria d'Interior como Mossos d'Esquadra sostienen que no van a dejar de cumplir la orden judicial. 

La merma de agentes en servicio es tan importante que algunas comarcas carecen de patrullas policiales por las noches y en otros casos, durante todo el día. Los únicos dos agentes disponibles en un coche deben vigilar un juzgado que solo pueden abandonar si ocurre algo grave y aun así con autorización expresa de los mandos. Esto es lo que está ocurriendo esta semana en la denominada Àrea Bàsica Policial de Terra Alta.

Ni prevención, ni reacción

“Si ya teníamos pocos efectivos para hacer la función preventiva del patrullaje, porque llevamos muchos años bajo mínimos, ahora ya tampoco podremos hacer adecuadamente la función reactiva por falta de patrullas en las calles”, explica Toni Castejón, del Sindicat Autònom de Policia (SAP-Cepol), el mayoritario en el cuerpo, para quien la solución pasaría por hacer más horas extras “pero aumentado su importe que actualmente es de 16 euros, menos incluso que una hora normal”.

Fuentes de la Conselleria d’Interior han explicado que este viernes se reúnen mandos del cuerpo, en el que trabajan unos 16.000 agentes, para decidir de dónde sacan los efectivos necesarios para la denominada 'operación Toga'. El cálculo aproximado de agentes es de 460, teniendo en cuenta que se trata de proteger día y noche 60 dependencias judiciales en toda Catalunya con una dotación mínima de dos mossos en un coche por turno (son tres turnos al día). Aunque también se podría plantear hacer las vigilancias con un solo agente en lugar de dos,. algo que los sindicatos policiales no aceptarían.

Un coche disponible en Ciutat Vella

A medida que pasan los días desde que la actuación de los CDR en la Ciutat de la Justícia, entre otros juzgados, la falta de agentes se esta cobrando los primeros efectos. Ayer mismo, en el distrito barcelonés de Ciutat Vella estaba prevista la salida de tres patrullas en coches en el turno de tarde. Una de ellas tuvo que hacer vigilancia estática en la Sagrada Família a causa de la alerta terrorista, otra hizo una custodia hospitalaria y solo la restante pudo patrullar en la zona más caliente de la ciudad.

También en Barcelona la reunión que tenían que celebrar esta semana Ayuntamiento, Generalitat y los operadores de transporte Renfe y Metro ha sido aplazada a la semana que viene. En ella se tiene que fijar el número de agentes que pondrán Guardia Urbana y Mossos d'Esquadra, así como el de vigilantes de las dos empresas de transporte, para desalojar permanentemente el vestíbulo subterráneo de plaza de Catalunya y quedarse ahí varias semanas para que no regresen los manteros.

Oficina de denuncias cerrada

Entre otros ejemplos, algunas fuentes afirman que hay municipios donde directamente han tenido que cerrar durante algunos momentos las oficinas de atención ciudadana (OAC), donde se presentan las denuncias, porque los escasos efectivos deben estar vigilando una sede judicial. Pese a la obligatoriedad de tener que recoger denuncias de ciudadanos en cualquier comisaría, cuando hay pocos efectivos se invita al ciudadano a volver en otro momento porque no hay personal. Esta semana ha pasado, por ejemplo, en Esplugues de Llobregat.

Pero incluso en Badalona, con una especial afectación en cuestiones de seguridad ciudadana, también las escasas patrullas han tenido que reducir su presencia en las calles. “Aunque en este último caso una patrulla está fija en una sede judicial y las otras van pasando a menudo por las restantes”, afirman estas fuentes.

Miedo a una desgracia

El temor de los policías consultados es que se produzca un suceso grave, como por ejemplo un tiroteo, y se tarde en reaccionar. “Pero hasta que no haya una desgracia no se pondrá remedio, como ya pasó en el incendio de Badalona donde tuvo que haber varios muertos para constatar la falta de efectivos y medios de Bombers de la Generalitat. Sólo entonces se han empezado a tomar medidas”, afirma uno de los agentes.

En algunos municipios los Mossos d'Esquadra palian la falta de agentes con una colaboración más estrecha con la Policía Local, como pasa en Sant Cugat del Vallès, donde las patrullas municipales y autonómicas hasta comparten una frecuencia de radio para cooperar como si se trataran de un solo cuerpo policial y optimizar recursos.

Recurrir a vigilantes

Este nuevo ejemplo de la falta de policías autonómicos se produce la misma semana en la que el conseller de Interior, Miquel Buch, ha hecho varios guiños a la incorporación de los vigilantes privados a la seguridad pública, sobre todo en urbanizaciones de municipios del Maresme, como dijo él mismo a los alcaldes de la zona.

Buch también reiteró este jueves en un acto del Dia Català de la Seguretat Privada en Terrassa que "la colaboración y cooperación entre los diferentes colectivos de la seguridad en Catalunya es muy importante". El conseller añadió que "el modelo de seguridad en Catalunya ha demostrado ser un modelo de éxito con la colaboración, la información y la corresponsabilidad del sector de la seguridad privada" y agradeció los vigilantes la cooperación con cuerpos policiales y la labor que realizaron tras los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils

Los sindicatos de los vigilantes de seguridad siempre han reclamado ser agentes de la autoridad para poder ejercer esta función de protección en espacios públicos y sentirse judicialmente más protegidos. También solicitan más medios, como el uso de chalecos antipinchazos y guantes anticortes ya que las situaciones a las que se enfrentan son cada vez más peligrosas.